lunes, 25 de febrero de 2013

DIBUJOS Y DISEÑOS ANCESTRALES EN NUESTRA VESTIMENTA IDENTITARIA MAPUCHE



Erwin Quintupill

¡Cómo nos han dañado! “Envejecer” es un proceso que se agradece, pues las experiencias acumuladas permiten ir construyendo al hombre y a la mujer que nunca llegará a un fin determinado, sólo metas parciales. De ahí entonces que me parece fundamental el crecimiento horizontal que ofrece nuestra cultura, nuestros principios y valores. Con relación a estos últimos, claro está que compartimos muchos de ellos con otras culturas sean estas como nosotros – otro mapuche, ka mojfvñce –; sin embargo es pertinente conocer lo que nos hace diferentes.

La educación chilena y el resto de la institucionalidad chilena no han hecho más que destruir nuestra cultura, aún en estos días. En su afán de imponernos sus principios, sus valores terminaron colonizando nuestro pensamiento. Al otro lado de la cordillera, el gobierno argentino se propuso el exterminio físico de nuestros hermanos/as. A este otro lado se optó por un proyecto de alienación, al punto en que hoy muchos hermanos nuestros que dicen ser mapuche poseen un discurso no mapuche, un discurso construido desde la escuela municipal y desarrollado por los centros académicos chilenos, porque los programas de estudio con que aprenden chilenos y mapuche son decididos por unos cuantos elegidos, sin consulta a nadie, ni siquiera a los profesores que son en definitiva quienes lo desarrollan en las aulas.

¡Cómo nos han dañado!, parto diciendo a propósito del uso de los dibujos que podemos observar en la actualidad.

¿Los mapuche de hoy nos hemos preguntado lo que debemos llevar de acuerdo a nuestra ubicación en la familia, en el lof o comunidad, en el cosmos? Cada uno de nosotros transcurrimos una existencia en la que asumimos diferentes funciones o roles, de acuerdo a nuestras circunstancias particulares y colectivas, independiente de dónde viva (zona rural o urbana). No se es mapuche porque heredamos un apellido que antes fue el nombre de algún antepasado directo[1]. No se es mapuche desde la nada, porque aprendemos la memoria desde antes de nacer; y si por presión del mundo en que ahora vivimos, a muchos de los nuestros no les ocurre así, pues habrá que desarrollar espacios en los que se vaya reinstalando lo aparentemente perdido.

Cuando partí con lo de aprender a dibujar en el telar, lo hice por propia voluntad… Quizás haya existido un acontecimiento premonitorio, quizás haya soñado o quizás no… Vivía en la ciudad y decidí retornar. Antes había intentado otras formas de expresión manual… Al egresar del liceo deseaba ser pintor… Todo había fallado hasta que aparecieron un par de ovillos de lana de oveja tinturados y recordé el trabajo misterioso de mi madre. En esa época nada sabía de lo poco que ahora sé; mi único interés era dibujar con la misma soltura que construía sueños en los kvmpvjv[2] en mi época de pastor.

Lentamente fui observando y… lentamente fui dándome cuenta de que algunos de los dibujos no cuadraban en la “lógica mapuche”.

Como parte del 7º Mingako Kultural en Saltapura, invité a Zoila Huilipan, tía nuestra y de edad bastante avanzada, porque sin saber dibujar, tuvo el privilegio de observar de cerca el trabajo de Angela Lienleo, la última ñimikafe completa de ese lugar hasta ahora.

En la breve conversación con las asistentes al taller de dibujos en telar contó que había xari makuñ[3] para hombres jóvenes y para adultos mayores. “Xagkoy” se llama el dibujo para los mayores y el de los más jóvenes no lo recuerda. La diferencia era el dibujo o diseño: más complejo para los mayores, más sencillo para los jóvenes. De entre los que estábamos presentes incluyó en la categoría joven a uno de poco más de veinte años y a otro de más de cincuenta, dejando claro que los mayores son los más adultos… Me atrevo a concluir que los kim wenxu[4]. En otro momento, agregó que los niños usaban dibujos simples, no necesariamente logrados con alguna técnica de ñimiñ[5] o de xariñ[6]. De igual manera, hizo diferencia entre mantas de uso cotidiano y de uso ceremonial. Las mantas bonitas, las mantas dibujadas son de ocasión especial; para el uso diario, son las listadas o con dibujos sencillos.


Imagen: Xariwe[7]
Fotografía: Mabel Raguileo

¡Cómo nos han dañado!, dije al principio, porque actualmente no sólo es posible ver en la ciudad a peñi o lamgen con diseños equivocados o fuera del contexto tradicional, sino también en ceremonias importantes. Dos casos como muestra:

A principio de febrero de 2013 – en Curarrehue – observé un peñi joven que participaba en el “Trawün Red de Ferias y Mercados con Identidad”, con una manta que incluía el clásico diseño del xariwe femenino. Lo mismo vi en la manta de un médico joven y en la de un zugunmacife. Esto último, en el cambio de rewe del machi Ricardo (Entre Ríos-Nueva Imperial). Los momentos ameritaban el uso de una manta especial; sin embargo, sus portadores ignoraban que los diseños están fuera de contexto.

Alguien desconocedor absoluto de nuestra cultura podrá decir: “¡qué tanto!”, es una manta, nomás. El problema surge cuando nosotros entendemos que los elementos no podemos ubicarlos en cualquier lugar, hay un ordenamiento cósmico que se simboliza a través del telar y debemos respetarlo, hasta que un nuevo consenso diga lo contrario. Debemos trabajar con la memoria, en todo; de lo contrario, podemos caer en el tareísmo y/o folklorización propio de los establecimientos educacionales y de organizaciones desconectadas del pvjv (püllü) ancestral. Debemos preguntar, para equivocarnos menos cada día, para romper los lazos impuestos por la institucionalidad chilena y hacerle frente al colonialismo.




[1] En el caso del autor de este artículo, Quintupill (Kintupvjv) fue el nombre de mi bisabuelo, abuelo de mi padre biológico por su línea paterna.
[2] Kvmpvjv: Laderas erosionadas. Tierra colorada.
[3] Xari makuñ: También llamada nvkvr makuñ. Literalmente manta amarrada. Es aquella que llaman “manta cacique”.
[4] Kimce masculino.
[5] Ñimiñ: Técnicas en que los dibujos se logran al ir tomando las hebras que lo formarán de una en una. En nuestra zona, existen dos tipos de ñimiñ: gvpvh y welu kvzez.
[6] Xariñ: Técnica en que los dibujos se logran mediante el amarrado de parte del urdido que al ser ocultado, al momento de la tinción mantendrán el color original de la lana.
[7] Este diseño es propio de la faja femenina y simboliza la fertilidad. (Lo he visto en mantas y bolsos).

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