miércoles, 20 de febrero de 2013

ANSELMO RAGUILEO 2

ANSELMO RAGUILEO. UN EJEMPLO DE INTELECTUAL MAPUCHE COMPROMETIDO CON SU PUEBLO

(Segunda parte)

Erwin Quintupill





I

Habían transcurrido unos pocos decenios de la derrota militar del Pueblo Mapuche frente al ejército del Estado chileno cuando Anselmo Raguileo Lincopil vio por vez primera el firmamento de Saltapura (3 de mayo de 1922). Entre los adultos de esos días, varios habían protagonizado los hechos. Probablemente, el viejo Ñankubew[1] ya no viviera. Probablemente, Anselmo no llegó a conocer a su tía bisabuela Rupaybew que dicen era de los de Salamanca, ni a su hermano menor Kaxvbew[2]. Tal vez conoció a su abuelo Ragibew –hijo de Kaxvbew– y a su abuela Rosa, maci como su madre Carmela; pero, a esta última no la tuvo más que dos años, ya que -debido al parto en que naciera su hermana Dominga- falleció. Desde entonces estuvo al cuidado de su madrastra Mariquita.


Figura 1: Árbol genealógico de la descendencia del logko Ñankubew. Destacado en una elipse Kaxvbew (Martín Catrileo) y más abajo Weycabew, el padre de Anselmo Raguileo Lincopil que en castellano se llamó José Raguileo Quilaleo.

La sociedad mapuche de la zona se enfrentaba, por una parte, al plan “civilizador” del Estado chileno, y por otra, a la tarea “evangelizadora” de la iglesia católica, particularmente desde la Misión de Boroa, inaugurada una vez acordado el fin del conflicto que Chile denominó “Pacificación de la Araucanía”, en tierra mapuche. Su hermano mayor Juan alentó a su padre para que el niño Anselmo fuera enviado a ese lugar. Su hermano Juan Bautista fue quien lo trasladó a caballo hasta allí. “Iba llorando, Anselmo”, me contó en una ocasión. Tenía aproximadamente ocho años.


Figura 2: La familia de Anselmo Raguileo Lincopil. Puede observarse que ninguno de los descendientes de Weycabew tiene nombre mapuche.

Alguna vez le relató a su hija Ruby[3] su paso por ese establecimiento evangelizador.

“…a él no le gustaba la Misión Boroa. Una, porque… era regalón,… Cuando niño, él decía que era llorón… Y allá se encontró solo, sin su hermano, sus hermanas… y a la vez se había casado el tío Juan Bautista con la tía Carmela, y siempre la tía Carmela fue muy cariñosa con él. Entonces, le preparaban estas cosas, tortillitas y cosas así, que a él le encantaban. Y allá en la Misión Boroa, incluso decía que comía hasta pan con gorgojo, por la harina que se empezaba a humedecer; los porotos no los limpiaban, así que salían con mugre; y la otra es que lo hacían levantarse temprano para ir a misa, y él siempre fue como débil y se desmayaba con el incienso. Esos eran los recuerdos que él tenía”.

Otro testimonio de ese tiempo lo entregó Maximiliano Licanleo[4]:

“Tocamos estar juntos en esos mismos años. Y yo llegué allá y él llegó también ahí. Era medio enfermizo. Botaba sangre de narices, de repente. Así era cuando estaba en la Misión.

“Era paciente. Siempre compartía, con uno, como familia. Así era él. Era paciente,…”


Figura 3: Árbol genealógico, vía materna. En cuadros con línea discontinua, antepasados por vía paterna.

De cuando joven pocos recuerdos existen entre sus familiares que le sobreviven, porque siendo recién adolescente se fue a estudiar a un colegio misional en Padre Las Casas, posteriormente a Temuco y después a Santiago a la Escuela de Artes y Oficios en donde se graduó de Técnico Químico (1944).

Dice Guillermina Quintupill[5]:

“Lo vi cuando era niña, muy chica. Supongo que tendría sus dieciocho años, cuando jugaba con Lucho[6]. Después escuché decir que estaba estudiando Agronomía, la gente decía así. Y después me dijeron terminó Agronomía y es otra cosa. Eso era cuento; nunca me dijo él[7].

“Una vez me dijo mi primo Dionisio: ‘Ése es puro papel. No ve gente. Siempre anda con puros libros, siempre anda estudiando… No conoce ni la gente, no se da cuenta que alguien pasa al lado de él’. Tenían la (misma) edad, más o menos”.

Este hecho nos muestra, por una parte, a Anselmo relacionándose con su familia amplia en el poco tiempo que disponía, pues los sucesos ocurrieron en un lof vecino ubicado al norte de Saltapura, de acuerdo a la costumbre que los mayores transmitían a sus hijos, y por otra, a un joven concentrado en sus afanes al punto de ir por la calle sin percatarse de que algún pariente circulaba por la misma.

En definitiva, Anselmo Raguileo debió separarse físicamente de su familia principalmente por su interés en estudiar química; pero nunca lo hizo en lo emocional, pues cada vez que podía regresaba para visitarlos y conversar largamente con ellos sobre diversos asuntos, como relata su primo Maximiliano:

“A verme, no más, después de tantos años que nos habíamos apartado. Como familia, no más, vinieron a visitarme.”


[1] Ñankubew: tatarabuelo de Anselmo Raguileo Lincopil.
[2] Kaxvbew: Martín Catrileo, hijo menor del logko Ñankubew y hermano de Rupaybew y de Ligkobew, acompañó a su padre a las negociaciones con el ejército en Boroa. De ahí que cuando la Comisión Radicadora estuvo en Saltapura, le reconociera como el logko, y que nuestro lof - para el estado chileno - se llame “Comunidad Martín Catrileo”..
[3] Ruby Raguileo Ríos, primera hija del segundo matrimonio de Anselmo Raguileo Lincopil con Leonor Ríos, profesora de Castellano. Vive en Labranza, Gulumapu, IX región de Chile.
[4] Maximiliano Licanleo, primo de Anselmo Raguileo Lincopil. Vive en Saltapura.
[5] Guillermina Quintupill, prima de Anselmo Raguileo Lincopil. Vive en Concepción.
[6] Luis Quintupill, hermano de la entrevistada.
[7] Debido a su larga estadía en una ciudad lejana, sus familiares más distantes especulaban acerca de lo que estaría haciendo. Considérese también el hecho de que las profesiones del mundo occidental – en su mayoría – eran desconocidas para el Pueblo Mapuche.

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