jueves, 25 de agosto de 2016

PENSAMIENTOS PEDAGÓGICOS


Ella – Gabriela Mistral – es una de mis favoritas, aunque tengamos diferencias enormes y fáciles de notar. Aunque también hay que entender las circunstancias históricas en la que vivió, el curriculum con que se formó y la influencia de la Iglesia Católica en su tierno corazón.

Lo que me gusta de ella es lo corajuda, eso de no hacerle el juego a la hipocresía de siempre, eso de no ir con pequeñeces, eso de querer saber y compartir… eso de ser crítica y propositiva. Eso de ser mujer en un mundo dominado por nosotros y… rebelarse, asumiendo las consecuencias, sin gimoteos de niña, si no con la voz enérgica de una mujer que sabe su valor.

Aquí les dejo algo que no es poesía. Son ideas de la señora Mistral. Lo triste es que sus observaciones y quejas están vigentes… Usted dirá…



PENSAMIENTOS PEDAGÓGICOS

Para las que enseñamos:

  1. Todo para la escuela; muy poco para nosotras mismas.

  1. Enseñar siempre: en el patio y en la calle como en la sala de clase. Enseñar con la actitud, el gesto y la palabra.

  1. Vivir las teorías hermosas. Vivir la bondad, la actividad y la honradez profesional.

  1. Amenizar la enseñanza con la hermosa palabra, con la anécdota oportuna, y la relación de cada conocimiento con la vida.

  1. Hacer innecesaria la vigilancia de la jefe. En aquella a quien no se vigila, se confía.

  1. Hacerse necesaria, volverse indispensable: esa es la manera de conseguir la estabilidad de un empleo.

  1. Empecemos, las que enseñamos, por no acudir a los medios espurios para ascender. La carta de recomendación, oficial o no oficial, casi siempre es la muleta para el que no camina bien.

  1. Si no realizamos la igualdad y la cultura dentro de la escuela, ¿dónde podrán exigirse estas cosas?

  1. La maestra que no lee tiene que ser mala maestra: ha rebajado su profesión al mecanismo de oficio, al no renovarse espiritualmente.

  1. Cada repetición de la orden de un jefe, por bondadosa que sea, es la amonestación y la constancia de una falta.

  1. Más puede enseñar un analfabeto que un ser sin honradez, sin equidad.

  1. Hay que merecer el empleo cada día. No bastan los aciertos ni la actividad ocasionales.

  1. Todos los vicios y la mezquindad de un pueblo son vicios de sus maestros.

  1. No hay aristocracia, dentro de un personal, que la aristocracia de la cultura, o sea de los capaces.

  1. Para corregir no hay que temer. El peor maestro es el maestro con miedo.

  1. Todo puede decirse; pero hay que dar con la forma. La más acre reprimenda puede hacerse sin deprimir ni envenenar un alma.

  1. la enseñanza de los niños es tal vez la forma más alta de buscar a Dios; pero es también la más terrible en el sentido de tremenda responsabilidad.

  1. Lo grotesco proporciona una alegría innoble. Hay que evitarlo con los niños.

  1. Hay que eliminar de las fiestas escolares todo lo chabacano.

  1. Es una vergüenza que hayan penetrado en la escuela el couplet[1] y la danza grotesca.

  1. La nobleza de la enseñanza comienza en la clase atenta y comprende el canto exaltador en sentido espiritual, la danza antigua – gracia y decoro –, la charla sin crueldad y el traje simple y correcto.

  1. Tan peligroso es que la maestra superficial charle con la alumna, como es hermoso que esté a su lado siempre la maestra que tiene algo que enseñar fuera de clase.

  1. Las parábolas de Jesús son el eterno modelo de enseñanza; usar la imagen, ser sencilla y dar bajo apariencia simple el pensamiento más hondo.

  1. Es un vacío intolerable el de la instrucción que antes de dar conocimientos, no enseña métodos para estudiar.

  1. Como todo no es posible retenerlo, hay que hacer que la alumna seleccione y sepa distinguir entre la médula de un trozo y el detalle útil pero no indispensable.

  1. Como los niños no son mercancías, es vergonzoso regatear el tiempo en la escuela. Nos mandan instruir por horas, y educar siempre. Luego, pertenecemos a la escuela en todo momento que ella nos necesite.

  1. El amor a las niñas enseña más caminos a la que enseña la pedagogía.

  1. Estudiamos sin amor y aplicamos sin amor las máximas y aforismos de Pestalozzi y Froebel, esas almas tan tiernas, y por eso no alcanzamos lo que alcanzaron ellos.

  1. No es nocivo comentar la vida con las alumnas, cuando el comentario critica sin emponzoñar, alaba sin pasión y tiene intención edificadora.

  1. La vanidad es el peor vicio de una maestra, porque la que se cree perfecta se ha cerrado, en verdad, todos los caminos hacia la perfección.

  1. Nada es más difícil que medir en una clase hasta donde llegan la amenidad y la alegría y dónde comienza la charlatanería y el desorden.

  1. En el progreso o el desprestigio todos tenemos parte.

  1. ¿Cuántas almas ha envenenado o ha dejado confusas o empequeñecidas para siempre una maestra durante su vida?

  1. Los dedos del modelador deben ser a la vez firmes, suaves y amorosos.

  1. Todo esfuerzo que no es sostenido se pierde.

  1. La maestra que no respeta su mismo horario y lo altera para su comodidad personal, enseña con eso el desorden y la falta de seriedad.

  1. La escuela no puede tolerar las modas sin decencia.

  1. El deber más elemental de la mujer que enseña es el decoro en su vestido. Tan vergonzosa como la falta de aseo es la falta de seriedad en su exterior.

  1. No hay sobre el mundo tan bello como la conquista de almas.

  1. Existen dulzuras que no son sino debilidades.

  1. El buen sembrador siembra cantando.

  1. Toda lección es susceptible de belleza.

  1. Es preciso no considerar la escuela como la casa de una, sino de todas.

  1. Hay derecho a la crítica, pero después de haber hecho con éxito lo que se critica.

  1. Todo mérito se salva. La humanidad no está hecha de ciegos y ninguna injusticia persiste.

  1. Nada más triste que el que la alumna compruebe que su clase equivale a su texto.

Revista de Educación, Año II, Nº 1.
Santiago, marzo de 1923.

En: Mistral, Gabriela (1979) Magisterio y niño. Selección de Roque Esteban Scarpa. Editorial Andrés Bello. Santiago de Chile.



[1] Couplet, galicismo. Suele decirse “cuplé”; equivale a tonadilla.

ESCÚCHAME, SOY VÍCTIMA DE TRATA



Ilka Oliva Corado

Cuando vivía en Guatemala escuché decir a una madre de familia, refiriéndose a una jovencita que trabajaba como mesera en un bar (en Guatemala se le llama bares a centros nocturnos parecidos a las cantinas, donde también se ofrece el servicio sexual; también son llamados prostíbulos) y había tenido tres hijos de distinto padre: “Esa está ahí porque es una puta y le gusta el pico”.

Las  mujeres que participaban de la conversación, todas madres de familia casadas por la Iglesia y por todas las leyes, secundaron el comentario y también despotricaron contra la jovencita, a la que cuando miraban saludaban amablemente de beso y abrazo y llamaban sobrina. Yo que no me puedo quedar callada ante injusticias así, pregunté: ¿Y ustedes no son putas y no les gusta el pico? “Pero es aparte, nosotras estamos casadas, somos mujeres de la casa”, ¡Todas somos putas, casadas o no!

La jovencita había emigrado de su pueblo natal a la capital para trabajar como empleada doméstica. En su pueblo se había enamorado de un patán que cuando la embarazó huyó cobardemente, cuando ella tenía 15 años. Sus padres la echaron de la casa. Con un hijo que mantener, se fue en busca de trabajo. En el camino, sola, sin conocer a nadie en la capital, deprimida, angustiada, cayó en una de esas redes de trata que la engañó ofreciéndole techo y comida, aparte de un trabajo; fue a dar a un bar. Conocidos decían que la habían visto trabajando como sexo servidora y no como mesera. “No estaba a la fuerza”, porque ella salía y viajaba a su pueblo a ver a sus hijos. La suya era una modalidad de esclavitud sexual común en el mundo.

Pregunto, ¿qué hacían metidos en un bar hombres padres de familia, casados? ¿Y encima alardeando con sus esposas, sobrinos e hijos sus andanzas en bares?

Un buen día cuando mi hermano se empezó a desarrollar llegó mi papá con sus once ovejas, le dijo que se alistara porque lo iba a llevar a un bar para que se hiciera hombre; mi hermanito tendría unos 12 ó 13 años. Mi padre lo dijo tan quitado de pena[1] enfrente de su esposa y sus hijas, como si de comida hubiese estado hablando. Mi mamá y mi hermana mayor no dijeron nada, la que brincó fui yo: ¡Pues entonces también llévame a mí para que me hagan mujer! ¡Sobre mi cadáver te llevas a mi hermano a violar niñas! Aquello fue una discusión en la que mis papás terminaron gritándome ¡loca de mierda! No sé si mi papá llevaría en el transcurso de los años a mi hermano “a que se hiciera hombre” a un bar. Solo ellos lo saben.

Los hombres de mi familia, contando desde mi abuelo hasta mis primos (imagino que mi hermano también aunque se niegue a aceptarlo) desde que tengo memoria visitan bares, y ha sido aceptado y visto como normal por las mujeres de mi familia que, como salvedad dicen: "El hombre es de una de la puerta de casa para adentro, de la puerta de la casa para afuera es de la calle, como que no nos peguen enfermedades es todo”. Es por eso que la mayoría tiene hijos fuera del matrimonio (a los que no reconocieron, por supuesto) un número de amantes y visitas habituales a los bares, a donde van a dejar buena parte del salario a fin de mes.

El otro día estaba en una reunión social y conversaba con un grupo de hombres que se llaman a sí mismos revolucionarios y que se saben la historia política del continente de memoria, y que se dicen muy fidelistas, chavistas y guevaristas; al finalizar, se despidieron porque iban todos para un bar y no querían llegar tarde “porque si no otros le ganaban a las jovencitas nuevas que llegan cada sábado”. ¿Es de vómito, verdad?

Podría poner mil ejemplos, y sé que ustedes también como lectores tienen miles de ellos. La trata existe porque somos nosotros la sociedad que la consume. En este artículo hablo expresamente de la trata con fines de explotación sexual, pero también existe con fines de explotación laboral y tráfico de órganos. Y somos insensibles ante esto, que debería ser nuestra mayor vergüenza como Humanidad, porque con las víctimas no existen lazos de sangre. Porque no son nuestras hijas, hermanas, amigas, madres. Porque somos egoístas y creemos que solo es importante quien está dentro de nuestra burbuja y zona de confort. Porque no hemos entendido aún que este mundo no va a cambiar si no cambiamos nosotros. Porque la indolencia y la perversidad nos corroe. La mojigatería y la deshumanización se han apoderado de nosotros (cuando nos conviene).

¿Qué sociedad permite la existencia de bares y casas de citas? ¿Qué sociedad permite la existencia de redes de trata con fines de explotación sexual, laboral y tráfico de órganos? Somos nosotros quienes lo permitimos, somos la sociedad de consumo. Unos por hacer y otros por callar. ¿Qué haríamos si un día en cualquier circunstancia nos encontramos con un niño, niña, adolescente o mujer que nos diga: Ayúdame, soy víctima de trata?

En: Revista Punto Final Nº 858.

LA CHICA MELINAO
(Salvador Mariman – Temuco)

Hoy temprano en la mañana desperté
y el olor a soledad rondaba en mi ventana,
seis de la mañana,
la chica Melinao en la esquina embarazada.
Su sueldo varía según miércoles o fin de semana,
los feriados por lo general no se le ve;
cuentan que ya no celebra el We Xipantü
porque su familia se avergüenza de volverla a ver.
Ella tenía sueños y estaba cansada de su vida en el lof,
quería ser independiente
y tener una vida más allá del matrimonio.
A ella le molestaba el barro, el frío
y tener que levantarse en la mañana a alimentar a los chanchos;
cuando había visita ella no hablaba,
pero tenía que estar cerca del padre para llenarle el mate.
Sola, lejos de la vida,
la chica Melinao es fuerte,
duerme en el día y de noche un taxi la viene a buscar,
no conoce el amor y mañana hará un aborto
pues sabe que en su vida la comida no alcanza para dos,
no alcanza.

En: Mariman, Salvador. Extiendo mis alas a pesar del largo invierno. Kolectivo We Newen, 2009.





[1] Pena: vergüenza.

viernes, 17 de junio de 2016

WVÑOL XIPANTU


la porfía de la memoria

por Erwin Quintupill

En el año 2013, escribí un artículo que compartí con mis parientes, amistades y contactos a través de Internet, a propósito de que en los medios de comunicación y en los establecimientos educacionales se hablaba de celebrar el “we xipantu” mapuche. En el mundo no mapuche también se dice “año nuevo mapuche”. Algunos chilenos y chilenas dicen: “claro, si ellos también tienen año nuevo; pero, en invierno”, como si nosotros no tuviéramos nada importante, como si nuestra cultura fuera el producto de una casualidad o de un capricho o de supersticiones y no de la construcción de conocimientos a lo largo de siglos y milenios.

Somos un pueblo con conocimientos, negados por la religión invasora y por la ciencia absolutista también. Los primeros, porque consideraron que todo lo no cristiano debía ser obra de su demonio. Los segundos, porque la ciencia surge impregnada de un conservadurismo de siglos, aprobado – paradójicamente – por la Santísima Iglesia Católica. Con nosotros, los mapuche, en la actualidad, ocurre un fenómeno semejante: Hablamos influenciados por el catolicismo chileno y hasta algunos hablan de purismos.

Pues bien, tengo el propósito de aportar – en parte mínima, siquiera – en dilucidar tanta significancia errónea[1]. La mayor parte de las personas, incluyendo a una gran cantidad de mapuche, aceptan las traducciones del mapuzugun al castellano sin objetar nada, sin sentido crítico. En eso se nota que hemos sido formados por la misma Escuela.

Habiendo publicado el artículo que menciono al principio de este, la lamgen Elisa Loncón[2] me escribió lo siguiente:


Gracias lamgen. Solo una observación. Como lo diría Ranguileo. Es Wüñol Tripantu, o wvñol xipantu, pero no we xipantu, esto último es un calco semántico del castellano. En otras palabras una influencia del español en la lengua (mapuche), que además niega el concepto de tiempo cíclico propio de nuestros pueblos.

Lemoria

Elisa (21.06.13)

Me quedé un largo tiempo pensando al respecto. Anselmo Raguileo (1922-1992), es un mapuche originario de Saltapura, al sur de Nueva Imperial, de profesión ingeniero químico que desde temprana edad se dedicó a estudiar su propia lengua, el mapuzugun. En 1980 llega a Temuco invitado por una ONG para dedicarse a tiempo completo a formalizar su trabajo. Pocos años después presentó su grafemario o alfabeto con el que propone escribir nuestro idioma. Anselmo Raguileo es un lingüista autodidacta, que aprendió varios idiomas, además del propio, bastante conocido por los especialistas en asuntos mapuche. Nuestros hermanos/as de Puel Mapu[3] mayoritariamente escriben siguiendo su propuesta.


Poco más de un mes después le respondí:

En lo que escribí a modo de saludo digo we xipan antv o wiñoy xipan antv. Así lo he oído, no por eso debe ser así, es cierto. Mis padres decían wexipantu.

Yo me pregunto si esa será la denominación ancestral para la situación. Me cuadra, le encuentro sentido; pero, sospecho de la iglesia católica, porque ha metido sus manos en todo lo que ha podido, y tiempo y espacio ha tenido de sobra para ello.

Cuando he leído textos antiguos, escritos por cronistas, no me he encontrado con mención a lo que conocemos como we xipan antv.

Dices que we xipantu es un calcoi semántico, ¿por qué? ¿Cómo es, entonces?

La RAE (Real Academia Española) dice que calco semántico se refiere a conceptos que han sido adoptados de otra lengua. No conocía la palabra. (Hay muchas cosas que no conozco aún?

Erwin (02.08.13)

Y me replicó en el m omento:

Fíjate que en Paraguay con el Guaraní, los curas intervinieron mucho. A las palabras tradicionales le pusieron significados nuevos ajenos, y así de tanto en tanto mataron los conceptos y el saber guaraní antiguo. Por eso debemos cuidar lo ancestral.

Lo de calco semántico es calcar un concepto de la otra cultura en la lengua propia, un  ejemplo de ello es kutriñuke ‘conchetumadre’. La palabra como grosería no existe en la cultura mapuche… Lo mismo ocurre con el concepto we xipantu. We ‘nuevo’ tripantu ‘año’. Se calca año nuevo wigka, sólo con la sintaxis mapudungun. Se pone el adjetivo antes del sustantivo; pero, conceptualmente es año nuevo.

Yo he escuchado también wüñoy tripantü, ‘regresó el año’. Está bien como frase, pero no es el nombre. Fíjate que cuando recuperamos el wüñol xipantu, éramos del grupo de teatro[4] y nosotros aunque llegamos a reflexionar sobre el contenido profundo del nombre, dominados por el castellano, tomamos la palabra we xipantü. De hecho, la primera fundamentación histórica de su significado se lo pedimos a César Loncon, y él habló en el evento y leyó we xipantu… Ranguileo estaba allí. En el momento no nos dijo nada; pero, después cuando nos vio, nos dijo que era wüñol, por lo del regreso, el retorno del ciclo. Así que nuevamente tuvimos que corregirnos.

Y sí, siempre escucharemos la palabra we tripantü, pues ese día el año vuelve a ser nuevo, seguramente por eso has escuchado a tus padres decir eso. Como frase adjetiva está bien, pero como nombre del evento no refleja su significado profundo.

Un hablante nativo puede discriminar con más facilidad entre una palabra, frase u otra, y el no nativo se queda con lo que le da más sentido, y los no hablantes se quedan sólo con we tripantu, a no ser que se les corrija con los argumentos que te doy u otros.

Nosotros (el grupo de teatro) éramos (hablantes) nativos, pero en las condiciones en que vivimos la lengua esta(ba)mos dominados por el castellano, por eso también cometimos el error. La dominación lingüística, es como la dominación política,; es necesario liberarse hasta en la lengua.

Lemoria
Elisa (02.08.13)

Ahora, vuelvo a pensar en los castigos que sufrieron los viejos – mis padres entre otros – en los días que permanecieron internados en la Misión de Boroa, con el propósito de que se “educaran. Allí tenían como objetivo evangelizar a los niños y jóvenes, hacerlos “gentes” de una vez y de paso, chilenizarlos. Entonces, cualquier método era lícito para conseguir el fin cuando lo hacían mal o demoraban en hacerlo o se mal portaban: hincarlos sobre granos de arvejas, propinar golpes con varilla o regleta, tirar de las patillas, hacer rezar no sé cuántas veces el Padre Nuestro, prohibirles hablar en mapuzugun, el uso de ropas mapuche, etc. Son cosas que escuché a mi padre. También las he oído de otras personas. Hay quienes niegan que los curas y monjas hayan dado mal trato a los niños/as de entonces. He oído esto último a personas mapuche que ha adherido al catolicismo de manera fervorosa. Lo que a mí me consta es que ellos/as no tienen edad suficiente para haber visto lo que sí vieron/vivieron los más viejos.

Digo lo anterior, por eso de las imposiciones del modo de ver y pensar el mundo. Como dije más arriba, en la actualidad son muchos los mapuche, hombres y mujeres, que repiten el discurso oficial, básicamente porque carecen de aprendizajes en el contexto de la recreación de la cosmovisión ancestral, pues el hilo de la memoria se halla roto, fragmentado. Por lo tanto, carecen o no encuentran argumentos para explicar el origen y la actual realidad de nuestros conocimientos, como en el caso de la celebración de wvñol xipantu.

Sin embargo, la memoria permanece, no está desaparecida. La tía Zoila Huilipan[5] hace un par de años nos hablaba de lo mismo. “Se dice wvñol xipantu, nos dijo. Así decían los antiguos. Así se dice. No es we xipantu”.

Por último, me cabe expresar que no se trata de una celebración colectiva, sino de una familiar. Pero, en la actualidad, debido a que la reinstalación del evento ocurrió como parte de un trabajo político y cultural, se ha extendido a otras áreas de participación ciudadana. Seguirá ocurriendo así en los centros urbanos; pero, en las reducciones (comunidades) continuará siendo una ocasión para que la familia amplia se reúna, con el propósito de restablecer compromisos directamente con la madre naturaleza.

Junio, 2016.
Escribí este artículo para compartirlo con mis compañeros de trabajo (profesores) y con ustedes.



[1] Es fácil encontrar errores en las traducciones del mapuzugun al castellano que se han instalado como verdades inalterables, por ejemplo.
[2] Elisa Loncón, profesora de Inglés, académica especialista en asuntos lingüísticos.
[3] Puel Mapu, territorio mapuche ubicado entre la Cordillera de los Andes y el Océano Atlántico.
[4] Se refiere al Grupo de Teatro Mapuche, integrado por jóvenes sde la organización Admapu, en sus quehaceres de mediados de los 80’.
[5] Zoila Huilipan vive en Saltapura y tiene aproximadamente 80 años.

UNA CELEBRACIÓN MAPUCHE[1]



Por Erwin Quintupill

Aunque se ha dicho de nosotros que somos sombríos, monótonos, opacos, entre muchas otras cosas, puedo asegurar que esa forma de “entendernos” no es más que la imposibilidad de vernos, aunque estemos físicamente frente a frente. Tenemos momentos luminosos, extraordinariamente dinámicos y plenos de alegría compartida, como esta fecha que se nos aproxima: el solsticio de invierno según denominación en ciencia no mapuche. Nosotros le llamamos wvñol xipantu[2]. Si queremos traducirlo al castellano, cuestión no siempre fácil de realizar, llegamos aproximadamente a “el regreso de la salida del sol”.

Como se puede observar, la denominación del momento refiere a un retorno, al tiempo que regresa y vuelve a comenzar. Pero, ¿cómo los mapuche antiguos llegaron a construir este concepto? Algo difícil de averiguar, porque ellos hace mucho que se fueron al otro lado del mar. Sin embargo, podemos conversar con los mayores de hoy y prestar atención a sus dichos, sin olvidar el grado de influencia que en ellos haya dejado la escuela chilena y los movimientos religiosos cristianos, presentes en territorio mapuche desde el primer momento en que los españoles pisan Wajmapu[3].

Las denominaciones en culturas como la mapuche ocurren a través del contacto directo con las cosas y sucesos, de modo que habiéndose conocido sus características deviene el nombre.

En Wajmapu transcurre el tiempo de modo cíclico. Esa es la percepción hasta ahora. Las estaciones del año se suceden una tras otra, de un modo o con un comportamiento más o menos invariable. Los astros como el Sol y la Luna manifiestan un comportamiento igualmente cíclico.



Imagen: razaaraucana.blogspot.com

La existencia de los seres vivos es también cíclica. El suelo, el aire y las aguas se muestran del mismo modo. El Sol realiza un ir y venir en su aparecer – por las mañanas – de norte a sur y de sur a norte, cíclicamente.

Si miramos hacia el este, observaremos que el Sol ha estado avanzando hacia el noroeste. En estos días, alcanzará el punto en que ya no continuará en esa dirección y comenzará un “regreso” hacia el sur. Ese día en que el Sol regresa es el día de wvñol xipantu. En chileno le podemos llamar solsticio de invierno.

Como es sabido, ese día no ocurre siempre en la misma fecha. Para saber cuando ocurrirá, simplemente hay que saber leer en la Naturaleza los signos que nos lo indican[4], o en la actualidad disponer de un calendario que lo indique o consultar una página confiable en Internet.





 ¿Qué se hace o cómo celebrar?

 Lo primero es decir que la celebración no es colectiva. Sólo en la actualidad se está realizando de ese modo, en algunas localidades. Wvñol xipantu es una celebración íntima, familiar, de modo que pueden reunirse algunos grupos familiares si las condiciones climáticas y geográficas lo permiten. Hoy en día, existe una motivación política para reunirse colectivamente en la celebración de esta ceremonia, es decir, con el propósito de fortalecer la identidad mapuche.

Lo ideal es comenzar al amanecer – porque es la hora en que las energías se expresan con mayor intensidad – y en un espacio de significancia espiritual. Posteriormente, las personas comparten comidas y bebidas en algún sitio previamente acordado: el hogar de alguno de ellos, una sede u otro, o quizás en el mismo sitio de la ceremonia.

En ella (la ceremonia), como es usual, se renuevan compromisos con la Naturaleza, mediante símbolos que representan la reciprocidad. Hablando en castellano, se realiza una ceremonia en que se conversa con las energías de la Naturaleza y se le ofrecen simbólicamente ofrendas. En realidad, es la afirmación del compromiso de ser recíprocos, es decir, comprometerse a estar de igual a igual con todo lo que nos rodea; también podría decirse, comprometerse a hacer uso de los recursos de modo racional, teniendo el cuidado de no poner en riesgo su existencia.

Se entiende que la Naturaleza ofrece todo lo necesario. Nosotros, nada más debemos expresar nuestra voluntad de no sobrepasar los límites entre todo lo existente. Cada cuerpo (ser vivo o no) posee su propia energía (gen[5]). Por eso, debemos respetar el espacio de las demás.

Para eso sirve la celebración y ceremonia de wvñol xipantu.

Día Nacional de los Pueblos Indígenas

El Estado de Chile, por Decreto Supremo Nº 158/1998 dice “Declárese al día 24 de cada año como el “Día Nacional de los Pueblos Indígenas”” y que “Los órganos de la Administración del Estado otorgarán el realce apropiado a dicha festividad dentro de sus programas anuales de actividades”.

Así, entonces, lo que los establecimientos educacionales deben realizar en esta fecha no necesariamente ha de ser la celebración de Wvñol xipantu. Más aún, debieran dedicarse a la realización de actividades que permitan la aproximación entre las culturas, distanciadas desde antes de la creación de la República de Chile. Es sabido, pero no divulgado, los atropellos realizados por el Estado de Chile hacia los mapuche y demás pueblos originarios, antes y hoy. Generar espacios de información y conversación contribuiría al entendimiento entre dos culturas diferentes y no excluyentes.

La “sana convivencia” entre diferentes se logra a través de compartir información que despierte el sentimiento de respeto hacia el otro, y también el aprecio por sus conocimientos y forma de percibir el mundo en que vive. No se trata de transformar los unos en los otros. En otras palabras, no se trata de continuar en eso de transformar a los mapuche y demás indígenas en chilenos, sino en reconocerles su identidad y todo lo que de ello deriva. ¿Acaso el Universo no es diverso? En lugar de ir en contra de la Naturaleza, ¿por qué mejor no integrarse a ella, regresar a ella, respetando sus ritmos y aprendiendo a comprometernos a ser suyos, reconociéndonos como hijos suyos? Sólo entonces, tendría sentido que los no mapuche se integren a la celebración de wvñol xipantu del modo que nosotros lo hacemos.

Junio, 2016.
Este artículo lo escribí para compartirlo con los estudiantes, con los que trabajo, y para ustedes.



[1] Todas la palabras escritas en mapuzugun, en este artículo, utilizan el Grafemario Raguileo de 1982. Entre paréntesis se ofrece una aproximación a la pronunciación en castellano.
[2] Wvñol Xipantu (Wüñol tripantu), en grafemario Raguileo (1982). En alfabeto Unificado es Wüñol Tripantu (1986), y en alfabeto Azúmchefe (1996), Wüñol Txipantu.
[3] Wajmapu (Wallmapu): País mapuche, situado entre los Océanos Atlántico y Pacífico. Ocupaba gran parte de los actuales territorios chileno y argentino.
[4] En otros tiempos, se instalaba un poste frente a la casa, justo en posición este. De ese modo, se podía saber la proximidad de cada acontecimiento. Era un modo de medir el tiempo.
[5] Gen (nguen) es la energía que existe en cada cosa. Las energías interactúan, se influencian mutuamente, trayendo consecuencias de todo tipo. Dependiendo del comportamiento humano, las energías de lo que nos rodea puede traernos consecuencias positivas.
En Ciencias Naturales existe el concepto de energía potencial. Los gen son algo como ese tipo de energía.

jueves, 5 de mayo de 2016

CRIATURAS DE LA NOCHE


Imagen: Kog kog
Fuente: http://www.fotonaturaleza.cl/details.php?image_id=10932

Por Erwin Quintupill

Hará un mes aproximadamente, Guillermo se encontraba terminando apresuradamente una secadora de frutas. Ya había entrado la noche y me acerqué hasta el lugar. Entre otras cosas, escuchamos nítido un chillido similar al de un ciwkv[1] (chiwke o tiuque) que se nos venía haciendo familiar. ¿Qué pájaro será ese?, me preguntó. No tenía la respuesta. Acostumbro a salir al patio o más lejos a esas horas y aún más tarde, también. (Me declaro amante de la noche) y hubo instantes en que escuché con inquietud el sonido aquel. Recordé eso del puh ciwkv (tiuque de la noche). Se dice que es un ser que anuncia males. Algunos dicen – incluso – que se trata del piwcen (piwchen, piguchen), un ave mítica del que todos sabemos; pero, que nadie reconoce haber visto. Prefiero pensar que algunas aves de la noche también cambian sus sonidos, dependiendo de la época, como los zorzales y la tenca. Eso le comenté.

Quería hablar con Marco que es el más explorador de los asuntos naturales que conozco en estos tiempos. Antiguamente era una práctica común. Mi papá solía pronosticar el cambio de tiempo con asombrosa precisión, de tanto saber el comportamiento de la atmósfera que traía ruidos y aromas que él sabía reconocer. Un par de días después estando en su casa, comentamos el hecho. Se trata de un pichón de kog kog[2] (kong kong) me compartió. Él se las había arreglado para llegar hasta él, premunido de una linterna. Suele estar solo, capaz que muera, agregó.

¡Vaya, vaya! Así que de eso se trata. ¡Pobrecito! Después recordé que unos años atrás en un programa de televisión (La ley de la selva), pusieron una grabación del sonido que emiten los adultos de esa especie, asegurando que se trataba de lo que la gente del campo llama tué tué o chonchón. Querían desmitificar la existencia del pájaro aquel; pero, se equivocaron.

El kog kog tiene un “canto” de mucha intensidad. A mí solía asustarme en mi infancia. El otro, el enigmático chonchón, emite un sonido suave y breve, de baja intensidad. Siempre se le escucha mientras avanza, jamás estando detenido. El kog kog habita en nuestros bosques; el otro, pasa por aquí y no sabemos de dónde viene ni adónde va. El tué tué o chonchón emite un sonido bien distinto y característico. A lo largo de mi existencia lo he oído en el campo y en ciudades, como Concepción, Temuco, Nueva Imperial o Cunco. La tradición dice que es de mal agüero. Algunos aseguran que es la cabeza de un brujo o bruja que sale a volar por las noches. Conozco un relato espeluznante, al respecto. Y otro que tuvo como protagonista a parte de mi familia, en nuestra casa, por eso de haberle dicho que al día siguiente viniera a tomar chicha[3].

***

La noche está poblada de sonidos, de fenómenos luminosos que son interpretados de acuerdo a las circunstancias de quien los presencia. Muchos de ellos constituyen lo que nosotros llamamos perimontun[4].

Hace un par de semanas, estando sentados en el borde del corredor de la sede de Xafazkintun, cuando ya era noche vimos lo que podría ser un uyuce (uyuche). Se podían ver algunas estrellas y parte de la luz diurna que amarilleaba rojiza en el horizonte oeste. De improviso, surgió una luz intensa, como de un objeto que se incendiara en el firmamento. Avanzó una enorme distancia en el espacio. Era como un tizón quemándose, despidiendo colores amarillos, rojizos y otros también; pero, en mucho menor cantidad. Lo asombroso es que parecía estar ocurriendo a sólo unos pocos kilómetros de distancia y no allá en el borde de la atmósfera, por si se tratara de un meteorito. Parecía que todo pasaba por encima de Weycawe (Hueychahue), comunidad situada al norte de la nuestra.

Mi papá me habló alguna vez de ellos. Me dijo que siendo muy joven lo había visto acá mismo; pero, en otro lugar del espacio. Mi tío Anselmo dejó un poema en que habla de lo mismo, aunque lo llama de otro modo.

Aparte de la oscuridad y el frío otoñal, hay mucho que aprender de estas horas. Y al pici kog kog (pichi kong kong) le seguimos escuchando su chillido, seguramente en un reclamo a sus padres para que le provean de comida. Ellos, a lo lejos, dejan salir suavemente ese sonido que les caracteriza, pero suave, como acariciando al pequeño glotón.

02.04.16

Observación: La información referente al nombre científico de las aves y su distribución geográfica fue tomada de “Fauna de los bosques templados de Chile” (Celis-Diez JL, S Ippi, A Charrier & C Garín, CORMA, 2011).



[1] Milvago chimango temucoensis. Habita bosques y áreas abiertas del Wajmapu (wallmapu) desde Copiapó hasta Magallanes. También en la Antártica.
[2] Strix rufipes. Tipo de búho que habita los bosques templados del Wajmapu (wallmapu) desde Coquimbo hasta Magallanes. También en la Antártica.
[3] Estos relatos esperan salir de mi memoria y quedar en un libro, dedicado a las generaciones de ahora y del futuro de mi lof.
[4] La gente traduce esta palabra al castellano como visión. Se le asigna un carácter premonitorio, que anuncia desgracias, mas yo pienso y sostengo que gran parte de estos ejercicios están influenciados por el cristianismo que en todo lo nuestro vio algo maligno o diabólico. El perimontun, prefiero pensar son sucesos que ocurren en los límites de nuestra percepción dinámica y cambiante como todo proceso natural, más aún viniendo de un ser viviente como nosotros. Nos causan inquietud, por que la mayoría de ellos no cuentan con registros en nuestra memoria personal. También existe el perimontun que anuncia a una persona joven que ha sido elegido/a para ser maci (machi).

jueves, 24 de marzo de 2016

MUESTRA CULTURAL

Se realizó el 20 de febrero; pero, se hace necesario escribir e informar sobre ello, sobre todo a los ausentes de Saltapura.

Todo comenzó en una conversación informal, durante un almuerzo, allá por fines de enero, después de haber esquilado las ovejas de la tía Zoila. Yo no estuve allí; pero, me contaron… Unos días después me invitaron a una reunión en que se estaba organizando la actividad. Se la tomaron en serio y se mostraban entusiasmados. Me contaron que personas de Nohualhue, Hueychahue y Quilaco se habían enterado y se mostraban interesadas en participar. Pero, ¿de qué se trataba? De mostrar lo que se produce entre nosotros. Hasta un nombre le habían encontrado: “Faw che ñi kvzaw” (El trabajo de la gente de aquí). “No importa que vendamos poco o hasta que no vendamos. Sólo queremos darnos a conocer”, escuché como comentario principal. Se proponía de todo: artesanías, verduras, frutas, comidas, mermeladas, bebidas artesanales, etc. La idea es que no hubiera productos de fábrica, ni comidas típicamente chilenas. “Queremos que se destaque lo mapuche”. “Las empanadas se venden; pero, no las queremos en esta muestra”.

Se escribieron cartas a la Municipalidad, a medios de comunicación con el propósito de encontrar apoyo en infraestructura y publicidad. Y se logró. Circunstancialmente, el municipio local se encontraba preparando un mes de celebración del aniversario de la ciudad de Nueva Imperial. Y tranzaron. Se aceptó ser incluidos en el programa a cambio de stand, sillas, carpas, escenario, publicidad y amplificación.

En esa reunión – a la que asistí – se propuso que hubiera un show con personas de acá. Se nombró a algunas personas que cantan y se armó una propuesta. Acepté que me incluyeran. “Leeré algunos poemas y… está bien, también cantaré un par de rancheras”.

Fernando Raguileo, el presidente de la Asociación Xafazkintun se llevó gran parte del peso de las gestiones.

Desde la municipalidad entregaron un lienzo, el que fue puesto en el camino principal, ese que lleva hacia Teodoro Schmidt, allí en el paradero de micro. Pero, las letras eran pequeñas. Lo único que los conductores de vehículo podrían leer era “Muestra Cultural”. Así que, por el otro lado, se pintó lo mismo, más la fecha, el día y la hora. Con materiales propios se confeccionaron otros carteles de grandes dimensiones y fueron puestos en el mismo lugar, para que viajantes de cualquier dirección pudieran leerlos sin dificultad, indicando que todo ocurriría a sólo 100 metros de allí. Loreto confeccionó banderines para marcar el camino a la sede de Xafazkintun (el lugar en que se desarrolló esta 1ª Muestra). Se repartieron carteles por los caminos y en las dos micros que circulan por el lugar. Se gestionó un perifoneo por las comunidades vecinas en la víspera. Mi hermana Miriam creo que fue la responsable, recurriendo a un senador. Hubo quienes trajeron herramientas para cortar el pasto, y hubo un día en que estuvimos rozando y hermoseando algunos árboles existentes en el predio. Se hizo aseo general.

El día 19 llegaron parte de la infraestructura facilitada por el municipio. Lo demás fue traído a la mañana siguiente. A eso de las 10 de la mañana del 20 de febrero, había en el lugar un pequeño grupo de expositores esperando el momento de comenzar a armar su stand. Yo, llevé mis asuntos en una carretilla, pues vivimos cerca. Como a las 11 horas estaba todo listo, incluido un espacio en que se atendería a los más pequeños que pintaron y jugaron.





Se tramitó la posibilidad de un presentador que no funcionó y me habían solicitado como segunda opción. Así que tuve que hacerme la idea y comencé a organizar el programa con la ayuda del incansable Fernando. Algunas mujeres comenzaban a cocinar. Loreto andaba en eso de redactar e imprimir una hoja en que figuraba el nombre del expositor/a, lo que mostraba y su lugar de procedencia. ¡Empezó a llegar público! Me quedé sorprendido. Pensé, por un momento que esa gente se iría luego y no volverían; pero, no fue así. Después de recorrer los stands, se sentaron en las mesas, bajo el inmenso toldo y se pusieron a conversar. La cerveza artesanal comenzó a ser solicitada. También las sopaipillas y otros asuntos. Entonces, subí al escenario y comencé por saludar, dar una breve explicación, agradecer la asistencia, comentar que habría almuerzos para que compraran y les avisé que tendrían música en vivo.

Como a la una de la tarde, anuncié al líder de la comisión organizadora. Fernando fue breve en su saludo y en explicar los objetivos y el programa. Luego se vino el primer número musical. La prima Nora Quintupill le pidió a Guillermo que le acompañara con la guitarra. Ensayaron un poco y dijeron ¡listo!. Ella cantó una canción de Los Vásquez y enseguida una versión en mapuzugun de una canción popular, traducida por ella misma. ¡Tremenda sorpresa! Nora posee una voz cálida, joven aún, realiza unas inflexiones que parece que hubiera estudiado algo de canto; pero, no, no es así. Gustó mucho.


La idea original era que hubiera un par de canciones a esa hora y que el show se haría allá por las seis de la tarde, para con ello cerrar. Pero, las cosas se fueron dando de otro modo, porque un rato más tarde – habiendo harto público dando vueltas por el espacio – la sobrina Rayen que había estado ensayando un poco con Juan Llanquileo, para que le acompañara en guitarra, se subió al escenario y cantó canciones de Manuel García. Aunque nos conocemos todos, no dejaba de sorprenderme, porque Juan en otro tiempo solía tocar el acordeón junto a su hermano Roberto y cantaban música mexicana. Desde hace unos años, me contaron sólo cantaba en la iglesia a la que asiste, y en casa también; pero, no en fiestas.



Un furgón, puesto por el municipio hizo el recorrido desde Nueva Imperial hasta Saltapura. Y en él llegaron varias personas, para quedarse, pues se regresó a eso de las siete de la tarde. Hasta de Temuco llegaron un par de amistades.


La cuestión no paró. Cada cierto tiempo, leía – por parlante – los nombres de los expositores, sus productos y de dónde son.

(EN UNA PRÓXIMA ENTREGA DARÉ A CONOCER EL NOMBRE DE TODOS LOS EXPOSITORES Y EL DETALLE DE LO QUE MOSTRARON)

Fue el momento, también en que debí anunciar al alcalde. Hizo un breve saludo, sin exponer ningún otro asunto. Después le vi conversando con varios, visitando los stands hasta que… dicen que se fue. Entre tanta gente, el momento pasó desapercibido.

Se organizó una muestra breve y sencilla de coyke purun (danza del avestruz) con jóvenes y niños, y otra de palin. Hasta que me llegó el momento. Así lo anuncié. No soy cantante; pero, esta muestra la levantamos entre todos y hacemos lo que podemos con el entusiasmo que se nos ha contagiado. No soy parte de la Comisión organizadora, sino un colaborador más. Feliz de lo que está ocurriendo, porque hace diez años inicié la realización de un mingako cultural, para provocar alguna acción, y ahora la estoy viendo. Canté un par de rancheras y una canción que aprendí de mamá, o sea, kiñe vl (una canción mapuche). Improvisé, porque ni guitarra andaba trayendo, así que me conseguí una, y por señas Guillermo me ayudó con la letra de una canción que tendía a olvidárseme. Salió todo bien.

La gente almorzó. Hubo asado de cerdo, cazuela de pollo de campo, chicharrones con papas, ensaladas, pan de horno, tortillas y sopaipillas. Se acabó todo, me contaron. A ratos, tomábamos mate o alguna otra bebida y… mucha conversación.

Fue el momento de los Llanquileo. Roberto me dijo que se llaman “Los rivales de Nohualhue”; pero, se me olvidaba. Cantaron algo del repertorio de Los Rancheros del Sur, algunas cumbias viejas y otras canciones. La cosa se puso buena y sugerí al público que bailaran. Les conté que mi mamá nos hacía bailar de la nada, en otros tiempos, allá en nuestra casa. ¡Cómo se van a perder esta música tan bonita!... No pasó nada, así que le pedí a mi hermana que bailáramos a un costado. Eso fue el detonante. Luego aparecieron tres parejas… y otras, y otras… “Los rivales…” no se hicieron de rogar y siguieron dándole a su repertorio de torneos de fútbol de otro tiempo… ¡Era una fiesta!


Como en algún momento se levantó viento, había varios vasos de plástico y otras porquerías en el suelo. Por eso, me dirigí al respetable, para explicarle la situación y solicitarle que colaboraran en dejar limpio. Al momento de despedirnos, la gente se fue rápido. Hubo despedidas, rostros alegres y satisfechos… El personal de la municipalidad llegó para desarmar y lo hizo con la ayuda de algunos locales… Lo bueno fue que al mirar el sitio en que estaba todo, no había basura por ningún lado. ¡Todo funcionó, demasiado bien!


En la reunión de evaluación, realizada unos días después, hubo sólo palabras de satisfacción y el manifiesto deseo de que se repita en el próximo verano. Se destacó que se dio un ambiente familiar, de encuentro, de conversación, la música y el hecho de que todo lo mostrado fuera hecho por nosotros mismos y de que se gestionó en tan solo un mes. También se contó que de entre el público hubo muchos que quedaron bien impresionados por el lugar, lo encontraron bonito, acogedor. ¡Ah! La mayoría dijo que vendió suficiente y más de lo esperado.

Ahora a esperar el próximo verano, en febrero, porque la Muestra llegó para quedarse. Quedan todos invitados…