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lunes, 29 de diciembre de 2014

EL SUEÑO DE UN CE MAMVJ

por Erwin Quintupill
quintupillerwin@gmail.com


A más de alguien puede resultarle extraño. Y no estoy hablando de chilenos, sino de nosotros mismos; de personas que habitan en el mismo Saltapura que es el sitio en donde se ha instalado un CEMAMVJ, específicamente en la tumba de ANSELMO RAGUILEO LINCOPIL[1]. En lo personal era un desafío frente a la inercia de tanta cruz cristiana en nuestros cementerios. Hace mucho tiempo me rondaba la idea. Llegué a pensar que con la dinámica del Mingako Kultural[2] era posible y así lo conversé con mi hermano Olegario en el verano pasado. Sin embargo, Ruby – la hija mayor de Anselmo y por eso mi prima – me habló por el “hilo del teléfono” unos meses después solicitándome le ayudara ¡en lo mismo! No pude esconder mi alegría. Me di a la tarea, nada fácil al comienzo; aunque después fluyó como las vertientes en invierno.

Un poco más allá del patio de la casa yacía un trozo del viejo tronco de un ciprés que sucumbió a un fuerte temporal, a mediados de los 80. Eso ocurrió durante la noche. Fue un golpe enorme en medio de lo oscuro. A la mañana siguiente, pudimos ver su largo cuerpo extendido abarcando casi todo el majin[3]. Ahora, mi hermana tenía la idea de venderlo. Alguien – me contó – se lo había propuesto. Entonces, le pregunté por el precio y nada le dije del plan que teníamos. A los pocos días, me informó que si se trataba de un Cemamvj para el tío, pues, lo donaba.


Saltapura, octubre 2014
Fotografía: Erwin Quintupill

Fernando, sobrino nieto de Anselmo, me dijo en otro día “lo hacemos”. Faltaba, ahora, destruir la vieja estructura de un “mausoleo”, roído por las lluvias, el sol y los vientos. También que alguien construyera un bloque de cemento para situar allí la escultura terminada. Todo resultó – como dije – como la línea de una vertiente que se asoma entre el pasto en los días de invierno. Guillermo se encargó de la dura tarea de limpiar el sitio. Lino – otro sobrino nieto – se sumó al entusiasmo de su hermano y bajó un día hasta la casa para ofrecer algunas indicaciones y meterle mano al tronco que lentamente comenzó a tomar la forma de los olvidados[4]. Lino es aventajado escultor, algo escondido en su enorme creatividad. Él confeccionó una maqueta de unos 20 cm de altura.



Fernando y Lino Raguileo.
Fotografía: Erwin Quintupill


Lino Raguileo
Fotografía: Erwin Quintupill




Fernando Raguileo
Fotografía: Erwin Quintupill


Fernando Raguileo
Fotografía: Erwin Quintupill


Fernando y Lino Raguileo
Fotografía: Erwin Quintupill



Ce mamvj
Fotografía: Erwin Quintupill 

El 11 de octubre fue el día en que el tronco tuvo su primera intervención. Semana a semana, en cada uno de mis regresos del trabajo, pude ver como iba tomando la forma definitiva. Mientras tanto nos informábamos acerca de la posición que debía adoptar y de por qué. Al mismo tiempo, surgió la idea de que para el próximo Día de los Muertos estuviera allí, para que todos lo vieran. Queríamos escuchar las reacciones. El 31 de octubre estaba listo. Fernando se consiguió una camioneta y en ella lo trasladamos. Quedó listo para una posible inauguración, al día siguiente.






[1] Anselmo Raguileo (1922-1992): Lingüista mapuche nacido en Saltapura.
[2] Mingako Kultural: Actividad que el autor de esta nota realiza año a año, en Saltapura, desde el 2007.
[3] Majin (mallín): Laguna temporal.
[4] Dominga Quintupill, cuñada de Anselmo Raguileo, me contó hace muchos años que cuando ella era niña, pudo ver en el cementerio sólo esas figuras. No habían cruces, agregó. Mi hermano José – una generación después – me comentaba, en estos días, que quedaba uno solo en sus años de infancia.
“Olegario le hacía coronas y se las colocaba en el cuello”, me dijo. “Dicen que allí estaba enterrado el logko” (probablemente Kaxvbeufv (Martín Catrileo)).

miércoles, 3 de diciembre de 2014

CEMAMVJ (CHE MAMÜLL)

En poco tiempo más subiré una nota acerca de la confección de un CEMAMVJ, para ser colocado en el sitio en que está sepultado Anselmo Raguileo.

Se trata de saldar una cuenta pendiente con nuestro tío. La "carga" de que nos dejó es grande y se agradece; sin embargo, poco se ha hecho con su legado.

De momento les van algunas imágenes del proceso.

El Cemamvj fue colocado allí el 31 de octubre pasado.

La construcción fue liderada por Fernando Raguileo.
Colaboró activamente en su confección Lino Raguileo.
Yo, Erwin Quintupill, estuve a cargo de coordinar y de cogestionar la acción, junto a Ruby Raguileo (hija de Anselmo).

¡Que lo disfruten!


Ce mamvj en la etapa final de su confección.
Fotografía: Fernando Raguileo.
Saltapura, octubre del 2014.


Ce mamvj en la etapa final de su confección (detalle).
Fotografía: Fernando Raguileo.
Saltapura, octubre del 2014.


Maqueta aportada por Lino raguileo.
Fotografía: Fernando Raguileo.
Saltapura, octubre del 2014.


Ce mamvj en la etapa final de su confección.
Fotografía: Fernando Raguileo.
Saltapura, octubre del 2014.


Fernando Raguileo trabajando.
Saltapura, octubre del 2014.


Lino Raguileo en la tarea de instalar el cemamvj.
Fotografía: Erwin Quintupill.
Saltapura, octubre del 2014.


Lino y Fernando Raguileo en la tarea de instalar el cemamvj.
Fotografía: Erwin Quintupill.
Saltapura, octubre del 2014.


Lino, Fernando y Marco Raguileo en la tarea de instalar el cemamvj.
Fotografía: Erwin Quintupill.
Saltapura, octubre del 2014.


La tía Guillermina Quintupill, de Concepción.
Fotografía: Fernando Raguileo.
Saltapura, 1 de noviembre de 2014.


Corona de papel, confeccionada por mí.
Fotografía: Fernando Raguileo.
Saltapura, 1 de noviembre de 2014.


Loreto, Carina y yo.
Fotografía: Fernando Raguileo.
Saltapura, 1 de noviembre de 2014.


Cemamvj.
Fotografía: Fernando Raguileo.
Saltapura, 1 de noviembre de 2014.

miércoles, 3 de abril de 2013

ANSELMO RAGUILEO (FINAL)


Aproximación biográfica a Anselmo Raguileo

Erwin Quintupill

IV

Transcurridos más de veinte años de su deceso, de los acalorados discursos de principios de los 90 poco o nada queda, ya sea porque los protagonistas de entonces dejaron de existir o porque transmutaron a otras posiciones. En el intertanto, la organización mapuche Admapu se adjudicó junto a otras dos[1] el “Estudio para la definición de un grafemario para la lengua mapuche”, con fondos de la CONADI, el cual finalizó en el actual Azümchefe, un intento por oficializar una propuesta de escritura desde el gobierno chileno. En la presentación del Azümchefe[2], el Equipo Coordinador del Estudio dice: “Con esta iniciativa se dio un paso a la autodeterminación: el resultado es del pueblo mapuche y definido por él mismo, diferenciándose de aquellos que son para el pueblo mapuche y no definidos por éste” (CONADI, 1999:8).

Sin embargo, algunas organizaciones (Wittig, sin fecha) e intelectuales – de entre ellos, un lingüista (también mapuche) – utilizan el grafemario Raguileo, lo han retomado e intentan avanzar en la dirección propuesta por su autor. Como ejemplo se puede citar el caso de la organización Consejo de Todas las Tierras, el Taller David Cayuqueo (Santiago de Chile) y el profesor Tulio Cañumil, al otro lado de la cordillera, en Puelmapu. A propósito, dice el profesor Cañumil: El Grafemario Raguileo tiene la ventaja de estar pensado desde el punto de vista de un hablante del idioma, y en función de las características de la propia lengua” (Cañumil, 2011), no está “subordinado al alfabeto del idioma Español” (Cañumil, 2011), agregando que el resultado es un “alfabeto Mapuche adaptado a las particularidades del idioma, sin tener en cuenta la situación de diglosia en que el Castellano es el idioma dominante, sino poniendo a ambos idiomas en pie de igualdad” (Cañumil, 2011).

Cabe aquí recordar los postulados del Grafemario Raguileo y que son:

1.      Todo pueblo que conserva su lengua materna, debe considerarla en todos los casos como primera.
2.      Todo pueblo que conserva su lengua materna tiene derecho a adoptar el sistema alfabético que considere más adecuado para su escritura.
3.      En toda lengua, la relación que existe entre un grafema y el fonema que representa es totalmente convencional.
4.      Todo alfabeto debe contener todos los fonemas que posee la lengua, considerando en su conjunto todas las regiones en que ella se habla.
5.      En el sistema alfabético no debe incluirse los alófonos de los fonemas que representan pronunciaciones afectivas: meliorativas o peyorativas (Raguileo, A.).

Y un comentario final del mismo profesor Cañumil:

“Por tratarse de un alfabeto fonológico, en que cada sonido se representa con una sola letra, el Grafemario Raguileo es muy conveniente para escribir con cualquier teclado de computadora, o aún la más antigua máquina de escribir, y especialmente indicado para enviar mensajes de texto por teléfono celular.” (Cañumil, 2011), cuestión que alguna vez escuché decir a Anselmo Raguileo en Saltapura, a principio de los 80.


Imagen: Anselmo Raguileo con su hermano Juan Bautista Raguileo Lincopil.
Saltapura, 1982

FUENTES DE CONSULTA Y BIBLIOGRAFÍA

Entrevistas registradas

-         Ruby y Mónica Raguileo Ríos. Labranza, 8 de mayo de 2011.
-         Maximiliano Licanleo. Saltapura, 9 de abril de 2011.
-         Guillermina Quintupill. Concepción, 28 de julio de 2012.
-         Marina Reyes. Saltapura, 17 de diciembre de 2010.
-         Mireya Zambrano. Temuco, 8 de julio de 2012.
-         Rayeh Kvyeh. Temuco, 29 de noviembre de 2010.

Entrevistas no registradas

-         Myrians García. Temuco, diciembre de 2010.
-         Juan Bautista Raguileo Lincopil y Carmela Ñancupil. Saltapura, sin fecha.

Publicaciones electrónicas

Raguileo, Anselmo. Educación Bilingüe e Intercultural y el Alfabeto Mapuche, 1990. En: http://www.geocities.com/aukanawel/documentos/textos/ragileo/ragileo1.html
 
Villa Baier, Ingrid. Anselmo Raguileo. En www.enseñandoconamor.cl

Wittig, Fernando. La escritura en mapuzugun: alfabetos en uso y nuevos escenarios. Sin fecha, p. 8. En Internet.

Referencias

-         Cañumil, T. (2011) Estudio del idioma mapuche. Mapucezugun ñi gvnezuam. Primera edición, Florencio Varela: Xalkan. Internet.
-         CONADI. (1999) Azümchefi. Grafemario único del idioma mapuche.

Documentos no publicados

Raguileo, Ruby. Biografía Anselmo Raguileo Lincopil. Sin fecha.


[1] Folilche Aflaiai y Kellukleayñ pu zomo.
[2] Grafemario producido por la CONADI, presentado como “Grafemario Único del Idioma Mapuche”.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Anselmo Raguileo 4

Erwin Quintupill

Esta el la cuarta entrega de la ponencia presentada en un Simposio de Intelectuales Indígenas en Latinoamérica en enero pasado (USACH, Santiago 2013). Como ya dije antes, mi intención es llegar a la biografía completa. 

(Queda la parte final que pronto subiré)

Erwin Quintupill

III

El CAPIDE (Centro Asesor y Planificador de Investigaciones y Desarrollo) lo formaron tres jóvenes antropólogos[1], para desarrollar investigación “en la línea de vivir con la gente y tratar de meternos en su cabeza; cosa que no es posible, pero se puede tratar…” (Mireya Zambrano). Fijaron su área de trabajo entre “la octava, novena y décima región, es decir, todo el sur mapuche. Y nuestra investigación inicial nos sirvió para elaborar lo que era nuestro propósito: oponernos a la dictación del Decreto Ley 2568” (M. Zambrano). A poco andar notaron que necesitaban de un Taller de Cultura y Lengua Mapuche, “porque nosotros mismos podemos, de repente, plantear alguna cosa que moleste o que haga ruido o que nos dificulte la comprensión” (M. Zambrano).

Hecho el contacto con Anselmo Raguileo acuerdan invitarlo a una conversación y proponerle que se haga cargo del proyecto. Lo reciben en el Cerro Ñielol, de manera simbólica “para recibir a un hombre que es estudioso, que es mapuche… que es nuestro par en la cultura con la que nosotros queríamos trabajar.” (M. Zambrano).

Allí “Hablamos de que si se atrevía a venir y ampliar este taller a una cosa mayor, lo que él le pareciera y que viera la forma en que estábamos trabajando, etc. Y a mí se me ocurría que ese taller podía ser la puerta de entrada de él, porque era de cultura y lengua mapuche.” (M. Zambrano). Poco tiempo después, Anselmo Raguileo arribaba a Temuco para hacerse cargo.

Postularon un proyecto, el que obtuvo financiamiento para realizar cursos gratis de mapuzugun y de ese modo poner en práctica lo que fuera investigando. Los asistentes (alumnos) fueron profesores mapuche que ejercían la educación básica, con los que la organización ya tenía contacto. Eso “fue la puerta para instalar esa conversación y esa discusión. Él entró a la elaboración del alfabeto mapuche, porque partíamos de la base de que esta cultura ágrafa había que abrirle la puerta, para escribir sus propias cosas y lo que quisiera, y en su lengua. (M. Zambrano). Elaboraron documentos adecuados, guías de trabajo y textos que consideraron pertinentes. Pronto el curso se abrió a otro tipo de público y tuvo una duración de varios años. Los alumnos recopilaban información en su lugar de residencia, manteniendo el “método de ir y volver con la información”. De esa manera contribuían al objetivo principal.

Anselmo Raguileo inició un programa de visitas a diferentes lof[2] y ciudades, para ubicar a personas hablantes del mapuzugun y conocer los distintos modos de hablarlo. Estuvo en Concepción, Talcahuano, Tirúa, Lebu, Alto Bío- Bío, Lumaco, Isla Huapi, Pullinque, Isidoro Mehuin, Marikijawe, Lautaro, Galvarino, Cholchol, Nueva Imperial, Puerto Saavedra, San Juan de la Costa” (R. Raguileo), entre otros lugares. “Las investigaciones de terreno las hizo él. Él tenía un equipo que lo iba ayudando,…que le pasaba los borradores” (M. Zambrano).

El Grafemario Raguileo es presentado oficialmente en 1982. Posteriormente sigue una serie de actividades en las que su autor se enfrenta, principalmente, al mundo académico que busca imponer su propia versión de alfabeto. Fue así como los días 22 y 23 de mayo de 1986 se realiza en Temuco el “Encuentro para la unificación del Alfabeto Mapuche”, ocasión en que se desarrolla “una verdadera batalla campal”, según la antropóloga Mireya Zambrano; cuestión que también afirma la bibliotecaria Myrians García que presenció los hechos por encontrarse trabajando en el local en que se desarrolló el Encuentro. Dijo la señora Myrians en conversación no registrada que Anselmo Raguileo se “enfrentó” con los académicos y que le pareció “formidable” su actitud frente a esas “vacas sagradas”. La antropóloga Mireya Zambrano recuerda que si bien ellos (el CAPIDE) eran parte, en esa ocasión no se involucraron en la discusión, “porque sentíamos que el planteamiento de Anselmo era el planteamiento de un científico mapuche y que el planteamiento de la Católica carecía de eso, carecía de la mirada mapuche”… “Estaba solo. Esa es mi percepción. Yo no hablo por nadie más, hablo desde mí. Siento que él pudo haber percibido que estaba solo en esto, y la verdad es que el CAPIDE estaba detrás de él; pero, sin expresárselo ahí, en público… yo siento que (en) esa parte específica de lingüística, nosotros podíamos haber ayudado más... en decir por ejemplo, por qué es más conveniente un signo que otro… pero, no importa porque él igual salió con su alfabeto”.

Paralelamente, Anselmo Raguileo desarrolló un trabajo en lo político, como integrante de la organización mapuche Admapu y militante del Partido Comunista, y en lo cultural apoyando a jóvenes artistas en el proyecto Casa de Arte Mapuche “Mapu Ñuke Kimce Wejiñ”, en la ciudad de Temuco. Dice la poeta Rayeh Kvyeh, “Eran los comienzos de un Taller Literario, donde estábamos Elicura Chihuaylaf, Leonel Lienlaf y yo. Entonces, así llegó don Anselmo y conversamos con él. Había la idea de crear una casa de la literatura mapuche, a la cual él se integró. Estoy hablando de principios de los años 90”. Su apoyo fue en lo lingüístico, de modo que además de traducir algunos textos, llegó el momento en que implementaron talleres de enseñanza del mapuzugun, para niños y jóvenes. “Él fue un puntal en la guía  principalmente del idioma, pero también de la defensa de la identidad cultural” (R. Kvyeh).

Toda la actividad desplegada respecto al grafemario, tenía como fin llegar a la gente mapuche y - especialmente - a las comunidades rurales, para su validación en terreno. Hubo personas y organizaciones que apoyaron su trabajo, dijeron hacerlo suyo y se comprometieron en su instalación. Amnistía Internacional publica la Declaración Universal de los Derechos Humanos utilizando el alfabeto Raguileo, Admapu en su Congreso de 1987 decide asumir un rol activo con el apoyo de “todas las comunidades” (R. Kvyeh), se realizan cursos de mapuzugun en la Sociedad Mapuche Newen y se publica un libro de poesía en alemán y mapuzugun, traducido personalmente por el lingüista (Kvyeh, R. Mond ver resten knapen. Schmeterling Verlag, 1991).


Sin embargo, el final de su vida material llegó abruptamente. Sus hijas relatan que en mayo de 1991 notaron los primeros problemas en su salud y el 29 de febrero del año siguiente expiraba uno de los hombres más prominentes de la historia mapuche, dejando una serie de preguntas sin respuestas en todos los ámbitos en que eligió u optó vivir. Dice su hija Ruby que desde la medicina el diagnóstico habla de muerte neuronal; pero, que esa enfermedad se presenta de un modo diferente a como le afectó a él. Hay parientes que aseguran o hablan de un “mal”. Su mismo hermano, Juan Bautista, al instante de recibir la noticia de su muerte lo mencionó.

“Le empezó con un herpes en la cara” (Mónica Raguileo), “cayó en cama el 1º de noviembre” (R. Raguileo) y en diciembre mostró los primeros signos de pérdida de memoria y de desconexión con la realidad. A fines de enero de 1992 – el autor de este trabajo, en Saltapura – lo pudo ver en posición casi fetal (su cuerpo se estaba retrayendo) y balbuceante. Se había transformado en dependiente. Pocas semanas después, dejó de existir en la casa que arrendaba en Temuco. Su cuerpo fue trasladado al domicilio de su hermano Juan Bautista en Saltapura, en donde el velatorio y el funeral fueron realizados al modo tradicional. Fue sepultado en el cementerio de su lof de origen.

Falta agregar que tuvo inquietudes literarias, dejando un grupo de quince poemas[3] y dos cuentos.



[1] Mireya Zambrano, Bernardo Arroyo y Jorge Sanderson.
[2] Lof: agrupación familiar que ocupa un territorio determinado. Actualmente es sinónimo de comunidad.
[3] Ocho de ellos fueron publicados. Ver García y Galindo: Poesía Mapuche. Las raíces azules de los antepasados. Universidad de la Frontera, 2003. Los siete restantes se encuentran en poder de su hija Ruby y mío.

viernes, 15 de marzo de 2013

Anselmo Raguileo 3



Imagen: En Temuco.

(Tercera parte)

II

Hijo de hablantes del mapuzugun, de familia que usaba el idioma materno en todas sus conversaciones, hijo de maci y nieto de maci, las primeras palabras balbuceadas por Anselmo Raguileo – sin duda – fueron en mapuzugun.

De su madre recordaba vagamente un velorio

“…donde había una mujer tendida en una mesa y que él usaba pañales.” (Ruby Raguileo)

Al parecer, su hermano Juan pudo ser el principal impulsor para que aprendiera el castellano y otros asuntos del mundo no mapuche, cuestión que profundizó en su paso por la Misión de Boroa, después en la Misión de Padre Las Casas, la Escuela Industrial de Temuco y finalmente la Escuela de Artes y Oficios en Santiago, en donde – durante el primer período – obtuvo en la asignatura de Castellano su peor calificación. Este hecho lo motivó a dedicar el mayor tiempo posible al aprendizaje de ese idioma, hasta conseguir hablarlo de modo eficiente, cuestión que observó la profesora Ingrid Villa Baier – muchos años después –, cuando le solicitó colaboración mientras preparaba su tesis de grado “para ver similitudes entre algunos morfemas y fonemas del Inglés con el Mapuzugun.” Agrega la profesora Villa que conoció a “Una persona muy sencilla, quien hablaba muy correctamente”. En nota biográfica, sin publicar, su hija Ruby comenta que “Esto lo recordaría años más tarde y lo llevaría a  reflexionar sobre el fuerte impacto que sufren los niños mapuche al ser instruidos en un idioma diferente al materno  y obligados a aprender sobre una cultura que menosprecia la propia”.

Se cuenta que su interés por iniciar estudios sobre el mapuzugun, con el propósito de llegar a una propuesta de alfabeto, se habría dado cuando ingresa al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, en Santiago, como alumno académico en Lingüística General y de Gramática de la Lengua Española (1951). Todo esto después de haberse graduado como Técnico Químico en la Escuela de Artes y Oficios, y de haber cursado el primer año en la Escuela de Ingenieros Industriales.

En el Instituto Pedagógico conoce al académico Ambrosio Rabanales que lo motivó a dedicarse por completo a la tarea del alfabeto mapuche; y al mismo tiempo que estudia, comienza a trabajar como Encargado de Lengua y Cultura Araucana, Asesor Técnico de la Lengua y Cultura Mapuche y Profesor de la Lengua Mapuche, en la misma casa de estudios. De ese período datan los artículos “Los nombres de parentesco en la familia mapuche” y “Disquisiciones lingüísticas sobre algunos términos mapuches”, ambos publicados por el Boletín de Filología de la Universidad de Chile.

En 1956, el profesor Rabanales viaja a Alemania para realizar un doctorado. Ese hecho le resta el apoyo fundamental para continuar en su empeño, hasta el punto que deja la universidad, y con ello su trabajo en torno al mapuzugun.

Contrae matrimonio por segunda vez[1] (1956) y le nacen sus dos últimas hijas, Ruby y Mónica. Las exigencias de padre le hacen aceptar un trabajo como profesor de matemática, física y química, en el Liceo Municipal Mixto de La Cisterna (1957-1963). Intenta retomar sus estudios ingresando a la Universidad Técnica del Estado para estudiar Ingeniería Química, en 1959, los que debe abandonar por motivos económicos. Sin embargo, los conocimientos adquiridos le permiten emplearse como analista químico en FAMAE[2] (1964-1970).


Imagen 4: Árbol genealógico. Matrimonios y descendencia de Anselmo Raguileo Lincopil.

En 1970, Ferrocarriles del Estado le contrata como ingeniero químico, sin tener sus estudios finalizados, aunque al mismo tiempo retoma esa carrera, en la UTE[3]. Es elegido presidente del Sindicato de Ingenieros. Su inquietud por los asuntos sociales y políticos deviene de la década del 50, época en que toma contacto con el Partido Comunista e ingresa a esa organización.

En 1973, lo despiden de Ferrocarriles y se siente amenazado - como muchos - ante la persecución iniciada por la Dictadura. En la familia los asuntos no marchaban bien: su primera esposa había fallecido hacía tiempo y su único hijo varón padecía de epilepsia, en una época en que esa enfermedad era considerada no sólo invalidante sino también maldita.

Sin hogar, marginado por su enfermedad, angustiado ante la idea de perder a su padre, Anselmo hijo se suicida la noche del 20 de septiembre. Después de ese suceso trágico, y sin trabajo, Anselmo padre se emplea como obrero en una “industria de cadenas” y posteriormente se dedica – en forma independiente – a reparar todo tipo de artefactos eléctricos.

“Yo lo vi arreglando paraguas, arreglando máquinas de coser, televisores, refrigeradores… Se le rompe la úlcera, en 1976… en ese tiempo – 73 y 74 – las subvenciones se pagaban mal, tarde y nunca. Recuerdo haber pasado todo el año 74 en que mi mamá decía ‘no me pagaron este mes, me pagaron solamente esta parte” (Ruby Raguileo).

En 1977 le contratan como ayudante de su esposa, profesora de Castellano, que trabajaba en el mismo Liceo en que él lo había hecho anteriormente. La proximidad con un idioma lo hace repensar su viejo anhelo con respecto al mapuzugun y vuelve a ello.

En enero de 1980 viaja al sur, visita a algunos familiares y tiene noticias de CAPIDE. El antropólogo Bernardo Arroyo, fundador de esa ONG y pariente por parte de su esposa, viaja durante ese verano a Santiago y lo contacta para invitarlo a unírseles en un proyecto de Cultura e Idioma Mapuche. Anselmo Raguileo llega a Temuco - para quedarse - en marzo de ese año.

Así se inicia la última etapa y definitiva de ese largo proceso en que se forja el conocido Grafemario Raguileo.



[1] Su primer matrimonio con Porfiria Salinas fue en 1944, del que nacieron sus hijos María Isabel y Anselmo.
[2] Fábricas y Maestranzas del Ejército de Chile.
[3] UTE: Universidad Técnica del Estado. Hoy, USACH.

miércoles, 20 de febrero de 2013

ANSELMO RAGUILEO 2

ANSELMO RAGUILEO. UN EJEMPLO DE INTELECTUAL MAPUCHE COMPROMETIDO CON SU PUEBLO

(Segunda parte)

Erwin Quintupill





I

Habían transcurrido unos pocos decenios de la derrota militar del Pueblo Mapuche frente al ejército del Estado chileno cuando Anselmo Raguileo Lincopil vio por vez primera el firmamento de Saltapura (3 de mayo de 1922). Entre los adultos de esos días, varios habían protagonizado los hechos. Probablemente, el viejo Ñankubew[1] ya no viviera. Probablemente, Anselmo no llegó a conocer a su tía bisabuela Rupaybew que dicen era de los de Salamanca, ni a su hermano menor Kaxvbew[2]. Tal vez conoció a su abuelo Ragibew –hijo de Kaxvbew– y a su abuela Rosa, maci como su madre Carmela; pero, a esta última no la tuvo más que dos años, ya que -debido al parto en que naciera su hermana Dominga- falleció. Desde entonces estuvo al cuidado de su madrastra Mariquita.


Figura 1: Árbol genealógico de la descendencia del logko Ñankubew. Destacado en una elipse Kaxvbew (Martín Catrileo) y más abajo Weycabew, el padre de Anselmo Raguileo Lincopil que en castellano se llamó José Raguileo Quilaleo.

La sociedad mapuche de la zona se enfrentaba, por una parte, al plan “civilizador” del Estado chileno, y por otra, a la tarea “evangelizadora” de la iglesia católica, particularmente desde la Misión de Boroa, inaugurada una vez acordado el fin del conflicto que Chile denominó “Pacificación de la Araucanía”, en tierra mapuche. Su hermano mayor Juan alentó a su padre para que el niño Anselmo fuera enviado a ese lugar. Su hermano Juan Bautista fue quien lo trasladó a caballo hasta allí. “Iba llorando, Anselmo”, me contó en una ocasión. Tenía aproximadamente ocho años.


Figura 2: La familia de Anselmo Raguileo Lincopil. Puede observarse que ninguno de los descendientes de Weycabew tiene nombre mapuche.

Alguna vez le relató a su hija Ruby[3] su paso por ese establecimiento evangelizador.

“…a él no le gustaba la Misión Boroa. Una, porque… era regalón,… Cuando niño, él decía que era llorón… Y allá se encontró solo, sin su hermano, sus hermanas… y a la vez se había casado el tío Juan Bautista con la tía Carmela, y siempre la tía Carmela fue muy cariñosa con él. Entonces, le preparaban estas cosas, tortillitas y cosas así, que a él le encantaban. Y allá en la Misión Boroa, incluso decía que comía hasta pan con gorgojo, por la harina que se empezaba a humedecer; los porotos no los limpiaban, así que salían con mugre; y la otra es que lo hacían levantarse temprano para ir a misa, y él siempre fue como débil y se desmayaba con el incienso. Esos eran los recuerdos que él tenía”.

Otro testimonio de ese tiempo lo entregó Maximiliano Licanleo[4]:

“Tocamos estar juntos en esos mismos años. Y yo llegué allá y él llegó también ahí. Era medio enfermizo. Botaba sangre de narices, de repente. Así era cuando estaba en la Misión.

“Era paciente. Siempre compartía, con uno, como familia. Así era él. Era paciente,…”


Figura 3: Árbol genealógico, vía materna. En cuadros con línea discontinua, antepasados por vía paterna.

De cuando joven pocos recuerdos existen entre sus familiares que le sobreviven, porque siendo recién adolescente se fue a estudiar a un colegio misional en Padre Las Casas, posteriormente a Temuco y después a Santiago a la Escuela de Artes y Oficios en donde se graduó de Técnico Químico (1944).

Dice Guillermina Quintupill[5]:

“Lo vi cuando era niña, muy chica. Supongo que tendría sus dieciocho años, cuando jugaba con Lucho[6]. Después escuché decir que estaba estudiando Agronomía, la gente decía así. Y después me dijeron terminó Agronomía y es otra cosa. Eso era cuento; nunca me dijo él[7].

“Una vez me dijo mi primo Dionisio: ‘Ése es puro papel. No ve gente. Siempre anda con puros libros, siempre anda estudiando… No conoce ni la gente, no se da cuenta que alguien pasa al lado de él’. Tenían la (misma) edad, más o menos”.

Este hecho nos muestra, por una parte, a Anselmo relacionándose con su familia amplia en el poco tiempo que disponía, pues los sucesos ocurrieron en un lof vecino ubicado al norte de Saltapura, de acuerdo a la costumbre que los mayores transmitían a sus hijos, y por otra, a un joven concentrado en sus afanes al punto de ir por la calle sin percatarse de que algún pariente circulaba por la misma.

En definitiva, Anselmo Raguileo debió separarse físicamente de su familia principalmente por su interés en estudiar química; pero nunca lo hizo en lo emocional, pues cada vez que podía regresaba para visitarlos y conversar largamente con ellos sobre diversos asuntos, como relata su primo Maximiliano:

“A verme, no más, después de tantos años que nos habíamos apartado. Como familia, no más, vinieron a visitarme.”


[1] Ñankubew: tatarabuelo de Anselmo Raguileo Lincopil.
[2] Kaxvbew: Martín Catrileo, hijo menor del logko Ñankubew y hermano de Rupaybew y de Ligkobew, acompañó a su padre a las negociaciones con el ejército en Boroa. De ahí que cuando la Comisión Radicadora estuvo en Saltapura, le reconociera como el logko, y que nuestro lof - para el estado chileno - se llame “Comunidad Martín Catrileo”..
[3] Ruby Raguileo Ríos, primera hija del segundo matrimonio de Anselmo Raguileo Lincopil con Leonor Ríos, profesora de Castellano. Vive en Labranza, Gulumapu, IX región de Chile.
[4] Maximiliano Licanleo, primo de Anselmo Raguileo Lincopil. Vive en Saltapura.
[5] Guillermina Quintupill, prima de Anselmo Raguileo Lincopil. Vive en Concepción.
[6] Luis Quintupill, hermano de la entrevistada.
[7] Debido a su larga estadía en una ciudad lejana, sus familiares más distantes especulaban acerca de lo que estaría haciendo. Considérese también el hecho de que las profesiones del mundo occidental – en su mayoría – eran desconocidas para el Pueblo Mapuche.