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lunes, 17 de agosto de 2020

LA OLIGARQUÍA Y NOSOTROS FRENTE A LA CRISIS

 


Por Erwin Quintupill

Observación previa: Este texto fue escrito para compartirlo especialmente a mis parientes y vecinos que están interconectados por medio de redes sociales. Agradeceré comentarios críticos que me permitan mejorar el uso de la palabra.

 

Debemos entender la oligarquía como los grupos humanos que poseen los bienes de producción (empresarios de todo tipo[1]), tales como: forestales, mineras, vitivinícolas, lecheras, salmoníferas, agrícolas, inmobiliarias, eléctricas, de agua, de transporte[2] y más). Ellos mismos son quienes han manejado y manejan las reglas con que la ciudadanía toda ha de vivir. Por eso hay que tenerlos en consideración cuando enfrentamos una crisis como la del covid19 o cualquier otra, porque en esos casos, ellos (la oligarquía) estarán atentos con relación a cómo enfrentarla desde su particular punto de vista, es decir, desde las ganancias que le entregan sus empresas.

Es sabido que el actual gobierno ha generado las condiciones para que las empresas se acojan a una tabla de salvación para proteger sus intereses. Sin embargo, como otra consecuencia muchos trabajadores y trabajadoras han perdido su trabajo, quedando en desamparo ellos/as y sus familias.

Lamentablemente, frente a cualquier tipo de crisis, el Estado – en general – se pone del lado de la clase empresarial. Y no es de extrañar, ya que nos hemos enterado en los últimos años que el empresariado financia las campañas electorales de los candidatos/as por los que la ciudadanía vota. Antes lo suponíamos; era lo que se llama “un secreto a voces”. Pero, también debemos considerar que la clase empresarial educa a sus hijos/as para que se hagan cargo de administrar el país, ingresando a cualquiera de los tres poderes del estado (ejecutivo, legislativo y judicial) o a otros espacios de poder, como las Fuerzas Armadas y la Iglesia católica (curas influyentes y protectores del sistema).

¿La salud? El Estado ha ordenado realizar cuarentenas, aunque tarde dicen las autoridades locales, y también han implementado barreras sanitarias en las localidades en que han surgido importantes focos de contagio.

Pero, al mismo tiempo, nos hemos informado que:

- Los ventiladores, necesarios para mantener con vida a los enfermos graves de covid19, no estaban comprometidos con China en la cantidad que el ministro de salud informó. Dijo que llegarían mil de ellos en poco tiempo. Sin embargo, el embajador chino en Chile dijo desconocer tal acuerdo… Finalmente, se informó que eran mucho menos, ni siquiera la mitad de lo anunciado. El problema es que este hecho genera desconfianza de la ciudadanía hacia la autoridad… una vez más.

- Los túneles sanitarios son útiles en superficies inanimadas, no en personas u otros seres vivientes. Científicamente, no está recomendado su uso. Su instalación no está normada, ni su uso. Por ejemplo, no se sabe qué cantidad de cada sustancia ha de tener la mezcla, ni qué cantidad es recomendable aplicar y cuánto tiempo dura su efecto, entre otras. Los líquidos que utilizan son un tipo de amonio, hipoclorito de sodio (comúnmente conocido como cloro) o algún tipo de jabón. En algunas personas puede provocar irritaciones, y en otras empeoramiento de los problemas respiratorios.

- Se insistió en el pronto retorno a clases de los miles de niños y niñas, partiendo por las escuelas rurales, lo que da a entender el ¿desconocimiento? que tienen respecto a las condiciones en que se realizan y aún sabiendo que ellos/as se transformarían en vectores del virus, es decir en vehículos que lo llevaría hasta sus hogares y a todos los sitios que frecuentan. Uno se pregunta ¿cuál era la idea? ¿Acaso se quiso terminar con gran parte de la población de adultos mayores, por considerar que su mantención pone en riesgo el crecimiento económico? (Los viejos empezamos a guardarnos y hemos demostrado ser más disciplinados para cumplir con las recomendaciones de cuidado).

Muchos de los profesores y profesoras viajan desde la ciudad a trabajar en las escuelas rurales, como también muchos de los estudiantes. Ellos son posibles vectores por medio del cual el virus puede ingresar a la población rural que – mayoritariamente – ha estado libre de contagio. Nuestros peñi y lamgen pewence de Lonquimay y Alto Bío Bío estuvieron contagiados. El virus se llevó un par de ellos; pero, sabemos que con posterioridad no ha habido nuevos casos. Me atrevo a  pensar que en el resto de los territorios mapuche ocurre algo semejante… y no todos son viejos o viejas. Lo que pasa es que estamos demostrando mayor disciplina.

Parece que al gobierno y – en general – a la oligarquía que representa les gusta su normalidad. Pero, hay que considerar que lo que hemos considerado como normal ya no volverá a serlo. Cuando la crisis haya pasado, estaremos en la tarea de construir una nueva normalidad y hablo en primera persona (nosotros) porque no se trata de dejar que la clase gobernante lo haga (a su pinta).

El problema de fondo es de qué modo le hallamos el lado positivo a la crisis, porque “no hay mal que por bien no venga”, dice el refrán. Esto quiere decir que por muy mala que se nos dé la situación, debiéramos buscar la forma de volver a construirnos de modo que quedemos mejor parados, de entender que en medio de esta crisis está la oportunidad para nosotros, empezando por comprender en dónde nos aprieta el zapato y por qué.

Es necesario tomar conciencia del daño que se nos genera al aplicar políticas de emergencia que favorecen al empresariado y que  nos dejan peor, no sólo porque los muertos que el virus va dejando son de los nuestros sino también porque el costo para la reconstrucción se paga con nuestro esfuerzo. Considérelo al momento de votar, cuando sea convocado. Fortalezca su organización. Ese es un espacio en que estos asuntos debieran ser tratados.

 

Cuídese.

El virus posee mecanismos para llegar a usted, si no toma precauciones.

Entre otras cosas:

- use la mascarilla de modo correcto, cubriendo sus vías respiratorias (la nariz).

- comparta información comprobada, no ayude a generar alarma;

- sea solidario con los más adultos y con quienes no disponen de un medio de locomoción para realizar compras y trámites;

- converse en familia; cuide a sus niños/as y hágase responsable de sus aprendizajes, es decir, ayúdeles a estudiar.

- procure mantener sus actividades normales, si le es posible.

- si posee conocimientos de medicina mapuche (o de otro tipo) que ayuden a fortalecer su sistema de defensa, póngalos en práctica y busque la forma de compartirlos.

- busque la forma de organizarse comunitariamente para el futuro incierto que se nos viene (sin omitir todo lo que no es humano).

- haga gijatu, fortalece el espíritu y el organismo.

 

Un abrazo virtual para todos/as.



[1] No considerar a los denominados microempresarios como los dueños de pequeños negocios o emprendimientos menores.

[2] No incluir a los pequeños transportistas como los independientes.

miércoles, 4 de marzo de 2020

A RESCATAR QUE EL MUNDO SE VA A ACABAR

 El orden natural en el wixal: a propósito de los trabajos complacientes

Por Erwin Quintupill[1]

Historia Mapuche significa retomar nuestro pasado bajo nuestra propia epistemología y construir nuevos conocimientos a partir de nuestra cultura[2].

Cuando era joven, allá en Concepción y Talcahuano, me aproximé a y llegué a ser parte de la actividad cultural, artística y política como una forma del quehacer de la izquierda militante de entonces, porque nuestra organización (Centro Cultural Mapuche[3]) no nos convocaba al trabajo de resistencia a la dictadura en las calles, al interior de las poblaciones y los demás espacios que habitábamos como estudiantes y/o trabajadores. Yo había emigrado en marzo de 1969, para estudiar, y sólo regresaba a casa durante las vacaciones de verano.

En ese tiempo escuché por primera vez la expresión rescate cultural, haciendo referencia a valorar ciertas costumbres de la vida campesina chilena y algunos valores como la solidaridad y el compromiso de clase. Esto último en un contexto más político. Sin embargo, no se realizaban discusiones con relación a qué específicamente íbamos a entender como cultura, rescate cultural, valores, etc., cuestión que era necesaria… Pero, estábamos en dictadura, es decir, permanentemente vigilados, de manera que había que hacerlo clandestinamente o, en el mejor de los casos, contar con el apoyo de algún grupo religioso que facilitara las dependencias de la parroquia o templo[4].

Así, entonces, en un ambiente de poca claridad conceptual, trabajábamos en el rescate cultural con la brújula averiada. En realidad, en la mayoría de los casos, era alguna organización política quien daba la línea a seguir y… por allí marchaba el grueso de las organizaciones culturales y artísticas de la época.

En la actualidad, sigue haciéndoseme necesario reflexionar y actuar al respecto; es decir, de nuevo cabe la pregunta ¿qué rescatar? ¿por qué rescatar? ¿para qué? ¿cómo? ¿con quién/es? ¿dónde?, y de estos asuntos quiero referirme desde el mundo de los tejidos a telar, principalmente sus diseños o dibujos.

La sociedad mapuche, lo mismo que las demás, generó conocimientos mediante una construcción en la que participan varias/muchas personas de modo directo o indirecto. Tal es el caso del telar mapuche y sus técnicas de urdido y posterior tejido. También el de los diseños o dibujos que en él se logran y las llamadas prendas conseguidas por medio del telar.

Hablamos de un conocimiento único, mapuche, situado al interior del territorio de Chile y Argentina, pues es diferente a todos los demás existentes allí. Nuestro telar, llamado wixal por nosotros, se caracteriza porque su estructura principal requiere ser apoyada sobre una pared, que la sostenga. Sus herramientas se asemejan a las de otras formas de telar; pero, siguen siendo únicas. Hasta hace poco se trabajaba exclusivamente con lana de oveja[5] y las tinturas se lograban utilizando materiales existentes en el sector que habita la persona gvrekafe[6]. Por último, existen tres formas básicas de urdido que varían en su forma de ser trabajados, según cada territorio al interior de Wajmapu[7].

El territorio

En Wajmapu era y es posible reconocer diferentes territorialidades que se complementan; pero, que sus habitantes reconocen y respetan. Esto puede observarse en la estructura del gijatun y otras ceremonias; en las técnicas de trabajo; en la gastronomía; en la alfarería y otros oficios; en el vestuario, particularmente en los diseños y colores[8]que aparecen en prendas como mantas masculinas, el xarilogko masculino, los xariwe femeninos y masculinos, etc.


Xariwe (faja) femenino de la zona de Arauco en Gulumapu.

Gran parte de este conocimiento se ha perdido o se está perdiendo, debido a la presión que la chilenidad gobernante – instituciones mediante – ejerce sobre nuestras expresiones culturales y principalmente – en nuestro caso – por el desconocimiento de cómo iniciar un proceso de descolonización del pensamiento. Alguien dirá, que antes hay que darse cuenta de que nos han colonizado la forma de pensar y de cómo lo han hecho… y estoy de acuerdo.

Estas diferencias territoriales no son difíciles de comprender si se tiene en consideración que nuestro antiguo territorio se caracteriza por lo extenso y diverso, y en consecuencia las territorialidades se configuran ajustándose a tales características; es decir, desde ese espacio nos construimos. Los distintos elementos que forman la Naturaleza que habitamos y de la que somos parte nos modelan. Me refiero a la presencia de ríos, lagos y mares, de bosques, montañas y llanos, de animales y vegetales, de todas las formas de vida y al contacto con otros grupos humanos o pueblos. Así, entonces no es de extrañar que la imagen del pewen esté presente en la textilería pewence, aunque ese árbol también exista en la zona de Nahuelbuta o que la flor del chilco sea parte de la decoración de mantas masculinas de diferentes zonas.

El orden natural

En la cosmovisión mapuche se entiende que todo lo existente tiene vida, porque todo se manifiesta; en la cosmovisión occidental, de acuerdo al conocimiento científico, sólo tiene vida aquello que respira, se alimenta, se reproduce, posee movimiento y percibe lo que ocurre en su entorno. Entonces, fácilmente podemos concluir que los conceptos vida y mogen no son equivalentes, sino más bien aproximados[9].

El conocimiento mapuche al igual que las Ciencias Naturales – la ecología, en particular – entiende que cada uno de los elementos que constituye la Naturaleza ocupa un espacio determinado. Nada se sitúa en cualquier lugar. Cada elemento de la Naturaleza toma una posición de acuerdo a sus necesidades. Por eso, hay plantas que viven dentro del agua en forma temporal o permanente y animales que viven en los árboles y otros bajo el suelo.

¿Y los elementos que el conocimiento científico occidental no reconoce como vivos? Pues, el agua no se distribuye de manera homogénea en el planeta; hay sitios con más o menos humedad; existen las aguas acumuladas y sitios en que su escasez es extrema. Las piedras tampoco están por todos los sitios. La luz solar va cambiando así como avanza el día y la oscuridad también. Los astros cambian de posición; la Luna influye en el comportamiento de todo lo viviente y las actividades productivas deben adecuarse al suyo.

La estrecha relación existente entre los distintos componentes de la Naturaleza, hace que los mapuche comprendamos que cada uno de ellos cumple un rol o función. O sea, que todo se halla entrelazado, por eso es que nos complementamos y llegamos a constituir un equilibrio necesario para todos. Pero, como todo lo existente es dinámico, tal equilibrio es frágil y puede romperse, y así ocurre frecuentemente de modo poco perceptible y a veces de manera brutal, como es el caso de las erupciones volcánicas, sismos, inundaciones, lluvias o sequías interminables, tsunamis entre otras manifestaciones. En tal caso, la comunidad mapuche decide y organiza un gijatun de emergencia.

Las actividades que ordinariamente realizamos debieran adecuarse a ese entramado, respetar el orden naturalmente establecido. El compromiso renovado en cada gijatun apunta a ello: a respetar el azmapu, ese conjunto de normas que la Naturaleza nos ha enseñado y que nosotros hemos sistematizado. Más aún, todas nuestras creaciones deben responder a esas exigencias, el trabajo del telar incluido y todo lo concerniente a él.

Los diseños del telar como medio de expresión

Todos los diseños o dibujos que surgen del telar dicen algo, es decir, fueron creados para decir algo, para significar, para representar o simbolizar. Sin embargo, me cabe la pregunta ¿cómo llegaron al lugar en que podemos observarlos? Para ello, debiéramos separar los tiempos: el antiguo y el actual o el que comenzó a partir del proceso de chilenización, una vez perdida la guerra contra el Estado chileno.

Los diseños antiguos se hallan en los museos y colecciones particulares, y en algunos casos en la memoria de alguna ñimikafe[10]. Los diseños actuales son difíciles de identificar, porque no existen datos de autoría; pero, si no se encuentra en ninguna prenda antigua, podemos suponer que lo es.

Asumiendo que en el mundo mapuche todo responde a un orden naturalmente establecido, también los diseños logrados en el telar se adecúan a ese principio. Así, entonces podemos identificar diseños en vestuario masculino y femenino, enseres domésticos, enseres para la monta de caballo. Otras subcategorías son el uso cotidiano y ceremonial, y la edad de las personas.

Vestuario masculino

Niños

En otro tiempo usaban chamal[11].Era de un solo color y estaba sujeto a la cintura por un xariwe sencillo, delgado, de un color o dos que formaban líneas verticales u horizontales o pequeños cuadrados. (En muchos casos el xariwe era un cordón confeccionado con hilo de lana de oveja, torcido o trenzado o, incluso, una tira de género cualquiera).

La manta, antes y en la actualidad, es siempre sencilla, de un solo color o con diseños muy simples. “Puras rayitas[12], no más, o ese terrón de azúcar”, dice Zoila Huilipan de Saltapura.

El xarilogko no lleva dibujos complejos y suele ser de un color o posee líneas o kvlehxaru[13] (cola de traro).


Diseño listado que recuerda un arco iris.


Diseño denominado "terrón de azucar" en nuestra zona.

Adolescentes y adultos jóvenes

Cuando los niños muestran los primeros signos de maduración sexual, los padres debieran preocuparse de mandarles a confeccionar un xarilogko con dibujos[14] que en adelante señalará su condición de hombre fértil y que usará en encuentros de palin y otras ceremonias como el gijatun.

Su manta aumentará de tamaño y puede ser de un solo color o llevar listas al costado y al centro, o incorporar dibujos sencillos, para reforzar con esas imágenes las energías que ahora le movilizan.

Si usan xariwe o faja a la cintura que antiguamente tenía la función de sujetar la ciripa[15], éste debe llevar diseños que lo diferencien de los niños o puede ser de un solo color, pero ancha[16].

Hombre adulto

Para el uso cotidiano su vestuario puede ser de un solo color o llevar diseño si lo prefiere; pero, es recomendable que en situaciones de ceremonias su manta, xariwe y xarilogko sean altamente elaborados con dibujos notablemente complejos y logrados por gvrekafe de mucha experiencia.

Hombre autoridad

Por tratarse de logko o maci, su vestuario debe diferenciarse de los restantes hombres, simbolizando su rol. Todos los diseños que use debieran ser altamente elaborados, ya sea con la técnica welukvzez[17] o xarin (mantas amarradas).
En situaciones cotidianas, su vestuario puede ser sencillo.


Diseño de manta que realizaba Carmela Ñancupil Lienleo de Saltapura (Gulumapu).

Vestuario femenino:

Niñas

Al igual que los niños, ellas debieran llevar vestuario de un solo color o que incorporan listas verticales, cuadros pequeños (terrón de azúcar) y/o rayas horizontales (kvlehxaru = cola de traro).

En otro tiempo, llevaban un chamal sencillo, sin adornos.

Adolescentes y adultas

Xariwe: La madre debiera preocuparse de confeccionar o encargar su confección, y entregárselo a su hija después que haya menstruado por primera vez, en una ceremonia íntima. Así, entonces, los diseños que toda mujer adolescente, joven o adulta viste, indican claramente esa condición, su fertilidad y/o condición de adulta; pues después del climaterio, ellas conservan su uso.


Xariwe femenino de la zona que abarca Teodoro Schimdt hasta Nueva Imperial,aproximadamente. Se caracteriza por poseer dos diseños

Kvpam o chamal: En otro tiempo era confeccionado en el telar con hilo blanco y fino. Ya terminado era sometido a tinción de color negro. Según el territorio puede llevar en el borde inferior una pieza de terciopelo negro o de otro color; en todos los bordes un bordado con lana roja o de otro color; o en las esquinas inferiores, pompones. En la actualidad, se ha ido imponiendo el uso de tela industrial, de distinta textura según la época.

Vkvja o reboso: Era confeccionado en el telar y su diseño era muy semejante al que actualmente se utiliza. Este último es de origen industrial.

Enseres para la monta de caballo

-   Aquellos que se ubican bajo la montura: Los peleros pueden ser de un color cualquiera o tener dibujos simples (listas o cuadros o rectángulos pequeños). El uso de sudaderas o maxa se conserva en pocos lugares y generalmente poseen dibujos muy elaborados, de preferencia con la técnica gvpvh[18].

-    Aquellos que se ubican sobre la montura: La literatura especializada las llama “chañuntuku”. En nuestra zona se llaman japa (llapa). Se trata de un mosaico, realizado con trozos de hilo que se anudan al urdido, y pueden ser de un solo color o llevar diseños simples, pero vistosos.

-       Las “fajas” con cascabeles que llevan sobre el pecho, durante una ceremonia como el gijatun.

-  Unas pequeñas cintas sobre la frente para determinadas circunstancias no especificadas por la informante que las mencionó[19].

-         Las kutama o alforja son dos bolsas que se tejen a partir de un solo urdido, unidas por huinchas. Se atan a la parte trasera de la montura y sirven para portar las compras, encargos y el rokiñ.

Enseres domésticos

Todos aquellos que se utilizan en el interior de la casa y que pueden ser llevados a otros espacios, como los ceremoniales.

-  Frazadas (ponxo): Pueden ser de un solo color, llevar listas verticales que representan un arco iris y/o líneas horizontales (kvlehxaru). La terminación en los bordes puede ser del mismo color que el campo o de otro, y en las puntas pueden o no llevar un adorno semejante a un moño pequeño.

-       Diferentes tipos de alfombras (lama): Pueden ser de un solo color y cualquiera o dibujadas con diseños complejos. Preferentemente, se utiliza el urdido gvpvh en su confección.

¿Equilibrio o desequilibrio?

El equilibrio dice relación con entender cuál es el espacio y el tiempo que le corresponde a cada forma de vida, como también el rol que le cabe en el colectivo humano y en la Naturaleza.

Cada hombre y cada mujer debiera reforzar aquellos signos que le identifican, el vestuario entre muchos otros, así sea para asistir a una ceremonia y nada más.

Cada madre y cada padre debiera reflexionar respecto del vestuario que le aporta y/o sugiere a su hija o hijo pequeño en situaciones de encuentro social o ceremonial. ¿Cómo? Pues, entregando elementos que permitan fortalecer la identidad de la niña o niño (género, edad, roles…), para que llegue saberse parte de un pueblo[20]; en nuestro caso, para que se identifique como mapuche.

El trabajo complaciente

No es otro que aquel que complace al cliente, en una lógica mercantil capitalista; es decir, confecciono lo que me piden sea o no correcto, y no pregunto ni comunico acerca de los significados. En otras palabras, le resto valor cultural al objeto, le quito el sentido y lo transformo en algo absolutamente decorativo.

Diferente es  el trabajo innovador que basándose en el conocimiento mapuche (mapuce kimvn) genera nuevos objetos y/o modifica algunos existentes, con el propósito de adecuarlos a las necesidades actuales. Por último, el gusto por algo – siendo subjetivo – experimenta cambios a lo largo del tiempo, también.



PERDÓN... POR AQUÍ PASÓ LA CIVILIZACIÓN: Tapiz que recrea el proceso civilizatorio emprendido por los Estados chileno y argentino y sus consecuencias.
Autor: Erwin Quintupill
Técnica: Gvpvh ñimin
Materiales:Lana de oveja de color natural y tinturadas con kañun (líquen) barba de palo y hojas de durazno.


***

Finalmente, puedo responderme:

¿Qué rescatar?

Todo aquello que en algún tiempo tuvo significado, lo haya perdido o no.

¿Por qué rescatar?

Es útil para entender cómo se construyó parte de nuestro pasado y verificar si en la actualidad es posible reactivar su funcionalidad. (Recurrir a la memoria es siempre necesario, cada vez que se pretende construir futuro).

¿Para qué?

Para el reforzamiento de nuestra cultura, para el fortalecimiento del desarrollo de un pensamiento político propio y sólido; para allegar insumos de calidad a la discusión intercultural y para la construcción de nuestro futuro.

(Todo lo rescatado puede ser insumo para diversas acciones, ya sean del ámbito productivo, social, artístico, político o espiritual).

¿Cómo?

Principalmente, a través de la reactivación del gvxam (conversación) mapuche; pero, también incorporando técnicas de la investigación científica occidental. Se hace necesario registrar las actividades para facilitar su procesamiento y posterior difusión.

¿Con quién/es?

Preferentemente, con quienes son portadores del saber tradicional (mapucekimvn), los kimce, aunque también – en ciertas circunstancias – los más jóvenes y los niños/as. Y con otros interesados, mapuche o no, con experiencia en alguna área de investigación, idealmente para formar equipos de trabajo.

¿Dónde?

En la memoria mapuche, en nuestro territorio (puelce y guluce); en los museos y bibliotecas y otros espacios que guarden información al respecto.




[1] Residente en Saltapura lof, Gulumapu (Nueva Imperial, Chile).
[2]Mariman, Caniuqueo, Millalen y Levil (2006) ¡…Escucha, winka…! Cuatro ensayos de Historia Nacional Mapuche y un epílogo sobre el futuro. 1ª edición. LOM Ediciones.
[3]Me refiero a la filial de Concepción, formada en ese tiempo por un grupo de unas 25 personas, provenientes de diferentes lugares del país, algunos wariace, hombres y mujeres, estudiantes y trabajadores, la mayoría sin militancia política ni estudios superiores. Posteriormente, en 1980, pasó a llamarse Asociación Gremial de Pequeños Agricultores y Artesanos Ad Mapu.
[4] A las generaciones jóvenes actuales puede parecerle exagerado; pero, en ese tiempo la sola palabra cultura dicha en público resultaba sospechosa. Existía el riesgo de ser oído por algún agente de la DINA y que se iniciara un proceso de seguimiento, pues asumían que sólo la gente de izquierda utilizaba esa clase de conceptos.
[5] Antes de la llegada de la oveja, traída por los españoles, se utilizaba el pelo o lana de un animal que – de acuerdo al testimonio de algunos cronistas – nuestros antiguos llamaban “chilihueque” o “hueque”.
[6] Persona experta en tejido o en tejer utilizando el telar. (Para escribir en mapuzugun, utilizo el Grafemario Raguileo. Por ejemplo: mapuche, en castellano; mapuce, en mapuzugun).
[7] Territorio ancestral mapuche.
[8] “…incluso el color. Si una familia lograba un color determinado que fuera muy aceptado, ellos guardaban el secreto de cómo se lograba.” (Testimonio de María Teresa Curaqueo Loncon en “Voces Mapuche. Mapuche Dungu”. Museo Chileno de Arte Precolombino, 2002. Editores: Carlos Aldunate y Leonel Lienlaf).
Para los tiempos antiguos el concepto de familia era correspondiente al de lof. Probablemente, el uso de un tono de color determinado se hacía extensivo a un territorio más amplio, por ejemplo, el ayjarewe, debido al comportamiento político de esa época.
[9] Esto debiera llevarnos a pensar o a reflexionar respecto a la calidad de las traducciones del mapuzugun al wigkazugun castellano que hemos aprendido e instalado en nuestro imaginario. Por ejemplo preguntarnos ¿quiénes las hicieron?, ¿con qué propósito?, ¿con qué método?.
[10] Persona experta en las técnicas del ñimin o de los dibujos hechos a dedos en el telar. Al parecer, en el tiempo antiguo fueron ñimikafe solamente las mujeres; en el actual, existimos algunos hombres que dominamos esas técnicas, también.
[11] El autor de este artículo fue usuario de chamal.
[12] Las “rayitas” que menciona la señora Zoila pueden estar dibujadas en sentido vertical u horizontal, adquiriendo así diferente significado.
[13] Llamado así por que semeja al dibujo de la cola del traro.
[14]En general, el vestuario “cargado” de dibujos es adecuado y bienvenido en ceremonias de cualquier tipo. Se asume que ellos refuerzan las energías que se quieren movilizar a favor de la restitución del equilibrio natural. Lo mismo ocurre con el vestuario tradicional femenino, ya que a las mujeres que lo llevan las sitúan en la primera fila, durante la ceremonia del gijatun.
[15] Ciripa: En la actualidad, algunos jóvenes han rescatado el uso de esta prenda, sólo en espacios ceremoniales.
[16] Aproximadamente, 10 cm en promedio.
[17] El urdido welu kvzez es aquel que permite diseños visibles por ambos lados de la prenda (dos vistas o positivo/negativo).
[18] Se distingue porque para lograr los diseños las hebras que dibujan deben ser levantadas por encima de las que forman el campo. Este último permanece inalterable. Los dibujos son claramente visibles por solo un lado de la prenda.
[19] Dato aportado por Zoila Huilipan de Saltapura, comuna de Nueva Imperial, Gulumapu.
[20] La escuela chilena y los medios de comunicación han incorporado la práctica de disfrazar de adultos a los niños en situaciones como la celebración del 18 de septiembre. También está ocurriendo en actos escolares para “celebrar el we tripantu”. (En rigor, la ceremonia se denomina wvñol xipantu y no se trata de una celebración propiamente tal, sino de una conmemoración en que se renuevan compromisos con la Naturaleza). Si se tratara de una representación teatral, una dramatización o algo por el estilo, no hay problema.

miércoles, 7 de marzo de 2018

LA SIRVIENTA COMO ESCLAVA


Imagen: Saltapura, enero 2017.
(Un regalo para ellas)
Fotografía: Erwin Quintupill

La servidumbre, la sirvienta, la criada, la muchacha, la ayuda, la nana, la cholera, la gata, la mucama; a la empleada doméstica se le conoce con infinidad de nombres, despectivamente. Sin embargo es la empleada más importante, paradójicamente es la mal pagada, la explotada y la esclavizada en un modelo de sociedad que utiliza a los parias como trampolín, como escalera, como el soporte más importante para sostener la explotación de unos para beneficio de otros.

Infinidad de teorías, estudios, conceptos y definiciones se pueden escribir en tomos de tomos para justificar la existencia de la sirvienta, sin embargo este trabajo no tiene justificación alguna; es la explotación de una mujer para que otra logre el beneficio de la realización profesional y personal. Un sistema que milenariamente ha mantenido el modelo funcional a las minorías.

Gracias a que estructuralmente se le ha negado el acceso a la educación a los parias, y a las mujeres en particular, miles de niñas, adolescentes y mujeres se ven obligadas a trabajar en el servicio doméstico, situación que beneficia a muchas familias de la clase media, la burguesía y la oligarquía, a quienes en muchos casos les importa un comino la equidad y la igualdad social, porque la inexistencia de éstas las beneficia.

Y así es como vemos a feministas y a defensoras de derechos humanos que no están excluidas de este sistema y forman parte de él muchas veces adrede, porque “qué culpa tienen ellas, si ya estaba así cuando nacieron y para qué ponerse a pelear con él”. Las vemos asistiendo a conferencias, dictando seminarios sobre la equidad y los derechos de la mujer, sobre el acceso a la educación, mientras en sus casas hay otras cuidando a sus hijos, limpiando su casa, planchando la ropa, limpiando sus baños y trapeando sus pisos. Otras que gracias al sistema de explotación no gana ni el salario mínimo y carecen de beneficios laborales.

Y vemos cómo milenariamente, familias completas logran el desarrollo, la oportunidad de acceso a la educación superior, mientras otras les sirven de soporte, de piso, de almohada. Esa almohada suave que las cobija y les cuida el sueño a cambio del dolor de ser explotada, insultada, tratada como un mueble viejo, no como persona. Una sirvienta que no se cansa nunca, a la que no le duele nada, una sirvienta que no piensa, no ve, no escucha y no habla, solo cuando tiene que decir: sí, señora, sí patrona. Porque si siente, si escucha, si habla, si interactúa como persona, será despedida por abusiva, por salida, por igualada. Por eso existe la sirvienta, por eso existe el trabajo de la servidumbre, porque son tumbas que además limpian las porquerías de sus empleadores. Y si vamos más allá, también son la cama para enfriar las calenturas del patrón, sus amigos y sus hijos.

Mientras la patrona y sus hijas logran asistir a la escuela, a la universidad, desenvolverse profesionalmente, la empleada doméstica se pudre entre cuatro paredes, se pudre entre los pisos sucios y las ollas por lavar. Una empleada doméstica que también tiene sueños, que también anhela, que también siente. Una niña, una adolescente y una mujer que sueñan con asistir a la escuela, a la universidad, con cambiar de vida. Madres que tienen hijas que también serán sirvientas, muchas veces de las hijas y de las nietas de sus patronas. Una cadena de injusticia social que beneficia a unas y explota a otras.

¿Quién en sus cinco sentidos, quisiera trabajar de sirvienta en lugar de tener acceso a la universidad y realizar sus sueños? ¿Quién cambiaría un escritorio de universidad por un cepillo de lavar baños? ¿Quién cambiaría un salario justo por la explotación de no tener derechos laborales? Con esto no quiero decir que el trabajo del hogar corresponda exclusivamente a la mujer, no se trata de alimentar estereotipos. Aquí el punto es otro.

Y vemos a través de la historia del tiempo el avance que ha tenido la mujer, como género, cuando se coloca en el foco a las profesionales que han salido del hogar para desarrollarse profesionalmente, pero quedan en la oscuridad las miles de parias que son el soporte en la invisibilidad de la explotación. ¿Existe realmente el avance en derechos de género? Tal vez para unas, dependiendo de su condición social. Porque el paria, será paria en cualquier lugar.

Y vemos doctoras, ingenieras, docentes, periodistas, feministas, artistas, deportistas de alto rendimiento, empresarias muy exitosas y reconocidas por su humanidad y la excelencia en su trabajo, con éxito logrado por esfuerzo propio… y el soporte de una niña, adolescente y mujer que no pudo desarrollarse porque su condición de paria la obligó a trabajar en la servidumbre. ¿Injusticias de la vida, del sistema? ¿Cómo una mujer puede desarrollarse profesionalmente, hablar de humanidad y luchar en teoría por los derechos de género teniendo a una empleada doméstica en su casa? ¿Cosas del feminismo burgués? ¿Cosas del aprovechamiento del sistema? ¿Cosas de doble moral?

Y como sabemos que en los males de la sociedad el del servicio es perenne, es también urgente que se dicten leyes que las beneficien laboralmente. Que estas mujeres tengan derecho a un salario justo, a vacaciones pagadas, bonos de los que gozan los empleados de cualquier empresa. A reposo por los días de enfermedad, a servicio médico. A horario de entrada y salida con horas extras. Que tengan todos, todos los beneficios laborales. Es lo mínimo que se puede hacer con personas tan importantes en la sociedad. Y es urgente también que deje de existir la explotación infantil, estas niñas y adolescentes no deberían estar trabajando en casas, deberían estar estudiando.

¿Qué sucedería con estas  mujeres profesionales el día que quede abolido el trabajo de la servidumbre? ¿Se organizarán en casa con sus familias y ellos mismos limpiarán su propia mierda? Dudo que esto llegue a suceder, porque de la servidumbre se aprovecha el perro y el gato, ¿y quién en su sano juicio quiere perder privilegios? Ojalá, algún día, en la memoria familiar y en la memoria colectiva se recuerde a quienes desde las sombras fueron el soporte para el desarrollo de tantas mujeres a través del tiempo.

Ilka Oliva Corado
Punto Final N°891.

UN TIEMPO PELIGROSO


(Ricardo Candia Cares)

Con sobrado derecho el pueblo debe sentir el temor que genera la derecha.

Cuando Sebastián Piñera sea ungido por segunda y vergonzosa vez por la primera mujer presidenta, luego de su segundo, innecesario y lamentable periodo presidencial, se oficializará una mala noticia para la gente abusada.

Para los trabajadores y el pueblo en general, la derecha desde siempre es un riesgo que es mejor evitar. Los poderosos son enemigos de todo lo que huela a pobre y esa verdad, curiosamente, se tiende al olvidar con el paso del tiempo. O tiende a ser relativizada por algunos que apuestan a la amistad cívica que lo resuelve todo. Y por sobre todo, se tiende a olvidar al pobre.

Pero la derecha siempre ha sido un peligro.

Y va a respetar la ley solo y siempre que no llegue el momento en que sus intereses sean amenazados. En ese caso, hará saber su odio a cuanto huela a democracia, a ley, a Estado de derecho. Del mismo modo hará saber su concepto de libertad, utilizado según sea si coincide o no con sus creencias y convicciones. Todo el resto es digno de su persecución despiadada.

En la historia de Chile esas volteretas que ha dejado al descubierto la real cara antidemocrática de la derecha, han costado decenas de miles de muertos. Y un sufrimiento que no se puede llevar a escalas numéricas. Y en la historia de América Latina, el concepto de democracia de la derecha ha dejado un saldo de centenares de desaparecidos y asesinados, torturados y desplazados.

Para ser honestos, en nuestro país hace más de un cuarto de siglo que vivimos en peligro por mucho que la cosa se vea aderezada por rasgos democráticos. En este lapso ha dominado una trenza entre la derecha más abyecta y la coalición que se hizo cargo de transitar desde la dictadura uniformada, a la cosa extraña que es esta forma de democracia, la que en el tiro que mata, el palo que tortura y la economía que atrapa, no dice mucho de la diferencia.

Jamás ha estado claro el límite entre lo que dejó la dictadura y lo que administró con mano precisa la Concertación/Nueva Mayoría. Ha sido una frontera movediza. Cierto que no hay cárceles clandestinas, ni vuelos de la muerte, ni Opalas polarizados que causan terror. Pero la aplicación de los programas de gobierno Concertación/Nueva Mayoría, ¿ha sido suficiente para un pueblo que pagó el mayor costo durante la dictadura?

Se intenta buscar un legado para identificar a Michelle Bachelet. Se habla, ella misma lo hace, de un país más justo, más humano y con mayores derechos para la gente. ¿Habrá que agradecer las migajas que han repartido? ¿Habrá que agradecer el sueldo mínimo que mantiene a los trabajadores viviendo en la pobreza luego de trabajar 45 horas diarias? (sic) ¿O debería hacerse patente el contento de los viejos que jubilan con pensiones de vergüenza? ¿Habría que celebrar un sistema escolar quizás el peor del mundo? ¿O un sistema de salud que enferma? ¿Tendrían que estar felices los deudores del CAE? ¿Ha habido la intención siquiera de justicia real, reivindicación y reparación para las víctimas de la dictadura?

Los resultados de las elecciones pasadas demuestran que la derecha tuvo la sabiduría de dejar que otros hicieran por ella lo que era necesario para sostener el legado de la dictadura sin que pareciera así. Esa obra de arte de la política hizo lo suyo y llegó a su fin.

Ha quedado claro que una cosa es el gobierno y otra muy diferente es el poder.

El pueblo castigado no puede  sino esperar un proceso de reapriete que apuntará a castigar aún más, restringir, prohibir y por sobre todo reprimir. El propósito estratégico de esta avalancha ultraderechista será cortar las alas a los movimientos sociales utilizando todas las formas de lucha, en especial su arma favorita: las leyes.

La derecha jamás pierde el norte. Siempre ha sido capaz de poner sobre la mesa sus intereses, relegando a un segundo plano las diferencias que puedan tener entre ellos. Y por sobre todo, sabe quién es el enemigo. Y será por costumbre cultural, o por algún gen, el caso es que siempre sabe que esos que reclaman y exigen y patalean, son el enemigo y que se ven muy nítidos más allá de la mira.

Punto Final N° 893. Enero de 2018.

miércoles, 16 de agosto de 2017

CRIMEN DE ESTADO EN GUATEMALA



Ilka Oliva Corado[*]

Mucho agua ha corrido desde el 8 de marzo, día del incendio en el Hogar Seguro “Virgen de la Asunción”, en Guatemala. Con ello también una desinformación abrumante, medios que buscan captar la atención de los lectores con los titulares más escalofriantes y notas con tintes amarillistas que menosprecian la vida y la dignidad de las víctimas y sus familias. Ni hablar de ética y humanismo. “Estaban ahí por delinquir” mencionan unos; otro subraya que “aquello era un retrato de familias disfuncionales”, refiriéndose a los padres de familia que al enterarse del incendio llegaron como pudieron al refugio. Artículos, reportajes y relatos detallados desde el punto de vista clasista, del que más tiene, del acomodado.

El Hogar Seguro no es un centro correccional de menores, es un refugio del gobierno de Guatemala, que supuestamente brinda protección a niños, niñas y adolescentes que han sufrido violencia física, emocional y sexual. Situación de abandono y orfandad que los coloca en constante riesgo social. Está ubicado en San José Pinula, a las afueras de la capital guatemalteca. Muchos de los niños que han sido víctimas de explotación sexual, laboral y de adopciones irregulares van a dar ahí; un centro de tortura autorizado por el Estado.

Desde 2013 se han presentado denuncias ante la Fiscalía y Procuraduría de Derechos Humanos, por abusos sexuales que viven las niñas por bandas criminales conformadas por los mismos empleados y autoridades del Hogar Seguro. Las niñas eran víctimas de trata para explotación sexual. Sin embargo las denuncias no vieron la luz en los medios de comunicación, porque eran parias, solo parias. ¿Quién se interesaría por la vida de las parias si Guatemala pide la pena de muerte para ellas? Las quiere exterminar tal como sucedió con los pueblos indígenas. Eso explica en gran medida las consecuencias de esta tragedia que se pudo evitar.

De los primeros artículos que reactivaron las denuncias uno fue del 24 de octubre de 2016, de la periodista Carolina Vásquez Araya, titulado “Las niñas vestían pantalón de lona y sudadero gris”. La columnista comenta: “Si se echa una mirada a las dependencias estatales y a sus reducidas capacidades de gestión, se comprende mejor por qué los niños y niñas de este Hogar Seguro duermen hacinados en el suelo, se alimentan a medias y algunos escapan de esa situación degradante. Pero eso no explica la repentina desaparición de 31 niñas entre el 28 y 29 de septiembre, sumadas a las 99 registradas hasta ese momento”. Ella hace referencia a un artículo presentado por Diario La Hora, portal que ha seguido de cerca las denuncias de las niñas desde el año 2013.

En los días posteriores se supo que las 31 niñas habían huido. Las hicieron retornar al Hogar Seguro. Salió a la luz pública que sufrían abusos sexuales y todo tipo de vejaciones y por eso habían huido. Sin embargo no pasó a más, ni las autoridades, como la Secretaría de Bienestar Social, ni la sociedad optaron hacer algo por estas niñas. La sociedad las denigró de nuevo, revictimizándolas por su origen social. Las autoridades hicieron caso omiso: eran parias…

Pasaron los meses y la situación en el refugio siguió igual. la noche anterior al incendio del 8 de marzo, sesenta niños trataron de escapar por los barrancos y bosques cercanos, pero solo 19 lo lograron. El resto fue devuelto por la policía al refugio y los encerraron bajo llave. Las niñas en la mañana del 8 de marzo encendieron fuego a colchonetas buscando llamar la atención de las autoridades, pero éstas y los trabajadores del lugar hicieron caso omiso. Nunca abrieron las puertas. El fuego en cuestión de minutos devoró a las niñas que estaban adentro. En el lugar murieron 19 y más de 30 resultaron con quemaduras graves. En el transcurso de los días han muerto 24 niñas más en los hospitales. En investigaciones posteriores se supo que el personal del refugio puso candado a las puertas y ventanas. ¿Por qué hicieron esto si adentro estaban hacinadas 56 adolescentes que se estaban quemando?

Entre las sobrevivientes hay nueve niñas embarazadas. No llegaron embarazadas al Hogar Seguro. ¿Quién o quiénes las abusaron ahí? ¿Hay niñas embarazadas entre las fallecidas? ¿Por qué si existían denuncias de abuso sexual, físico y emocional no se inició una investigación exhaustiva y se clausuró el lugar? ¿Por qué la sociedad guatemalteca no reaccionó ante tales atrocidades?

Es un crimen de Estado, un crimen de la sociedad guatemalteca que solapa la inoperancia de un gobierno y de un sistema colapsado y corrupto. Y quedarán impunes los culpables, porque Guatemala es así: sociedad mediocre, clasista, racista y sin agallas.

Revista Punto Final Nº 871, marzo 2017.


[*] Escritora y periodista guatemalteca.

CULTURA NEOLIBERAL EN TODO SU ESPLENDOR


Ricardo Candia

¿Es el Sename un caso aislado y único, en el que mueren niños? Lo que se da a conocer con caracteres de escándalo, no es algo nuevo. Ni extraño. Ni adjudicable a un arranque de rabia de ciertos funcionarios, un error en la fiscalización, o la irrupción de una mafia clandestina. No.

Es el efecto necesario de una cultura que ha elevado a condición de paradigma moral la irrupción de la empresa privada, y la consideración de que el Estado es un demonio filocomunista que quiere tragarlo todo.

El fracaso histórico de la Concertación/Nueva Mayoría se demuestra en esos niños muertos. De los que se sabe. De cuántos han muerto fuera de esos centros, pero por idénticas razones, ¿se tiene idea?

De pronto, la frialdad de las estadísticas hace que los mismos hipócritas que de una u otra manera se han beneficiado de esos niños, se desangren en declaraciones como si se tratara de una visión recién estrenada. ¿Nadie sabía en este país que el Sename es un trocito del Estado que le corresponde a la Democracia Cristiana en el desposte del poder? ¿Nadie sabía de los miles de millones  que se cruzan para administrar esas miserias y que finalmente paran en bolsillos ajenos?

Algo parecido sucedió una vez que se terminó, por lo menos de manera formal, la dictadura. Por años los familiares de las víctimas del terrorismo desplegado por las fuerzas armadas en complicidad de connotados civiles, denunciaron a quien quiso oír la suerte de sus familiares.

Miles de muertos y desaparecidos. Centenares de miles de presos y torturados. Centros clandestinos de detención y exterminio. Instituciones que se suponen  compuesta por gentes de honor y valer dedicadas a lanzar personas al mar, a excavar en la tierra para esconder cadáveres, a torturar y asesinar, quemar, degollar, y que sin embargo guardaron cobarde silencio.

Siempre se negó la existencia de esas víctimas. No se quiso ver. No se quiso saber. Se negó. Se ocultó.

Lo mismo ha pasado con los niños del Sename.

Trenzas de funcionarios han debido administrar con un sentido inhumano esas cárceles de niños en pleno siglo XXI y en un país que hace gárgaras con la modernidad y el desarrollo. Y que han guardado criminal silencio. Esas casas no se administran solas. Esas muertes tuvieron por lo menos cómplices y testigos. ¿Dónde están?

Las desventuras de los niños que se suponen bajo el amparo del Estado han devenido, como casi todo, en un negocio de lo más lucrativo. Y para el efecto, han debido entender a esos niños como cosas, como subproductos inservibles cuya muerte no es sino una pérdida de stock, un subsidio menos.

Ese feudo que todo el mundo sabe pertenece a activistas de la Nueva Mayoría, debe ser intervenido para investigar el grado de responsabilidad del conglomerado en ese infanticidio. Partiendo por enjuiciar a los ministros que un desparpajo insolente acusan de irresponsables a quienes dicen que esos niños son víctimas de atropello a sus derechos humanos básicos, porque temen a los juicios que podrían exigir reparaciones al Estado.

Algo muy grave debió pasar en algún momento de la historia como para que un suceso así haya sido propiciado, mantenido y ocultado por un par de miles (de) personas, funcionarios, varios ministros y altos funcionarios del Estado.

Algo muy grave sucedió en personas que no mucho antes juraban dar la vida por la revolución social, o que invocaban al rebelde Jesucristo que expulsó a los mercaderes del templo y se acompañó de los más pobres y perseguidos. Y ahora explican la muerte de esos niños como un hecho fortuito o adjudicable a las irresponsables familias que dejan sus hijos a la deriva.

Sería interesante saber cuántos otros niños mueren por causas similares aunque no estén presos en esas prisiones. ¿Cuántos mueren por causas violentas en las poblaciones o cuántos que despuntan a la juventud lo hacen en las cárceles. ¿Cuántos intentando asaltar algún dispensador de dinero? ¿Cuántos están en el veneno de la droga? Aunque todos mueran por razones culturales.


Punto Final Nº 880, julio 2017.

“DEJEN QUE EL MOVIMIENTO MAPUCHE GOBIERNE SU PAÍS”



Ex jesuita responde a Beatriz Sánchez


La probable próxima presidenta de Chile, Beatriz Sánchez, dijo en Temuco, respecto a las forestales en Wallmapu: “… desarrollo donde exista un diálogo con la comunidad que está alrededor, con la protección al medioambiente y con otros tipos de reglas laborales. Un nuevo modelo productivo es una forma distinta de entender el crecimiento. Ahí estaría el alto que le pondríamos a las forestales, no en el sentido de sacarlas a todas”.

¡Qué desilusión!
Si se me permite una opinión:

Señora Beatriz, en la Cordillera de Nahuelbuta hay aproximadamente cien mil hectáreas en manos de Forestal Mininco (Grupo Matte) y Arauco (Grupo Angelini), que son territorio usurpado al pueblo mapuche y que le dictadura le regaló a estos dos grupos económicos, que cometieron el grave delito de destruir el bosque nativo para sustituirlo por pino y eucalipto, afectando gravemente a uno de los ecosistemas de mayor biodiversidad en el mundo, y que es patrimonio de la nación mapuche.

Para llegar las forestales no “dialogaron con la comunidad que está alrededor”. Se hizo con la bota militar, y las comunidades quedaron sitiadas, afectándose no sólo material sino espiritualmente.

Actualmente hay aproximadamente 1.800 efectivos policiales, armados hasta los dientes, ejerciendo medidas de protección en este conflicto, y por ahí va a tener que empezar, señora. Hay una nueva zona policial, con una cadena de mando y escalafones, con pertrechos militares ad hoc para mantener este conflicto varios años más. Por ahí va a tener que empezar antes de hablar de diálogo, va a tener que hablar de desmilitarización, y cómo lo va a hacer para desmilitarizar, porque tendría que buscarle pega a esos 1.800 pacos, y ver qué hacer con los juguetitos de guerra, que son harto caros.

Señora Beatriz, acá va a tener que ser más radical. No se trata de un “crecimiento distinto”. Acá va a tener que mojarse, el conflicto por aquí no está para amarillismos, en el plano forestal en Wallmapu hay que echar marcha atrás, hay que “decrecer” (ay ¡horror! Eso no está en los planes de ninguna Izquierda). Sí señora, hay que decrecer, decrecer para recuperar la biodiversidad. Los colihuales, los huallentales de la Cordillera de Nahuelbuta hay que recuperarlos, los ngen, señora, los ngen no le van a dar rentabilidad, le van a dar espiritualidad, y eso por donde le busque no va a ser rentable. Son cien mil hectáreas que va a tener que sacar de los cálculos de productividad, aunque no le guste.

Esas cien mil hectáreas no son necesarias para “crear trabajo”. Las faenas de las forestales son mecanizadas y el 75% de la plata se va del territorio. A medida que aumenta la productividad forestal, disminuyen los puestos de trabajo. El movimiento mapuche ha avanzado en control territorial, en faenas forestales autónomas donde el bosque dura cien veces más que lo que le dura a la forestal, y la plata queda dentro, y difícilmente va a venir la Izquierda a enseñarle al movimiento mapuche un modelo productivo.

Si de verdad cree en la plurinacionalidad, no es necesario que traiga un proyecto económico. Llévese el ejército de ocupación no más, y deje hacer. Si ustedes en el Frente Amplio se creen con capacidad para gobernar su país, dejen que el movimiento mapuche gobierne el suyo.


Luis García-Huidobro



Punto Final Nº 875, mayo de 2017.