jueves, 3 de diciembre de 2015

EL CEMAVJ DE PABLO QUINTUPILL, EL LOGKO



Por Erwin Quintupill

Hay un nuevo cemamvj en el cementerio de Saltapura. Esto sobrepasa, en parte, mis expectativas, pues desde hace tiempo estaba con la idea de que volviéramos a verlos, no como decoración de una plaza, parque u otro sitio público.

Hace muchos años los peñi Cristian Collipal y José Ancán fueron los responsables de los que están en el Cerro Ñielol. Para ese tiempo y los venideros estuvo/está bien. Se trata de un espacio ampliamente visitado por personas que visitan esa ciudad y desde allí puede ocurrir una aproximación hacia nuestra realidad. No se trata de hacer algún tipo de proselitismo, no. Se trata de abrir espacios entre tanta negación. Sin embargo, ya es tiempo de que se ubiquen en el sitio que corresponde: los cementerios, ta ñi pu eltun.

Hace un año atrás instalamos el primero en la tumba de Anselmo Raguileo. Ahora hemos hecho lo mismo en la de Pablo Quintupill Lienleo. Porque ambos lo ameritaban.

Durante los días 17, 18, 24 y 25 de octubre nos dimos a la tarea de este segundo cemamvj, en el contexto de una escuela-taller, organizada por la Asociación Indígena Xafazkintun y con recursos aportados por el INJUV. Acudieron algunos peñi de Temuco y de por acá.

Durante el trabajo fuimos conociendo algunos antecedentes acerca de este tipo de escultura. Invitamos al peñi Cristian Collipal quien llegó el sábado 24. La tía Zoila Huilipan, viuda de Pablo Quintupill, nos contó que cuando era niña vio en el cementerio de su lof dos esculturas: un cemamvj y un rewe. El último era la tumba de una machi. Respecto del primero, dice que su papá y abuela le comentaron que solía hacerse a una persona que se hubiera destacado por haberse desempeñado en algún rol específico, sobre todo si se trataba de alguna autoridad. La prima Teresa, contó que andando por un poco más al sur de aquí, en unos lof vecinos, divisó un conjunto de árboles situados de un modo particular. Le informaron que se trataba de un cementerio antiguo. “Ponían un árbol en el lugar en que era sepultada la persona. Incluso, había una reja con un árbol adentro”. “Así era, agrega la tía Zoila, sólo a la gente importante le hacían cemavj”.

Hubo un instante que la tía Zoila comentó que había estado muy preocupada por la decisión de involucrarse en hacer un cemamvj para su marido. “A lo mejor, se va a enojar. A lo mejor, no está de acuerdo, pensaba. No hallaba qué hacer. A lo mejor, he tomado una mala decisión. Pero, un día soñé que tenía una lana negra, bien bonita. Entonces, le puse la lana al lado, así, en el pecho y pal hombro. Le dije, te verías bonito con una chomba de este color. Él me respondió que sí. Hágalo no más, me dijo; pero, hágalo luego. Así me dijo, en el sueño. Y ahí me dije, estoy bien entonces. Le va a agradar”.

A punta de mate, pan amasado, tortillas, sopaipillas y ricos almuerzos, las jornadas transcurrieron tranquilas y animosas. El sábado 24, la tía Zoila le habló a Cristian pidiéndole que se quedara, para que guiara la ceremonia del día siguiente. El peñi no se hizo de rogar. Ya el domingo, por la mañana, mientras se le daba los últimos arreglos al cemamvj, Cristian comenzó con el kulxug y me pidió que le ayudara con el otro que había. Cuando todo estuvo listo, el kulxug pasó a otra mano y nos dispusimos con las pifvjka a acompañar la ceremonia, previo a levantarlo y llevarlo al cementerio. Pablo (nieto) y Nora (hija) fueron los ñankan. Carina – la cocinera – vistió de gala. Los hombres nos pusimos nuestro xarilogko… Emotivo el momento.

Con el firmamento muy nublado llegamos al cementerio. Había unas cuantas personas limpiando las tumbas de sus parientes. Estábamos a una semana del 1º de noviembre. “Falta una placa, comentaron”. Pablo (el nieto), dijo que la haría con un resto de tronco que sobró. “Para el próximo fin de semana estará listo”. Y, ¿la cruz? pregunté “inocentemente”. Hay que sacarla, dijo Teresa (hija). Sería una contradicción, agregó.

Y allí está Pablo Quintupill, el último logko de Saltapura, con un hermoso cemamvj, como lo indicó su esposa, vestido con xarilogko y su wiño.


























































Fotografías: Juan, Eduardo, Fernando, Erwin y alguien más.
Saltapura, octubre de 2015.

VESTUARIO MAPUCHE TRADICIONAL



Por Erwin Quintupill

Al igual que en otros ámbitos, nuestros antepasados se expresaban a través de su vestuario, específicamente por medio de los diseños y la forma. Todos sabemos que la ciripa[1] dejó de usarse. Mis mayores me contaron que los últimos hombres que las usaron fallecieron a mediados de la primera mitad del siglo XX. Entre las mujeres, es posible observar el uso del kvpam[2] hasta ahora, aunque preferentemente en el contexto de las ceremonias.

PU PICIKECE

Cuando pequeño me tuvieron – no sé con qué frecuencia – en el kvpvlwe[3]. En esa “cama”, aparte de la ropa que envuelve, los niños vestíamos alguna camisa y chaleco o chomba tejida con lana de oveja. Al comenzar a caminar, niños y niñas vestíamos chamal confeccionado con algún resto de ropa. Era una especie de  falda que se amarraba en la cintura. El propósito era que no orináramos lo que vestíamos. Íbamos desnudos por debajo. Así jugábamos, caminábamos y corríamos. Cuando nos llegaba el momento de evacuar, simplemente lo hacíamos. De ese modo, mamá tenía algo menos de trabajo.

En mi tiempo de niño, el vestuario ya se había chilenizado, con la excepción del makuñ[4].

LA SIMBOLOGÍA DE LAS EDADES



Los niños/as y los adultos/as usaban y usan el mismo vestuario; sin embargo se mostraban diferencias muy claras. El de los picikece era de diseños simples. Por ejemplo, el xarilogko de niño podía llevar líneas, kvlenxaru o terrón de azúcar. Con la manta ocurría lo mismo. Por su parte, el xariwe de las niñas era también de diseños sencillos y si estaba algo más elaborado, había sido tejido con la técnica del gvpvn ñimiñ, que es menos complejo.



Imagen: Diseño "Terrón de azúcar" en lama (alfombra).
Técnica: Welu kvzez ñimiñ
Fotografía: Erwin Quintupill (Los Laureles, 2006)


Imagen: Xariwe de niña.
Técnica: Gvpvh ñimiñ.
Materiales: hilo y algodón.
Fotografía: Alicia Foxley.


Imagen: Diseño kvlehxaru (referencia a lo cola de traro) en lama (alfombra.
Fotografía: Erwin Quintupill.

Al aproximarse la época de la pubertad, los padres se preocupaban de hacerle o mandarle a confeccionar un xarilogko y makuñ a los niños; y a las niñas xariwe y accesorios de platería. Los diseños podían ser ordenados por los padres o dejados a elección de quien los confeccionaba. Es entonces cuando aparecen los diseños complejos, confeccionados con la técnica del welu kvzez, para representar que los usuarios son personas que han alcanzado la fertilidad.

Entre los jóvenes y los mayores también había diferencias. Zoila Huilipan de Saltapura comenta que en las mantas confeccionadas con la técnica del xariñ (amarrado), consideraban esa diferencia. Los jóvenes y adultos llevaban diseños más simples y sólo los mayores vestían lo más complicado.


Ver: https://www.youtube.com/watch?v=JgYxzm08zAI


***

El kvpam de las mujeres solteras tenía dos tirantes que pasaban por entre su cuello y sus hombros; en cambio, la mujer casada usaba uno solo, para facilitar el acto de amamantar a sus guaguas. Posteriormente, ellas mantenían ese modo de llevarlo.

Los colores, sus intensidades y matices formaban parte de la simbología local e incluso familiar. En la actualidad, es posible apreciar algunos de estos códigos, aunque desconozco si es producto de la casualidad o intencional.





[1] Ciripa: prenda amplia que el hombre amarraba a su cintura, de modo que las piernas pasaran por las aberturas que se formaban a los costados.
[2] Kvpam: vestido femenino; también llamado chamal.
[3] Kvpvlwe: tipo de cuna portátil.
[4] Makuñ: manta.

jueves, 8 de octubre de 2015

ESCUELA-TALLER: CONSTRUCCIÓN DE UN CE MAMVJ






En tiempos no muy remotos, nuestros cementerios se expresaban de acuerdo al azmapu[1]. Una de mis tías - Dominga Quintupill - me contó que cuando ella era pequeña y cuidaba los animales de la familia, como todos los picikeche[2] de otros tiempos lo hicieron, éste se encontraba allí mismo, que no tenía cerco y que las tumbas poseían un cemavj[3]. Mi hermano José, que nació en 1940, cuenta que en sus años quedaba uno solo y que nuestro hermano Olegario – el mayor – solía hacerle coronas de papel y que se encaramaba a él para colocarlas. “Era el logko, decían”, agrega José.

Cuando fui chico y cuidaba los animales, solía jugar en su interior. Había sólo cruces y en mi desconocimiento me parecía normal; pero, después aprendí lo ya contado. También pude ver en algunos libros, no escolares, muchos de ellos en un cementerio del que no se indicaba su ubicación.

Tuve mi sueño de ver el regreso de ellos, la apropiación de las nuevas generaciones de la costumbre de esculpirlos según las características del fallecido/a. Tuve el sueño de instalar uno en la tumba del tío Anselmo Raguileo y se ha cumplido. Tengo el sueño de que otras tumbas lo tengan y se irá cumpliendo. Tengo el sueño de tener uno para que me acompañe en mis días de difunto y espero que se cumpla.

Ahora que es octubre, el día 17 se iniciará una Escuela-Taller, organizada por la Asociación Indígena Xafazkintun de Saltapura, para aprender a esculpirlos y a saber sus fundamentos. Los beneficiarios deben ser jóvenes, de acuerdo a las bases de la institución que financia. Los recursos serán para adquirir herramientas, materiales y alimentación. La instrucción será responsabilidad de Fernando Raguileo, secundado por su hermano Lino. Los demás colaboraremos en dar alojamiento, hacer las comidas, preocuparnos de resolver los detalles que vayan surgiendo y apoyar y apoyar.

Hemos conversado con el peñi Cristian Collipal, para que nos visite y pueda compartirnos su experiencia al respecto. Él y José Ancan fueron responsables de aquellos que pueden verse en el Cerro Ñielol (Temuco) hace ya varios años. Es de esperar que el peñi pueda acompañarnos.

La invitación es para jóvenes mapuche de 18 a 29 años, de ambos sexos. La actividad se realizará en dos fines de semana: 17, 18, y 24 de octubre. El día 25 se instalará el cemamvj en la tumba del tío Pablo Quintupill. Su viuda, la tía Zoila Huilipan se hará cargo de fijar los detalles de la ceremonia. Cocinaremos y almorzaremos en las afueras del cementerio.

Para inscribirse, pueden escribir a xafazkintunsaltapura@gmail.com y también pueden comunicarse por la cuenta Facebook de la organización. Para buscarla debes hacerlo por Xafazkintun.

O llamar, desde teléfono celular, al 0452638473

¡Bienvenidos/as!




[1] Conjunto de normas que ordenan el cosmos mapuche.
[2] Personas pequeñas (hombres y mujeres).
[3] Escultura funeraria.

jueves, 2 de abril de 2015

INCENDIO - NOTA 3

por Erwin Quintupill
Fotografías: Erwin Quintupill

El miércoles llovió en Saltapura, por fin!

Hace harto rato que se anunciaba lluvia en la zona. Así ocurría; pero, allá donde vivimos... NADA. Ahora el agua está llegando desde las alturas. Desde wenu mapu baja lentamente. Supongo que será suficiente para que los pasos germinen. Espero, de verdad, que así sea.

Hasta ahora, todo ha permanecido seco y teñido de negro, como lo muestran las imágenes de más abajo.

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En esta noche se está realizando una peña en Nueva Imperial, organizada por la Asociación Indígena Txokiñ Mapu, hermanos y amigos nuestros. Hace un tiempo atrás, el 19 de septiembre, estuvimos compartiendo el palin (ber nota en este mismo blog, etiqueta palin).

hace unos días coticé el precio de estacas. Cada una tiene un valor de $ 2.300=. ¡Imagínense la cantidad de dinero necesario para reponer las que se perdieron! Se ha catastrado alrededor de 40.000 metros de cercos dañados. Hay que agregar el valor del alambre de púas y/o de mallas. También el de las grapas... La obra de mano tiene que ser un mingako (malaltun).

No somos indiferentes a las catástrofes que se viven en la cordillera y en el norte... Adonde sea que uds. concurran con su ayuda... está bien.

Mis saludos


Pradera quemada.


Vacunos en la búsqueda de pasto inexistente.




Agrego estás fotos que muestran el pelaje de un zorro fallecido. Dos días antes, Fernando me habló de haberlo hallado. Me dijo que estaba agonizante. habían transcurrido casi tres semanas del incendio... Tenía sus cuatro patas quemadas... A pesar de que se roban las aves domésticas, se les echa de menos... Hasta ahora, no se les escucha "gritar" por las noches, como es usual.

Las aves silvestres que se marcharon están empezando a regresar...

Nosotros, al menos, conservamos la casa...



miércoles, 25 de marzo de 2015

DAÑOS POR INCENDIO EN SALTAPURA

Fotografías de Erwin Quintupill

El 25 de febrero vivimos un incendio enorme y las pérdidas fueron grandes. Aquí entrego un listado aproximado de ellos.

Agrego que el próximo 2 de abril, se anuncia la realización de una actividad para reunir fondos e ir en ayuda de los afectados/as. Los organizadores son la Asociación Indígena Xokiñ Mapu.

También me informaron que la Biblioteca Mapuche Autogestionada Mogeleam Kimun piensa realizar una cena a fines de abril, con el mismo propósito.

A la fecha, se han realizado tres reuniones en la sede de la Organización Comunitaria. Han asistido funcionarios de Conadi, de Indap y del Municipio local.

La asistencia estatal ha consistido, hasta ahora, en:


  • Fardos de paja de trigo y melaza, para los vacunos y ovejas.
  • Una caja de alimentos no perecibles.
  • Mañana jueves, ha programado la entrega de alimentos para ovejas y cerdos.
Igualmente ha llegado ayuda de particulares:
  • Un señor de apellido "Mulchi" ha facilitado forraje.
  • La Iglesia Adventista de Teodoro Schmidt ha hecho llegar fardos de paja, ropa, más una ayuda especial a las tres familias que perdieron sus casas.
  • La Iglesia Adventista de Molco (creo), sector rural cercano, entregó fardos, papas, avena y trigo.
Respecto a establecer empastadas, hay acuerdo en hacerlas. Sin embargo, el gran problema es que sin cercos y lluvia, podría ser inútil su establecimiento.

¡Necesitamos materiales para reponer los cercos!


Cerco de empalizadas, hecho por nuestros padres hace casi un siglo atrás.


Aquí hubo una casa, la de Alejandro Parra, vecino no mapuche. (Vive al lado de Saltapura).


Granos de lupino, de una siembra totalmente quemada.


Manzanos quemados, en nuestra quinta. No son recuperables, porque al quemarse la corteza se detiene la circulación de sustancias, y también porque al perder su follaje dejan de fotosintetizar.


Pitranto (grupo de árboles y arbustos nativos que viven en el lecho y a orillas de los esteros).


Aquí hubo un pozo para regar la huerta. El motor que impulsaba el agua, también resultó quemado.


Restos de la casa de Francisco Canales.


El sitio en que estaba la casa de Víctor Reyes, vecino no mapuche.

***
He aquí la nómina de daños y perdidas. Repito que es una aproximación. Toda la información ha sido levantada por personas que habitamos allí (Fernando, Jeannette, Teresa, Carina y yo). Esperamos, pronto actualizar los datos impreciso y agregar los daños en las comunidades de Millacoy, Pilolcura, Bolil y Bolonto.


DATOS (pérdidas y haberes)
Cantidad
Hijuelas afectadas[1]
33
Hogares afectados[2]
28
Habitantes afectados[3]
94
Beneficiarios PDTI[4]
15
Beneficiarios INDAP[5]
5
Hogares asistidos con agua[6]
22


Casa habitación quemada
3
Cercos destruidos (m)  [7]
41600
Bodega o galpón quemados
3
Casa fogón quemada
3
Gallineros dañados
1
Letrinas quemadas
3
Corrales dañados
7
Chiqueros dañados
1


Huertas dañadas
6
Invernaderos dañados 
2
Siembras dañadas: lupino, linaza, avena y trigo. (ha)
Pendiente[8]
Otros cultivos dañados: chacras y huertas (ha)
Pendiente
Hogares con praderas dañadas
28
Praderas naturales[9]
Pendiente


Pino insigne (ha)
Pendiente
Eucalipto (ha)
Pendiente
Bosque nativo  (ha)
10
Castaños (cantidad) (2 hogares)
220
Quintas dañadas
8


Abejas quemadas (cajones)
32


Pozos secos y/o destruidos
14
Motores extractores de agua destruidos
4
Estanques de agua destruidos o caídos
2
Torres de agua dañadas o caídas
3


Animales muertos
1 vaca, 60 gallinas y pollos
Cerdos vivos
115
Vacunos vivos
113
Ovejas vivas
135
Caballos vivos
3
Gallinas y pollos vivos
272
Pavos vivos
26
Gansos vivos
56
Patos vivos
6


Madera aserrada quemada (pulgadas)
1000

Observaciones:

-         4 hogares perdieron algunas herramientas
-         2 hogares perdieron todas sus herramientas
-         2 hogares perdieron mangueras y cañerías para regadío

Saltapura, marzo de 2015



[1] Son más; pero, aún no es posible catastrar las restantes, pues sus dueños no viven en Saltapura. (Esta situación se generó con la aplicación del DL 2568 y posteriormente con la de la actual Ley Indígena, que ha permitido la venta de algunos predios).
[2] Corresponde a casas habitadas. Se incluyen 4 vecinos que no son mapuche. Igualmente se incluye a personas mapuche que no integran la Organización Comunitaria y/o que no son usuarios de INDAP. Este organismo estatal ha sido nominado para desarrollar la asistencia a todos los afectados.
[3] Personas que habitan regularmente en Saltapura.
[4] PDTI: Programa estatal implementado por INDAP con fondos que les llegan desde CONADI.
[5] Los usuarios son personas que pueden postular a los fondos que INDAP coloca, mediante concurso, a su disposición.
[6] Estos hogares no disponen de agua, porque sus pozos se han secado. Algunos, además sufrieron la destrucción de la instalación, debido al incendio.
[7] Dato aproximado. Falta catastrar predios de aquellos que no viven en el lugar.
[8] Información imprecisa.
[9] No se ha logrado especificar el área de praderas quemadas.

miércoles, 18 de marzo de 2015

ERNA MATUS

por Erwin Quintupill


De cuando fuimos jóvenes, en Saltapura.
La cámara "manual" sobre un mueble y nosotros sonriendo.

Nos conocimos a principio de los 90. Yo estaba en la ciudad después de mi primer intento por regresar a casa. No recuerdo quién me hizo una invitación para llegar a lo de un matrimonio amigo. Era una casa tipo medio y ella, una mujer maciza, simpática, izquierdosa. No me sentí muy en mi lugar; pero, había música de mi agrado. En general, no converso mucho en estos primeros encuentros… La cuestión es que no sé por qué razón volvimos a vernos. Quizás porque coincidimos en esos afanes de doña Ana y el Club de Lectores Federico García Lorca. Se inventó la realización de un curso de Literatura Americana. El guía fue el profesor Risco, un  amigo de doña Ana. El lugar de realización, la escuela cuyo representante legal era un pastor simpatizante de las agrupaciones antidictadura. Una vez por semana, solíamos vernos por allí. Así debió ser que iniciamos una extraña amistad, en principio. Digo así, pues tenía modos de señora peluquera, podóloga y “sacapelos” de mujeres con plata. Antes del Golpe de Estado trabajaba en la Universidad de Concepción me comentó un par de veces. Allí hacía de secretaria de no sé quién. Por allí debió conocer a Raúl, el padre de sus hijos.

Después de un tiempo, un par de años quizás, me pidió conversar algo personal. Nos fuimos a Lirquén. Tal vez hayamos comido alguna cosa en el Barrio Chino. Paseábamos por Las Catas cuando me contó que estaba aproblemada por el estado en que se hallaba su relación matrimonial. No voy a entrar en detalles, sólo diré que la escuché y no le di ningún consejo. Le di a entender que lo que fuera a decidir era algo suyo y los demás no debíamos influir intencionalmente en ello. Le dije que la entendía… La cuestión es que estaba pensando en terminar con el matrimonio, y así lo hizo un tiempo después…

Debido a ese episodio, creo le sugerí salir, alejarse un poco para despejar las ideas y mirar desde la distancia su situación. Así debió ser que llegó por primera vez a Saltapura. Para los demás éramos pareja. No se entiende de otro modo que un hombre y una mujer viajen juntos. Yo sabía que no podíamos serlo, pues éramos demasiado diferentes o incompatibles. Era común que la regañara, porque alargaba la conversación sin soltar el mate que esperaba. ¡Suelta el mate, vieja jodida! Por su lentitud al caminar. ¡Apúrate, parecemos viejos antiguos: yo delante y tú detrás! ¡Ay, viejo jodido, deja de regañar!

En las noches de campo, jugábamos al carioca, algo que nunca más he vuelto a hacer. Mi hermana, que estaba allí y los demás fueron aceptándola. No fue difícil, porque Erna derrochaba sentido del humor, procuraba no ser impertinente, era respetuosa y no se complicaba con los eternos quejidos de la dueña de casa. Después solíamos reírnos de la situación. Era nuestro modo de “pelar”. Sabía cocinar y podía colaborar en todo cuanto hiciera falta.

Un día me dijo que se iba de casa. No sé cómo lo hizo. Nunca me compartió el detalle de esa separación. Tampoco se lo pedí. Sabía que no me importaban. Sí me habló de las emociones encontradas con sus hijos, y nos lanzábamos a analizar nuestro modo de ser machistas, los privilegios de hombre, los cuestionamientos a la mujer, etc. De ese modo, procurábamos entender lo que nos rodeaba. Recordábamos algún pasaje de alguna novela latinoamericana, de las que tanto gustaba leer, y seguíamos… Supongo que eso le hizo bien, pues nunca me dio a saber que le resultara insatisfactorio conversar sus asuntos conmigo. “Yo no te pregunto; si tú necesitas hablarme de algo, lo haces y ya. Lo mismo si me hace falta hablar de algún asunto personal”. Lo entendía; pero, en varias ocasiones me probó con eso de “¿Te cuento?” y dejando en suspenso lo demás. “Si quieres, sí.” “¿No sientes curiosidad?” “No, sé que si es importante para ti, lo vas a decir. De lo contrario no contarás nada y no importa, no es importante.” “¡Aaay! ¿por qué no eres curioso?” “Si lo soy; pero, no de ese modo.” Risas y vuelta a reír.

Supe, por ella, sus intentos por armar su espacio, tener su casa, hasta que lo consiguió. Así fui aprendiendo a conocerla. Volvió muchas veces al sitio de mi infancia. Le conté las historias, fuimos a las fiestas (bingos, torneos) y compartió con mis familiares y amistades. Estuvo en el funeral de mamá y allí la conocieron mis demás hermanos/as. También en el día de los muertos y estuvo ayudándome a confeccionar coronas de papel. Y de nuevo a regañar con ella porque no sabía enfocar la cámara fotográfica. ¡Solíamos aparecer sin cabeza! En fin, nada fue grave. Llegué a sentir una gran admiración por esta extraña amiga. Por lo aperrada en los asuntos que decidió emprender, contra la corriente (su familia, padres y hermanos, me contó rechazaban sus decisiones… hasta solidarizaron con su ex cuando decidió abandonar el hogar matrimonial)… Me hacen falta, solía confidenciarme; pero, en fin, tampoco estoy tan sola. Tengo mis amistades, mis amigas… En cambio, ella no los abandonó. Cuando su papá enfermó, estuvo siempre ocupada en atenderlo. Su mamá, era su preocupación permanente, sin importar que para los asuntos importantes la negara. Por todo eso, llegué a apreciar a mi amiga Erna.

El año pasado, me contó que estaba enferma, que sospechaba algo malo; pero que estaba optimista. Sin embargo, se trataba de un cáncer al páncreas que no la dejó vivir. El día domingo 18 de enero llegué a su casa, viniendo desde Santiago. Quería pasar ese día con ella, para conversar de lo que quisiera. Esa noche, cuando iniciaba el viaje me llamaron desde el sur diciéndome que el tío Pablo se moría. Por eso, estaré contigo sólo un par de horas. Debo irme a preparar mi participación en el eluwvn. Ella sabía como es eso. Se levantó un instante, tomó mi mano y me dijo: he hablado con mis hijos y les he pedido que me incineren. Algo me dio vueltas por dentro. Yo, siempre más firme que ella, en ese instante sólo atiné a quedarme en silencio, dejándola hablar… “Y quiero, que una parte de mí se quede en el mar y otra parte en Saltapura. Quiero que tú me ayudes a que se haga así”. “No hay problema. Como quieras, cuando eso ocurra”. No tuvimos ningún gesto que pudiera avergonzarnos, sentados el uno al lado de la otra, cada uno por su lado dijo así será, en silencio. Estábamos sentados en el borde de su cama… Caminaba muy poco y con dificultad. Estaba más delgada que nunca… En una visita anterior estuvo bromeando con eso de “ni poto tengo, Erwin”. Perdió el brillo del cuerpo sano, mantuvo el sentido del humor, sus ganas de pelear, su sensibilidad al momento de escuchar lo demás… Al parecer, no pudo reconciliarse con Raúl, porque no le prestaba una atención especial, aunque él se trasladó hasta a su lado y la acompañó días y noches hasta que descansó…

Hablaba por el teléfono, habitualmente con su hija Valeria y a veces con Iván. Ellos se mostraban muy cercanos a mí en el último tiempo… El 10 de febrero, mientras visitaba algunas casas de Saltapura, invitando a asistir a mi 9º Mingako (14 de febrero), al llegar a una zona con señal telefónica, vi que tenía muchos llamados… Allá por la cinco de la tarde se había quedado en silencio la que en otro tiempo no me paraba de hablar, en sus momentos de mayor efusividad, la vieja divertida que me acompañó en varios momentos importantes…

En otra visita anterior, me había dicho que a su familia les había manifestado que en nosotros había encontrado otra familia, la suya también… Por eso, esa tarde ni al día siguiente fui hasta su velatorio en Concepción. Hablé esa tarde-noche con su hija y en absoluta tranquilidad acordamos que yo esperaría su llegada, que me avisarían, que pronto, que muy pronto… No quiero que sea una tragedia me había dicho, les dijo a los demás… quiero que me canten…

El viernes 20 llegaron los Moreno Matus: sus hijos Valeria, Cristian e Iván, sus nietos, sus nueras, Raúl,  un amigo de Erna y su hermano ¿Tomás? Fue como si nos conociéramos desde siempre, como ella de seguro lo pensó y quiso. Compartimos mucho, cocinamos, improvisamos un mesón para todos… En un momento, hablé con los cuatro, les dije que Erna no me explicó por qué quiso las cosas como las estábamos haciendo, que no sabía por qué me había dado esta responsabilidad… Hablamos, hablamos y… entendimos que deseaba ver a su familia reunida entre ellos y con nosotros, que reclamaba ser comprendida y aceptada, que éramos importantes, que no nos olvidaría de ser posible… Los niños jugaban como es natural. Las nueras resultaron ser personas mucho más cercanas de lo que pensé, y Raúl en silencio recordando ¡vaya uno a saber, cuántas cosas!... Llegaron mi hermana y mis sobrinas desde el pueblo… Le pedí a mi hermana Miriam que habla bien el mapuzugun que improvisara una solicitud al bosque para dejar las cenizas de mi amiga en su interior… Ese fue el sitio que propuse, por la mañana. Fui con sus más cercanos y lo aceptaron.

***

Al interior, hay un pequeño conjunto de laureles robles, muy altos, que cobijan un copihual que, en los días de marzo y abril, colorean el paisaje. El aroma de los árboles es intenso. Un sendero, hecho por mí, entre los koliwe nos lleva hasta el lugar. Allí dejamos tus cenizas Erna Matus, espero que haya sido de tu gusto… y si, no… pues, te vuelvo a regañar, porque democráticamente hemos creído que es un buen lugar para tu espíritu soñador, sensible y dicharachero… Todos pensamos lo mismo. Esta vez no te saldrás con lo tuyo… Y por la noche del 21, el sábado, carreteamos contigo. Estuve cantando las canciones que te gustaban y los demás se sumaron… Lo hicimos como en los mejores tiempos, como si no te hubieras ido, como si estuvieras allí cantando a grito pelado – con nosotros – eso de “me he de comer esa tuna/ aunque me espine la mano”…

P.D.: El feroz incendio que te tocó vivir junto a nosotros, no dañó el espacio justo en que estás; pero sí, todo su rededor.



Pa mi cincuentenario.


7º Mingako (2013)
Fotografía: Mabel.


7º Mingako (2013)
Fotografía: Mabel.


Junto a la tía Zoila. 7º Mingako (2013)
Fotografía: Moli Amulef.


7º Mingako (2013)
Fotografía: Justine & David.


7º Mingako (2013)
Fotografía: Justine & David.


7º Mingako (2013)
Fotografía: Moli Amulef.


7º Mingako (2013)
Fotografía: Carina.