jueves, 29 de marzo de 2018

IMÁGENES DE SALTAPURA


Imagen: Atardecer
Fotografía: Erwin Quintupill
Saltapura, enero 2017


Imagen: Koyam quemado
Fotografía: Erwin Quintupill
Saltapura, enero 2017


Imagen: Copiwe
Fotografía: Erwin Quintupill
Saltapura, marzo 2017


Imagen: Malaltun (Mingako de cerco)
Fotografía: Erwin Quintupill
Saltapura, octubre 2017


Imagen: Mariposa nocturna
Fotografía: Erwin Quintupill
Saltapura, febrero 2017

miércoles, 7 de marzo de 2018

ACERCA DE MIS PADRES


Imagen: Mi ñarki wenvy AKUCA
Fotografía: Erwin Quintupill (enero, 2017)

El día en que nací, mi padre biológico no estuvo a mi lado, ni se interesó por saber de mí. Fui un niño abandonado por su progenitor[1]. Mi madre biológica (no mapuche) se las arregló para criarme, de un modo semejante – supongo – a como lo han hecho/hacen miles de mujeres; pero, en algún momento la situación se le complicó y salió en busca de ayuda o mejor dicho de alguien que siguiera conmigo, sustituyéndola. La conozco y nunca me comentó la causa que la llevó a aquello; probablemente, no le aceptaron trabajar conmigo. Ella toda su vida fue empleada doméstica. La cuestión es que un día del verano del 60 llegó hasta Saltapura, en busca de mi abuela paterna, para pedirle que se hiciera cargo de mí[2]. (Al parecer, el progenitor aún no se daba por enterado). Mi abuela no quiso quedarse conmigo. Yo estaba afectado – al parecer – de sarna, porque cuenta la tía Zoila que solía llevarme (mi madre biológica) a la quinta, para echarme jugo de siete venas en los granos.

En ese contexto hicieron su aparición Juan Bautista Raguileo Lincopil y Carmela Ñancupil Lienleo. Ellos eran un matrimonio que – a ese entonces – tenían siete hijos e hijas. La menor de todos tenía ya más de cinco años… y decidieron tener un hijo más. Fueron hasta donde se estaba quedando mi madre biológica y se ofrecieron – generosamente – para hacerse cargo de mi crianza, por el tiempo que quisiera. Por eso se transformaron en mis padres.

Más o menos en ese tiempo, mi padre biológico apareció para reconocerme legalmente como su hijo. Era un hombre joven por entonces, de unos 25 años aproximadamente. Sin embargo, él contrajo matrimonio con otra persona y me veía sólo en los veranos – por unas horas – cuando se aparecía en plan de vacaciones. En esas ocasiones solía traer algunas cositas para el niño: un par de cortes de género, que mi mamá transformaba en calzoncillos y camisas, y algunos juguetes[3].

Mi madre biológica tuvo algún contacto conmigo, por medio del correo. Alguna vez me envió un par de libros: eran novelas de aventuras. También me hizo llegar un silabario, el del ojo. Recuerdo como algo excepcional una torta o algo parecido y desconozco como llegó hasta nuestra casa en Saltapura; pero, tengo la impresión de que fue un regalo de ella. Más no recuerdo; pues, nunca volvió…

Para mí, ambos padres biológicos fueron desconocidos durante mis primeros años. Cuando me enteré de sus existencias, asumí que eran mis padrinos. Mientras tanto, mis padres me criaban como a un niño mapuche: se preocupaban de mi alimentación, de mis ropas, de asearme y de darme mucho afecto. Yo, definitivamente, era el regalón. No recuerdo que me hayan golpeado o de que me hayan castigado ejerciendo violencia física. Me amenazaron con castigarme, sí; en más de una ocasión; pues, debe considerarse que siempre fui de carácter fuerte.

Como parte importante de mi educación me narraban epew y también adivinanzas. Yo pedía que lo hicieran, insistentemente. También les escuchaba hablar en mapuzugun. Siempre estaban hablando y rara vez discutían con vehemencia. Nunca les vi golpearse ni decirse groserías, ni siquiera usaban la palabra “weón”. Según ellos, era feo.

Un día de esos, consideraron que era el momento de enseñarme a escribir y a leer el castellano. Y lo hicieron. Mi hermana Miriam que empezaba a ser adolescente, se sumó con entusiasmo a la tarea. También me enseñaron los números, a sumarlos y a restarlos. Me hablaron de lo bueno del saber. Así entendí que llegar a ser considerado kimce era una meta de cualquier persona que se preciara a sí misma.

Hace 23 años que ya no están. Al día siguiente de haber sepultado a mi papá, mis hermanos se reunieron en el patio de la casa, para tomar algunos acuerdos. Me informaron que él – mi papá – dejaba ordenado que de lo que dejaba como herencia se repartiera entre todos, incluyéndome. Había dicho que si yo deseaba construir un colegio, lo hiciera en donde pensaba hacerlo. Así me enteré de que su afecto de padre iba más allá de todo lo pensado hasta entonces. Yo fui y sigo siendo su hijo, el de Juan y Carmela. Ambos me amaron infinitamente, me hicieron suyo, me dieron una identidad y un sentido de vida. Todo lo que soy se los debo a ellos, pues aunque no pudieron darme apoyo económico para que estudiara, todas mis opciones en el plano social y político están atravesados por el estilo de vida que tuvieron. Cualquier cosa que mis hermanos/as hagan o no hagan, no me los quitará de la cotidianidad. Están en mis sentimientos y pensamientos a diario, en cada logro significativo. Los demás podrán fallarles, incluso olvidarles; menos yo.



[1] Se llamó Francisco Quintupill Lienleo y falleció en 1982.
[2] Probablemente, su familia o su madre tampoco quiso o pudo hacerse cargo de un crío de año y medio de edad.
[3] Años después me di cuenta que en la fábrica en que él trabajaba acostumbraban hacer una fiesta para los niños en el día de Navidad, y entregaban juguetes como los que él me llevaba hasta Saltapura. Entonces, pensé que quizás no los compraba.

LA SIRVIENTA COMO ESCLAVA


Imagen: Saltapura, enero 2017.
(Un regalo para ellas)
Fotografía: Erwin Quintupill

La servidumbre, la sirvienta, la criada, la muchacha, la ayuda, la nana, la cholera, la gata, la mucama; a la empleada doméstica se le conoce con infinidad de nombres, despectivamente. Sin embargo es la empleada más importante, paradójicamente es la mal pagada, la explotada y la esclavizada en un modelo de sociedad que utiliza a los parias como trampolín, como escalera, como el soporte más importante para sostener la explotación de unos para beneficio de otros.

Infinidad de teorías, estudios, conceptos y definiciones se pueden escribir en tomos de tomos para justificar la existencia de la sirvienta, sin embargo este trabajo no tiene justificación alguna; es la explotación de una mujer para que otra logre el beneficio de la realización profesional y personal. Un sistema que milenariamente ha mantenido el modelo funcional a las minorías.

Gracias a que estructuralmente se le ha negado el acceso a la educación a los parias, y a las mujeres en particular, miles de niñas, adolescentes y mujeres se ven obligadas a trabajar en el servicio doméstico, situación que beneficia a muchas familias de la clase media, la burguesía y la oligarquía, a quienes en muchos casos les importa un comino la equidad y la igualdad social, porque la inexistencia de éstas las beneficia.

Y así es como vemos a feministas y a defensoras de derechos humanos que no están excluidas de este sistema y forman parte de él muchas veces adrede, porque “qué culpa tienen ellas, si ya estaba así cuando nacieron y para qué ponerse a pelear con él”. Las vemos asistiendo a conferencias, dictando seminarios sobre la equidad y los derechos de la mujer, sobre el acceso a la educación, mientras en sus casas hay otras cuidando a sus hijos, limpiando su casa, planchando la ropa, limpiando sus baños y trapeando sus pisos. Otras que gracias al sistema de explotación no gana ni el salario mínimo y carecen de beneficios laborales.

Y vemos cómo milenariamente, familias completas logran el desarrollo, la oportunidad de acceso a la educación superior, mientras otras les sirven de soporte, de piso, de almohada. Esa almohada suave que las cobija y les cuida el sueño a cambio del dolor de ser explotada, insultada, tratada como un mueble viejo, no como persona. Una sirvienta que no se cansa nunca, a la que no le duele nada, una sirvienta que no piensa, no ve, no escucha y no habla, solo cuando tiene que decir: sí, señora, sí patrona. Porque si siente, si escucha, si habla, si interactúa como persona, será despedida por abusiva, por salida, por igualada. Por eso existe la sirvienta, por eso existe el trabajo de la servidumbre, porque son tumbas que además limpian las porquerías de sus empleadores. Y si vamos más allá, también son la cama para enfriar las calenturas del patrón, sus amigos y sus hijos.

Mientras la patrona y sus hijas logran asistir a la escuela, a la universidad, desenvolverse profesionalmente, la empleada doméstica se pudre entre cuatro paredes, se pudre entre los pisos sucios y las ollas por lavar. Una empleada doméstica que también tiene sueños, que también anhela, que también siente. Una niña, una adolescente y una mujer que sueñan con asistir a la escuela, a la universidad, con cambiar de vida. Madres que tienen hijas que también serán sirvientas, muchas veces de las hijas y de las nietas de sus patronas. Una cadena de injusticia social que beneficia a unas y explota a otras.

¿Quién en sus cinco sentidos, quisiera trabajar de sirvienta en lugar de tener acceso a la universidad y realizar sus sueños? ¿Quién cambiaría un escritorio de universidad por un cepillo de lavar baños? ¿Quién cambiaría un salario justo por la explotación de no tener derechos laborales? Con esto no quiero decir que el trabajo del hogar corresponda exclusivamente a la mujer, no se trata de alimentar estereotipos. Aquí el punto es otro.

Y vemos a través de la historia del tiempo el avance que ha tenido la mujer, como género, cuando se coloca en el foco a las profesionales que han salido del hogar para desarrollarse profesionalmente, pero quedan en la oscuridad las miles de parias que son el soporte en la invisibilidad de la explotación. ¿Existe realmente el avance en derechos de género? Tal vez para unas, dependiendo de su condición social. Porque el paria, será paria en cualquier lugar.

Y vemos doctoras, ingenieras, docentes, periodistas, feministas, artistas, deportistas de alto rendimiento, empresarias muy exitosas y reconocidas por su humanidad y la excelencia en su trabajo, con éxito logrado por esfuerzo propio… y el soporte de una niña, adolescente y mujer que no pudo desarrollarse porque su condición de paria la obligó a trabajar en la servidumbre. ¿Injusticias de la vida, del sistema? ¿Cómo una mujer puede desarrollarse profesionalmente, hablar de humanidad y luchar en teoría por los derechos de género teniendo a una empleada doméstica en su casa? ¿Cosas del feminismo burgués? ¿Cosas del aprovechamiento del sistema? ¿Cosas de doble moral?

Y como sabemos que en los males de la sociedad el del servicio es perenne, es también urgente que se dicten leyes que las beneficien laboralmente. Que estas mujeres tengan derecho a un salario justo, a vacaciones pagadas, bonos de los que gozan los empleados de cualquier empresa. A reposo por los días de enfermedad, a servicio médico. A horario de entrada y salida con horas extras. Que tengan todos, todos los beneficios laborales. Es lo mínimo que se puede hacer con personas tan importantes en la sociedad. Y es urgente también que deje de existir la explotación infantil, estas niñas y adolescentes no deberían estar trabajando en casas, deberían estar estudiando.

¿Qué sucedería con estas  mujeres profesionales el día que quede abolido el trabajo de la servidumbre? ¿Se organizarán en casa con sus familias y ellos mismos limpiarán su propia mierda? Dudo que esto llegue a suceder, porque de la servidumbre se aprovecha el perro y el gato, ¿y quién en su sano juicio quiere perder privilegios? Ojalá, algún día, en la memoria familiar y en la memoria colectiva se recuerde a quienes desde las sombras fueron el soporte para el desarrollo de tantas mujeres a través del tiempo.

Ilka Oliva Corado
Punto Final N°891.

UN TIEMPO PELIGROSO


(Ricardo Candia Cares)

Con sobrado derecho el pueblo debe sentir el temor que genera la derecha.

Cuando Sebastián Piñera sea ungido por segunda y vergonzosa vez por la primera mujer presidenta, luego de su segundo, innecesario y lamentable periodo presidencial, se oficializará una mala noticia para la gente abusada.

Para los trabajadores y el pueblo en general, la derecha desde siempre es un riesgo que es mejor evitar. Los poderosos son enemigos de todo lo que huela a pobre y esa verdad, curiosamente, se tiende al olvidar con el paso del tiempo. O tiende a ser relativizada por algunos que apuestan a la amistad cívica que lo resuelve todo. Y por sobre todo, se tiende a olvidar al pobre.

Pero la derecha siempre ha sido un peligro.

Y va a respetar la ley solo y siempre que no llegue el momento en que sus intereses sean amenazados. En ese caso, hará saber su odio a cuanto huela a democracia, a ley, a Estado de derecho. Del mismo modo hará saber su concepto de libertad, utilizado según sea si coincide o no con sus creencias y convicciones. Todo el resto es digno de su persecución despiadada.

En la historia de Chile esas volteretas que ha dejado al descubierto la real cara antidemocrática de la derecha, han costado decenas de miles de muertos. Y un sufrimiento que no se puede llevar a escalas numéricas. Y en la historia de América Latina, el concepto de democracia de la derecha ha dejado un saldo de centenares de desaparecidos y asesinados, torturados y desplazados.

Para ser honestos, en nuestro país hace más de un cuarto de siglo que vivimos en peligro por mucho que la cosa se vea aderezada por rasgos democráticos. En este lapso ha dominado una trenza entre la derecha más abyecta y la coalición que se hizo cargo de transitar desde la dictadura uniformada, a la cosa extraña que es esta forma de democracia, la que en el tiro que mata, el palo que tortura y la economía que atrapa, no dice mucho de la diferencia.

Jamás ha estado claro el límite entre lo que dejó la dictadura y lo que administró con mano precisa la Concertación/Nueva Mayoría. Ha sido una frontera movediza. Cierto que no hay cárceles clandestinas, ni vuelos de la muerte, ni Opalas polarizados que causan terror. Pero la aplicación de los programas de gobierno Concertación/Nueva Mayoría, ¿ha sido suficiente para un pueblo que pagó el mayor costo durante la dictadura?

Se intenta buscar un legado para identificar a Michelle Bachelet. Se habla, ella misma lo hace, de un país más justo, más humano y con mayores derechos para la gente. ¿Habrá que agradecer las migajas que han repartido? ¿Habrá que agradecer el sueldo mínimo que mantiene a los trabajadores viviendo en la pobreza luego de trabajar 45 horas diarias? (sic) ¿O debería hacerse patente el contento de los viejos que jubilan con pensiones de vergüenza? ¿Habría que celebrar un sistema escolar quizás el peor del mundo? ¿O un sistema de salud que enferma? ¿Tendrían que estar felices los deudores del CAE? ¿Ha habido la intención siquiera de justicia real, reivindicación y reparación para las víctimas de la dictadura?

Los resultados de las elecciones pasadas demuestran que la derecha tuvo la sabiduría de dejar que otros hicieran por ella lo que era necesario para sostener el legado de la dictadura sin que pareciera así. Esa obra de arte de la política hizo lo suyo y llegó a su fin.

Ha quedado claro que una cosa es el gobierno y otra muy diferente es el poder.

El pueblo castigado no puede  sino esperar un proceso de reapriete que apuntará a castigar aún más, restringir, prohibir y por sobre todo reprimir. El propósito estratégico de esta avalancha ultraderechista será cortar las alas a los movimientos sociales utilizando todas las formas de lucha, en especial su arma favorita: las leyes.

La derecha jamás pierde el norte. Siempre ha sido capaz de poner sobre la mesa sus intereses, relegando a un segundo plano las diferencias que puedan tener entre ellos. Y por sobre todo, sabe quién es el enemigo. Y será por costumbre cultural, o por algún gen, el caso es que siempre sabe que esos que reclaman y exigen y patalean, son el enemigo y que se ven muy nítidos más allá de la mira.

Punto Final N° 893. Enero de 2018.

miércoles, 16 de agosto de 2017

CRIMEN DE ESTADO EN GUATEMALA



Ilka Oliva Corado[*]

Mucho agua ha corrido desde el 8 de marzo, día del incendio en el Hogar Seguro “Virgen de la Asunción”, en Guatemala. Con ello también una desinformación abrumante, medios que buscan captar la atención de los lectores con los titulares más escalofriantes y notas con tintes amarillistas que menosprecian la vida y la dignidad de las víctimas y sus familias. Ni hablar de ética y humanismo. “Estaban ahí por delinquir” mencionan unos; otro subraya que “aquello era un retrato de familias disfuncionales”, refiriéndose a los padres de familia que al enterarse del incendio llegaron como pudieron al refugio. Artículos, reportajes y relatos detallados desde el punto de vista clasista, del que más tiene, del acomodado.

El Hogar Seguro no es un centro correccional de menores, es un refugio del gobierno de Guatemala, que supuestamente brinda protección a niños, niñas y adolescentes que han sufrido violencia física, emocional y sexual. Situación de abandono y orfandad que los coloca en constante riesgo social. Está ubicado en San José Pinula, a las afueras de la capital guatemalteca. Muchos de los niños que han sido víctimas de explotación sexual, laboral y de adopciones irregulares van a dar ahí; un centro de tortura autorizado por el Estado.

Desde 2013 se han presentado denuncias ante la Fiscalía y Procuraduría de Derechos Humanos, por abusos sexuales que viven las niñas por bandas criminales conformadas por los mismos empleados y autoridades del Hogar Seguro. Las niñas eran víctimas de trata para explotación sexual. Sin embargo las denuncias no vieron la luz en los medios de comunicación, porque eran parias, solo parias. ¿Quién se interesaría por la vida de las parias si Guatemala pide la pena de muerte para ellas? Las quiere exterminar tal como sucedió con los pueblos indígenas. Eso explica en gran medida las consecuencias de esta tragedia que se pudo evitar.

De los primeros artículos que reactivaron las denuncias uno fue del 24 de octubre de 2016, de la periodista Carolina Vásquez Araya, titulado “Las niñas vestían pantalón de lona y sudadero gris”. La columnista comenta: “Si se echa una mirada a las dependencias estatales y a sus reducidas capacidades de gestión, se comprende mejor por qué los niños y niñas de este Hogar Seguro duermen hacinados en el suelo, se alimentan a medias y algunos escapan de esa situación degradante. Pero eso no explica la repentina desaparición de 31 niñas entre el 28 y 29 de septiembre, sumadas a las 99 registradas hasta ese momento”. Ella hace referencia a un artículo presentado por Diario La Hora, portal que ha seguido de cerca las denuncias de las niñas desde el año 2013.

En los días posteriores se supo que las 31 niñas habían huido. Las hicieron retornar al Hogar Seguro. Salió a la luz pública que sufrían abusos sexuales y todo tipo de vejaciones y por eso habían huido. Sin embargo no pasó a más, ni las autoridades, como la Secretaría de Bienestar Social, ni la sociedad optaron hacer algo por estas niñas. La sociedad las denigró de nuevo, revictimizándolas por su origen social. Las autoridades hicieron caso omiso: eran parias…

Pasaron los meses y la situación en el refugio siguió igual. la noche anterior al incendio del 8 de marzo, sesenta niños trataron de escapar por los barrancos y bosques cercanos, pero solo 19 lo lograron. El resto fue devuelto por la policía al refugio y los encerraron bajo llave. Las niñas en la mañana del 8 de marzo encendieron fuego a colchonetas buscando llamar la atención de las autoridades, pero éstas y los trabajadores del lugar hicieron caso omiso. Nunca abrieron las puertas. El fuego en cuestión de minutos devoró a las niñas que estaban adentro. En el lugar murieron 19 y más de 30 resultaron con quemaduras graves. En el transcurso de los días han muerto 24 niñas más en los hospitales. En investigaciones posteriores se supo que el personal del refugio puso candado a las puertas y ventanas. ¿Por qué hicieron esto si adentro estaban hacinadas 56 adolescentes que se estaban quemando?

Entre las sobrevivientes hay nueve niñas embarazadas. No llegaron embarazadas al Hogar Seguro. ¿Quién o quiénes las abusaron ahí? ¿Hay niñas embarazadas entre las fallecidas? ¿Por qué si existían denuncias de abuso sexual, físico y emocional no se inició una investigación exhaustiva y se clausuró el lugar? ¿Por qué la sociedad guatemalteca no reaccionó ante tales atrocidades?

Es un crimen de Estado, un crimen de la sociedad guatemalteca que solapa la inoperancia de un gobierno y de un sistema colapsado y corrupto. Y quedarán impunes los culpables, porque Guatemala es así: sociedad mediocre, clasista, racista y sin agallas.

Revista Punto Final Nº 871, marzo 2017.


[*] Escritora y periodista guatemalteca.

CULTURA NEOLIBERAL EN TODO SU ESPLENDOR


Ricardo Candia

¿Es el Sename un caso aislado y único, en el que mueren niños? Lo que se da a conocer con caracteres de escándalo, no es algo nuevo. Ni extraño. Ni adjudicable a un arranque de rabia de ciertos funcionarios, un error en la fiscalización, o la irrupción de una mafia clandestina. No.

Es el efecto necesario de una cultura que ha elevado a condición de paradigma moral la irrupción de la empresa privada, y la consideración de que el Estado es un demonio filocomunista que quiere tragarlo todo.

El fracaso histórico de la Concertación/Nueva Mayoría se demuestra en esos niños muertos. De los que se sabe. De cuántos han muerto fuera de esos centros, pero por idénticas razones, ¿se tiene idea?

De pronto, la frialdad de las estadísticas hace que los mismos hipócritas que de una u otra manera se han beneficiado de esos niños, se desangren en declaraciones como si se tratara de una visión recién estrenada. ¿Nadie sabía en este país que el Sename es un trocito del Estado que le corresponde a la Democracia Cristiana en el desposte del poder? ¿Nadie sabía de los miles de millones  que se cruzan para administrar esas miserias y que finalmente paran en bolsillos ajenos?

Algo parecido sucedió una vez que se terminó, por lo menos de manera formal, la dictadura. Por años los familiares de las víctimas del terrorismo desplegado por las fuerzas armadas en complicidad de connotados civiles, denunciaron a quien quiso oír la suerte de sus familiares.

Miles de muertos y desaparecidos. Centenares de miles de presos y torturados. Centros clandestinos de detención y exterminio. Instituciones que se suponen  compuesta por gentes de honor y valer dedicadas a lanzar personas al mar, a excavar en la tierra para esconder cadáveres, a torturar y asesinar, quemar, degollar, y que sin embargo guardaron cobarde silencio.

Siempre se negó la existencia de esas víctimas. No se quiso ver. No se quiso saber. Se negó. Se ocultó.

Lo mismo ha pasado con los niños del Sename.

Trenzas de funcionarios han debido administrar con un sentido inhumano esas cárceles de niños en pleno siglo XXI y en un país que hace gárgaras con la modernidad y el desarrollo. Y que han guardado criminal silencio. Esas casas no se administran solas. Esas muertes tuvieron por lo menos cómplices y testigos. ¿Dónde están?

Las desventuras de los niños que se suponen bajo el amparo del Estado han devenido, como casi todo, en un negocio de lo más lucrativo. Y para el efecto, han debido entender a esos niños como cosas, como subproductos inservibles cuya muerte no es sino una pérdida de stock, un subsidio menos.

Ese feudo que todo el mundo sabe pertenece a activistas de la Nueva Mayoría, debe ser intervenido para investigar el grado de responsabilidad del conglomerado en ese infanticidio. Partiendo por enjuiciar a los ministros que un desparpajo insolente acusan de irresponsables a quienes dicen que esos niños son víctimas de atropello a sus derechos humanos básicos, porque temen a los juicios que podrían exigir reparaciones al Estado.

Algo muy grave debió pasar en algún momento de la historia como para que un suceso así haya sido propiciado, mantenido y ocultado por un par de miles (de) personas, funcionarios, varios ministros y altos funcionarios del Estado.

Algo muy grave sucedió en personas que no mucho antes juraban dar la vida por la revolución social, o que invocaban al rebelde Jesucristo que expulsó a los mercaderes del templo y se acompañó de los más pobres y perseguidos. Y ahora explican la muerte de esos niños como un hecho fortuito o adjudicable a las irresponsables familias que dejan sus hijos a la deriva.

Sería interesante saber cuántos otros niños mueren por causas similares aunque no estén presos en esas prisiones. ¿Cuántos mueren por causas violentas en las poblaciones o cuántos que despuntan a la juventud lo hacen en las cárceles. ¿Cuántos intentando asaltar algún dispensador de dinero? ¿Cuántos están en el veneno de la droga? Aunque todos mueran por razones culturales.


Punto Final Nº 880, julio 2017.

“DEJEN QUE EL MOVIMIENTO MAPUCHE GOBIERNE SU PAÍS”



Ex jesuita responde a Beatriz Sánchez


La probable próxima presidenta de Chile, Beatriz Sánchez, dijo en Temuco, respecto a las forestales en Wallmapu: “… desarrollo donde exista un diálogo con la comunidad que está alrededor, con la protección al medioambiente y con otros tipos de reglas laborales. Un nuevo modelo productivo es una forma distinta de entender el crecimiento. Ahí estaría el alto que le pondríamos a las forestales, no en el sentido de sacarlas a todas”.

¡Qué desilusión!
Si se me permite una opinión:

Señora Beatriz, en la Cordillera de Nahuelbuta hay aproximadamente cien mil hectáreas en manos de Forestal Mininco (Grupo Matte) y Arauco (Grupo Angelini), que son territorio usurpado al pueblo mapuche y que le dictadura le regaló a estos dos grupos económicos, que cometieron el grave delito de destruir el bosque nativo para sustituirlo por pino y eucalipto, afectando gravemente a uno de los ecosistemas de mayor biodiversidad en el mundo, y que es patrimonio de la nación mapuche.

Para llegar las forestales no “dialogaron con la comunidad que está alrededor”. Se hizo con la bota militar, y las comunidades quedaron sitiadas, afectándose no sólo material sino espiritualmente.

Actualmente hay aproximadamente 1.800 efectivos policiales, armados hasta los dientes, ejerciendo medidas de protección en este conflicto, y por ahí va a tener que empezar, señora. Hay una nueva zona policial, con una cadena de mando y escalafones, con pertrechos militares ad hoc para mantener este conflicto varios años más. Por ahí va a tener que empezar antes de hablar de diálogo, va a tener que hablar de desmilitarización, y cómo lo va a hacer para desmilitarizar, porque tendría que buscarle pega a esos 1.800 pacos, y ver qué hacer con los juguetitos de guerra, que son harto caros.

Señora Beatriz, acá va a tener que ser más radical. No se trata de un “crecimiento distinto”. Acá va a tener que mojarse, el conflicto por aquí no está para amarillismos, en el plano forestal en Wallmapu hay que echar marcha atrás, hay que “decrecer” (ay ¡horror! Eso no está en los planes de ninguna Izquierda). Sí señora, hay que decrecer, decrecer para recuperar la biodiversidad. Los colihuales, los huallentales de la Cordillera de Nahuelbuta hay que recuperarlos, los ngen, señora, los ngen no le van a dar rentabilidad, le van a dar espiritualidad, y eso por donde le busque no va a ser rentable. Son cien mil hectáreas que va a tener que sacar de los cálculos de productividad, aunque no le guste.

Esas cien mil hectáreas no son necesarias para “crear trabajo”. Las faenas de las forestales son mecanizadas y el 75% de la plata se va del territorio. A medida que aumenta la productividad forestal, disminuyen los puestos de trabajo. El movimiento mapuche ha avanzado en control territorial, en faenas forestales autónomas donde el bosque dura cien veces más que lo que le dura a la forestal, y la plata queda dentro, y difícilmente va a venir la Izquierda a enseñarle al movimiento mapuche un modelo productivo.

Si de verdad cree en la plurinacionalidad, no es necesario que traiga un proyecto económico. Llévese el ejército de ocupación no más, y deje hacer. Si ustedes en el Frente Amplio se creen con capacidad para gobernar su país, dejen que el movimiento mapuche gobierne el suyo.


Luis García-Huidobro



Punto Final Nº 875, mayo de 2017.



miércoles, 31 de mayo de 2017

COSAS DE LA NATURALEZA (EN EL CALENDARIO MAPUCHE)

Por Erwin Quintupill

A continuación les presento una serie de preguntas que invito a responder con la mayor honestidad. Posteriormente, muestro lo que – en mi opinión – constituye la respuesta adecuada a cada ítem. Si coincidimos en todas; pues, lo celebramos con una buena – y moderadamente regada – conversación (gvxam) en mi casa, por ejemplo.

  1. ¿Qué hecho importante se nos aproxima en el calendario?

a)      La celebración del año nuevo.
b)      La ceremonia de wvñol xipantu.
c)      La celebración del we xipantu.
d)      La celebración de San Juan.

  1. ¿En qué fecha ocurre el hecho mencionado en la pregunta 1?

a)      El 24 de junio.
b)      El 21 de junio.
c)      El día en que se inicia oficialmente el invierno.
d)      El día en que acontece la noche más larga y el día más breve.

  1. ¿Qué acción realiza desde tiempos inmemoriales el pueblo mapuche en ese día?

a)      Una fiesta.
b)      Una ceremonia.
c)      Una celebración.
d)      Una convivencia.

  1. ¿Quiénes deben participar?

a)      Los integrantes de un lof.
b)      Todos los que quieran.
c)      Sólo la familia.
d)      Los integrantes de un lof y las autoridades locales.

Ahora comento sus respuestas:

  1. El Año Nuevo, en rigor es una celebración del mundo occidental y se realiza el 1º de enero de cada año wigka. La celebración de San Juan es propia del mundo cristiano católico, introducida entre nosotros para confundirnos y deslegitimar nuestras ceremonias y debilitar nuestra cosmovisión. We xipantu es una expresión surgida en la década de los 80 del siglo XX y tiene su origen en una obra de teatro, montada por el Grupo de Teatro de la organización Admapu, con el propósito de recuperar parte de la espiritualidad ancestral. Ver http://mingakokultural.blogspot.cl/2016/06/wvnol-xipantu.html

Wvñol xipantu es la expresión que utilizaban nuestros abuelos y abuelas hasta no hace poco tiempo, aunque últimamente en silencio, para denominar la ceremonia en que las familias se reunían durante la noche más larga de cada ciclo anual (un sol) y el amanecer siguiente.

Así como la Naturaleza se renueva, las personas también lo hacemos, pues somos parte de ella. Así se explica el baño en los mallines, lagunas, lagos, ríos, esteros, xayenko, etc. durante esa noche o ese amanecer, que resulta ser un modo simbólico de afirmar esa renovación y también el compromiso a ¿mantenernos apegados al admapu?

No se trata de una fiesta en el sentido wigka. No es una convivencia, aunque naturalmente, se convive. El principio rector de todo esto es la reciprocidad. Es una ceremonia. No debemos olvidarlo. De lo contrario, podríamos tergiversar su significado. Así, no sería raro que, unos pocos decenios más, se celebrara como el año nuevo occidental; es decir, como una fiesta en que lo principal ya no es el compromiso con la naturaleza y la convivencia entre familia y amistades sino la borrachera y el derroche de recursos económicos, a riesgo de endeudarse hasta el próximo wvñol xipantu. Ver http://mingakokultural.blogspot.cl/2016/06/una-celebracion-mapuche1.html

  1. La fecha es la que Naturaleza decide, es decir, se debe realizar el día en que ocurre el solsticio de invierno, o sea, cuando ocurre la noche más larga.

¿Cómo nuestros abuelos sabían el momento? Pues, por medio, de una extensa observación del comportamiento de la Naturaleza, a lo largo de muchas generaciones. No es difícil – si se lo propone – observar el movimiento del Sol en el horizonte Este (puel). De ese modo, todos/as sabían y podemos saber – sin brújula – en que sitio se halla el exacto punto Este (puel). Los solsticios se hallan al final de ese recorrido, ya sea en dirección sur (wiji)  o norte (pikum). También, es posible orientarse según la posición de algunos cuerpos celestes; por ejemplo, un grupo de estrellas que semejan un puñado de papas.

En la actualidad, presionados por el sistema socioeconómico lo hacemos cuando podemos. Por ejemplo, el fin de semana más cercano a la fecha, si no coincide. (¿Alguien ha pedido un permiso laboral para poder asistir a la ceremonia de wvñol xipantu? Y si lo ha hecho ¿cuál habrá sido la respuesta de la parte empleadora?

Hacerlo el 24 de junio, tiene sus riesgos. El Estado chileno ha institucionalizado el “Día de los Pueblos Originarios” en esa fecha. Se trata de una celebración, no de una ceremonia, aunque se la incluya. Pero, si por asuntos de trabajo u otros no queda más que eso; pues, está bien, aunque pienso que es importante que los concurrentes lo tengan claro.

  1. Una fiesta es impropia para esta fecha, porque el principal propósito no es la entretención. Por lo demás, en todas las ceremonias mapuche existe lugar para la alegría, aunque los “ólogos” hayan escrito que somos monótonos y que todo lo transformamos en una borrachera. Tampoco en ese día/noche estaremos celebrando un acontecimiento, porque decimos que las celebraciones se hacen fiesta mediante. Por eso, preferimos hacerlo en el contexto de una ceremonia y por eso – también – debe ser privada. (Las circunstancias pueden “obligar” a hacerlo en un contexto público, pero es riesgoso – creo – porque contribuye a confirmar lo que los “ólogos” han informado de nosotros. Las personas no somos la únicas invitadas a estar presentes en esa ocasión; también lo es por derecho propio la naturaleza toda.

  1. ¿Todos los que quieran? No resulta prudente, pues se trata de una ceremonia y es difícil controlar la participación de quienes no son mapuche. Si se le aclaran las normas con anticipación y se tiene claro para qué están allí, bien. Pero, si es para ver y nada más que ver… mejor, no.

¿Las autoridades locales wigka? ¿Para qué? Si el lof conoce el para qué, bien: es su decisión política. Lo importante es evitar que nuestra/s ceremonia/s se transformen en atracción turística para quienes no son mapuche. Si queremos que ellos aprendan acerca de nosotros, considero que se pueden generar otras instancias, y después… muy después… que estén en una ceremonia, si se justifica.


Usted puede pensar como quiera; pero, debemos tener en cuenta que nuestro modo de pensar está atravesado por nuestras circunstancias, y allí – sin lugar a dudas – están las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, los organismos públicos y mucho más. Puede que algo del azmapu haya en nuestro modo de relacionarnos con el todo; pero, la influencia wigka es enorme en nosotros.

Si consideramos necesario invitar a personas ajenas a nuestras familias o lof, hagámoslo bajo nuestras “reglas”.

En el contexto de la última Muestra Cultural, realizada en Saltapura, (febrero de 2017) le comenté a un grupo de expositoras de origen no mapuche que participan activamente, que nuestro propósito - en tanto principales responsables - no es obligarles a participar de nuestros asuntos. Si en algún momento realizamos una ceremonia propia, no pediremos a los no mapuche que se integren a ella, no pondremos como condición que participen allí. Si para participar en una Feria, por ejemplo, me sintiera obligado a estar en una misa de inauguración, prefiero no ir. He vivido bajo presión inevitable la mayor parte de mi vida. Al menos, lo que puedo evitar… lo evito.

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Acá/allá en Saltapura, Hueychahue, Millacoy y Nohualhue el sitio en que debemos realizar las ceremonias más relevantes inevitablemente ha de ser el xayenko (trayenko). Hace cuestión de un siglo, era allí donde se realizaba el gijatun (nguillatún) comunitario.

En el wvñol xipantu pasado estuvimos - en ceremonia familiar y comunitaria - en ese lugar[1]. Debiéramos conseguir maci (machi), dice la tía Zoila, para que guiara esta ceremonia. Ella, que es una de las mayores, sabe por memoria lo que corresponde. Por mi parte, comprendo que los procesos de recuperación son lentos. Espero, entonces, que en una próxima ocasión lo tengamos claro y obremos cada vez más de acuerdo a las enseñanzas mapuche.



Imagen: Bosque nativo (dañado por incendio)
Fotografía: Fernando Raguileo



[1] Estuvimos en el Xayenko al amanecer. Posteriormente, nos fuimos a la sede de la organización para compartir comidas y mate, y harta conversación.

jueves, 11 de mayo de 2017

PULMAY A BENEFICIO

No se trata de una comida típica de por acá. No somos gente de mar; pero, los mariscos y los peces siempre han sido muy bien aceptados por estos lados. Recuerdo, por ejemplo, que cuando niño teníamos un pariente – tío de mamá – que vivía por Tirúa y solía llegar a nuestra casa, durante el mes de marzo. En esa ocasión, solía intercambiar su kojof (kollof), charqui de sierra, luche y luga seca por cereales y legumbres que ellos no producían, porque los suelos de al lado del mar son rocosos y difíciles de cultivar.

3ª Muestra Cultural

La evaluación de la 2ª Muestra, realizada en febrero pasado por la Asociación Xafazkintun fue exitosa y se ha formado una Comisión Organizadora para la 3ª. Ésta decidió realizar un PULMAY con el propósito de reunir fondos que permitan financiar parte importante de la estión que se nos viene (fletes, materiales diversos, pasajes, teléfono, etc.).

La actividad se realizó el 1º de mayo en la sede de la Asociación. Lo interesante de la experiencia, sin lugar a dudas, es que es autogestionada. Todas las decisiones son de los participantes y no existe asesoría de algún organismo estatal o privado.

En los días previos fuimos al local para limpiarlo y dejarlo impecable. El domingo (la víspera) la gente se reunió para preparar las mallas y dejar todo listo, para que al día siguiente a partir de las 9 de la mañana se iniciara la cocción. A eso del mediodía noté que los planes de hacer un almuerzo para compartir se estaba esfumando, así que unilateralmente decidí ir hasta mi casa y traer todo lo necesario. Me dediqué a preparar unos cabellos de ángel con salsa de vienesas de pavo con perejil que… afortunadamente muchos/as celebraron… hasta yo los encontré ricos… y alcanzó para todos/as (17 personas).

Otra actividad previa fue la compra de un chancho, con el propósito de sacrificarlo y ocupar un costillar y la cabeza como premios del campeonato de tejos. Se hizo en mi casa y participaron Fernando, Teresa, Roberto y yo. La carne restante la vendimos, para recuperar el dinero invertido.





El pulmay ocurrió sin contratiempos. Don Emilio – tal como lo propuso – dirigió el trabajo previo de la preparación y se encargó personalmente de la cocción. Por eso, la sabrosidad resultante le pertenece completamente. En la atención de público estuvieron las señoras Irene, Laura, Rayen, Mirta, Lidia y Teresa, de principio a fin. Ximena, Margarita, María, Isabel y Flor se dedicaron a ayudar en lo que encontraron. Loreto y don Juan se hicieron cargo de la caja de la cocina, Roberto y Patricio de coordinar la competencia de tejos y yo a la caja de las bebidas. Fernando ayudó a instalar lo necesario del pulmay y a coordinar durante toda la jornada. Pablo hizo y distribuyó la venta de navegado. En la música estuvo Mawvn.

Las cuentas

Con lo recaudado suponemos que podremos financiar las tareas que pensamos. De todos modos, los participantes actuales decidirán en asamblea lo que se hará y delegará responsabilidades para la gestión.

Nosotros, los de Xafazkintun nos preparamos para el próximo wvñol xipantu. Aún no hemos decidido lo que vamos a compartir; pero, imagino que todo comenzará con la ceremonia del Xayenko[1]. Si algún descendiente de estas tierras quiere viajar, esté atento/a a la fecha en que lo haremos y que anunciaremos por este mismo medio.



Imagen: Almuerzo
Fotografía: Erwin Quintupill



Imágenes: Limpieza de mariscos
Fotografías: Erwin Quintupill


Imagen: Construcción de cancha de tejos
Fotografía: Erwin Quintupill


Imagen: Acarreo de muebles desde sedes vecinas
Fotografía: Erwin Quintupill




Imágenes: LLenado de mallas para el pulmay
Fotografía: Erwin Quintupill


Imagen: Preparación del fogón
Fotografía: Erwin Quintupill


Imagen: Regreso a casa
Fotografía: Erwin Quintupill



Imágenes: Cocción de pulmay
Fotografías: Erwin Quintupill


Imagen: Yo
Fotografía: No me acuerdo; creo que Andrea


Imagen: Parte del público
Fotografía: Erwin Quintupill



Imagen: Público y parte de los organizadores
Fotografías: Erwin Quintupill


Imagen: Público mateando en el patio
Fotografía: Erwin Quintupill



Imágenes: Juego de tejos y ganadores del primer lugar con su premio
Fotografía: Erwin Quintupill




[1] Ver http://mingakokultural.blogspot.cl/2013/02/regreso-por-memoria.html