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jueves, 2 de octubre de 2014

LOS SUEÑOS DE LA JUVENTUD: PALIN EN SALTAPURA

Una experiencia de organización

La siguiente es una entrevista que he tenido con Fernando Raguileo, nacido y crecido en Saltapura, un sobrino, un pariente. A la fecha, tiene 32 años y desde hace aproximadamente unos cuatro meses ejerce como presidente de la Asociación Mapuche Xafazkintun[1] que tiene su sede en la misma comunidad.

El 19 de septiembre realizaron un encuentro de palin, recibiendo a una delegación mapuche, proveniente de Alerce (cercano a Puerto Montt). Con ese motivo, hubieron de marcar paliwe, construir ramadas, gestionar la alimentación para atender a la visita y también averiguar parte del protocolo a realizar durante la ceremonia del palin[2].


Fernando Raguileo
Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill

¿Por qué se constituye la Asociación Xafazkintun Saltapura? ¿Quiénes la forman?                                                                                                            

Creo que teníamos, de alguna manera, la necesidad de hacer algo en grupo. Fuimos, con el paso de los días, en Saltapura, a darle una forma definitiva, desde una visión en común, para solucionar problemas medioambientales como la basura en la comunidad, la salud, proteger la flora y fauna, rescatar prácticas ancestrales como el palin, el idioma y hasta potenciar nuestras propias capacidades de trabajo, tanto de artesanía general como también en otras áreas. Esto fuero el principio para formar esta Asociación Mapuche.

Corrieron noches de largas conversaciones y propuestas, desde como convocar a los demás hasta lograr invitarlos a escuchar nuestras ideas. Somos un grupo de gente joven tanto de Saltapura[3] como de otras comunidades con la idea de trabajar proyectos e iniciativas que nos beneficien como gente mapuche.

¿Cuáles son sus objetivos?

Sabemos que en nuestra comunidad y en otras también los jóvenes salen de los lof, sin otra idea más que trabajar, entonces pierden conexión con la comunidad de origen, la misma que los vio crecer. Así, vimos la lejanía de aquellos y decidimos quedarnos y hacer algo en Saltapura, la misma que acogió los pies descalzos de nuestros antepasados y la que acogerá los sueños de los hijos, mañana. Estamos enfocados en trabajar el área medioambiental y la cultura también a partir de aquello lograr desarrollar una economía sustentable. Por otra parte, creemos que es necesario crear conciencia mapuche a través de múltiples actividades que gestionaremos como asociación, despertando el interés por la cultura, el idioma, el cuidado de nuestro entorno; además, demostrando con hechos nuestra forma de trabajo, para beneficiarnos mutuamente como lof mapu.

¿Qué relación tiene con la organización comunitaria[4]?

Consideramos a la comunidad muy parte nuestra, de alguna manera estamos relacionados. La comunidad se sorprende por este grupo de personas con ideas y ganas de trabajar, existe admiración y apoyo de parte de ellos por la iniciativa de hacer algo en nuestro lugar y más aún si es dirigida por gente joven como nosotros. Nuestro compromiso, también con la comunidad, es apoyar y coordinar en conjunto algunas actividades en beneficio de todos.


Saludo (Inicio de la ceremonia en el paliwe)
Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill


Saludo
Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill


Ramada vacía. Toda la gente participando en el inicio de la ceremonia.
Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill 


La preparación de la comida a ofrecer a la visita.
Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill


Los representantes de la visita. Un machi amigo y el logko palife.
Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill


Jejipun (llellipun)
Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill

¿Cómo se gestiona el Palin realizado el 19 de septiembre en Saltapura? ¿Qué objetivos se cumplieron? ¿aprendizajes?

Fue una iniciativa de una agrupación mapuche Huilliche de Puerto Mont, gente joven como nosotros, quienes también están en un proceso de retomar actividades como el palín y en vista de su desconocimiento quisieron conocer otra realidad respecto de esto. Consiguieron hacer el viaje y llegaron. Nosotros por otra parte gestionamos los recursos para la atención correspondiente, así se dio todo y en una fecha en que muchos otros estaban en otra cosa.

El palín es una práctica que muchos desconocemos, por lo mismo nosotros como jóvenes de Saltapura tenemos las ganas de retomar esta actividad que más que un deporte es una forma de reencontrarse con la historia local, ya que nuestros antepasados, incluso nuestros padres compartían en torno a esto del palin.

Creo que más que “puntos” en el palin sumamos palifes, además de generar algo histórico en lo local que, por supuesto, quedará en la memoria de los más nuevos. Ahora, la tarea será rescatar lo auténtico, aprendiendo en estas instancias el verdadero palín, como era antiguamente.


Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill


Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill


Pu wixan (La visita) en su ramada, preparando también comida a su gusto.
Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill


Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill


Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill


Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill


Calentando el kulxun para acompañar a los palife desde el borde del campo de juego.
Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill

¿Qué pretende gestionar a mediano plazo esta Asociación?

Seguiremos desarrollando el palín. No hay que perder de vista ese pali[5] . Darle hasta sacar cuatro rayas[6]. La idea es seguir potenciando a los Peñi que jugaron por primera vez y que quedaron entusiasmados.

¿Existe algún requisito o más de uno para ser parte de esta asociación?                                                                                                  

Esperamos a los peñis y lamgen jóvenes y no tan jóvenes tanto de Saltapura como de otras comunidades, para que trabajemos juntos, creando conciencia ecológica y cultural, para también desarrollarnos económicamente, de alguna forma, en las comunidades. Es por eso que hago la invitación a participar en nuestras reuniones y actividades próximas en Saltapura, el único requisito es tener conciencia mapuche.



MÁS IMÁGENES DEL PALIN


Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill


Llamando a los coyke
Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Carina Raguileo


Pu coyke (Los coyke)
Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Carina Raguileo


Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Carina Raguileo


Ligkoyam y Matías
Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Carina Raguileo


Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill


Afafan de finalización
Saltapura, 19.09.14
Fotografía: Erwin Quintupill

[1] El grupo de jóvenes, todos residentes en Saltapura, se planteaban su situación y deseos de permanecer en el lugar. El cierre de la Escuela Municipal, en marzo de 2014, gatilló la decisión de dar origen a la Asociación. En la actualidad se hallan gestionando el comodato de dicho lugar y la redacción de un “proyecto” para lograr el financiamiento de algunas de actividades de mejoramiento comunitario que desean.
[2] Cabe hacer notar que la práctica del palin – en Saltapura – dejó de realizarse en la década del 70, principalmente con posterioridad al Golpe de Estado, debido a que las reuniones públicas fueron prohibidas. Sin embargo, en algunas comunidades vecinas no ocurrió igual.
[3] De acuerdo a la Ley Indígena, las Asociaciones pueden ser constituida por un número de – al menos – 25 personas de origen indígena, independientemente de cualquier otra condición. La Asociación Mapuche Xafazkintun, está constituida principalmente por jóvenes de ambos sexos. Fueron ellos quienes se propusieron la idea de organizarse y, para ello, invitaron a personas de otras edades (mayores), incluso que habitan en otros lof.
[4] La Organización Comunitaria es aquella constituida a instancias del programa de trabajo de la CONADI. Junto a las Asociaciones son las únicas reconocidas por el Estado como representantes de los pueblos originarios, cuestión que es ampliamente rechazada por quienes se han informado.
[5] Pali: bola con que se realiza el palin. Puede estar hecho de madera  o de un ovillo envuelto en cuero de caballo.
[6] Raya: cada uno de los logros de cada grupo, es decir, cada una de las veces en que el pali, atraviesa la raya que demarca el extremo del campo de juego.

sábado, 29 de marzo de 2014

Los Mapuche: Entre Historias y Perdones

“Es preciso decir que el perdón hecho, solicitado o propuesto recientemente es muy importante en el plano simbólico, pero, éste vale bastante poco si no va acompañado del respectivo resarcimiento, tal cual lo establecen instrumentos internacionales de derechos humanos que Chile ha ratificado o adherido…”

pacificacion araucania
Por Mario Ibarra.
Un proverbio nigeriano dice: “Si los leones tuvieran sus propios historiadores, las hazañas que cuentan los cazadores serían diferentes”.
Hace pocos días, el diario “El Mercurio” (19/03/2014) publicó una carta de un historiador  (Premio Nacional de Historia), donde se pueden leer referencias directas a un discurso pronunciado por el Sr. Intendente de la IX Región en el cual, esa autoridad, fijaba su “carta de navegación” y –entre otros asuntos– planteaba la necesidad de pedir perdón al pueblo mapuche.
La parte medular de la antedicha misiva está arrebujada en el siguiente párrafo: “Hay que conocer la historia. Los araucanos [sic] poseían vastas extensiones de tierras y utilizaban cortos espacios junto a las rucas. Para la nación chilena era un desperdicio que debía ser superado. La incorporación de La Araucanía fue un éxito, no obstante la existencia de bolsones atrasados, debido a defectos ancestrales […]”.
Sin hacer referencias a entelequias anteriores de la misma autoría, pero –para no arriesgar vómitos, arcadas y nauseas– es conveniente advertir que sería bastante osado engullir la forma de “conocer la historia”, “el desperdicio”, “la incorporación”, el “éxito”, los “bolsones atrasados” y los “defectos ancestrales” que  descuellan de los 277 caracteres utilizados en la construcción del párrafo citado.
No es fisgón notar que la lengua enjaulada por Nabrija, domada por Cervantes y cabalgada por Neruda, como sinónimos para historiador nos proponga: analista, archivero, cronista, narrador, escritor y ensayista; y, para historia, en la primera acepción nos diga: “narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de memoria, sean públicos o privados”, pero, en la séptima y octava acepciones, precisa que historia también significa “narración inventada” y “mentira o pretexto”.
Leyendo los pasajes pertinentes de la carta del galardonado historiador, en lo que respecta a la ocupación del territorio mapuche, todo parece indicar que su concepto primigenio de ese período está enraizado (o se quedó enredado) en las séptima y octava acepciones. La “Pacificación de la Araucanía” fue una guerra, dirigida por el Ministerio de la Guerra, concebida, conducida e implementada por militares y consignada en partes e informes de guerra.
Todos los conflictos, guerras, peleas, escaramuzas, etc.,  paren dos historias: aquella escrita por los ganadores y esa que queda almacenada en la memoria de los derrotados y que se trasmite de generación en generación. Las dos existen, a veces coinciden (fechas, nombres, lugares, etc.) y generalmente están absolutamente divorciadas (específicamente, en sus dimensiones humanas); lo anterior, en ningún caso, situación o circunstancia significa que el historiador está compelido a buscar términos medios.
Existe una discordancia que es primordial, pues, la historia escrita por los ganadores (o los que se sienten identificados con la victoria) tiene que negar hechos o buscar argumentos para justificarlos, disminuir y/o relativizar los efectos de algunas acciones y tapar algunas críticas o desacuerdos que pueden haber surgido en el momento o, inmediatamente, después.
Así, un análisis acucioso de los documentos de la época de la “pacificación” nos muestra los parches, los remiendos, los “vuelos rasantes” y las lecturas inicuas que los “historiadores modernos” tienen que hacer para justificar cuantiosos hechos atroces y disimular muchos actos “dignos de memoria”  por brutales e inhumanos.
Sin menospreciar ni, mucho menos, negar la historia acopiada en la memoria de los derrotados, en los tres párrafos que siguen se intenta formular una pregunta para saber cómo los “historiadores modernos” y sus seguidores explican las afirmaciones y los hechos allí consignados.
La táctica del coronel Cornelio Saavedra (autor e implementador del plan de “pacificación”)  era obligar a los mapuche “[…] a permanecer en una vida errante i agotar sus recursos, sirviendo al mismo tiempo de freno, para que las tribus que aun permanecen indecisas, no se sumen a los rebeldes, para evitar los males de la guerra, lo cual se les ha prevenido ya”. Y, el general Manuel Pinto (en la Memoria de 1869) complementaba diciendo: “[…] las dificultades que se tropieza a cada paso en una guerra tan escepcional, hacen imposible terminarla en un corto espacio de tiempo, i justifican el sistema de privar a los [mapuche] de sus recursos […] como el único medio de traerlos a la paz”.
En 1881, las instrucciones para la pacificación, entre otros asuntos, decían: “Los jefes de las respectivas divisiones deben tener presente que el único objetivo es hacer desaparecer esas tribus i que, por consiguiente, se las debe hostilizar en todo sentido, es decir, tomándoseles sus animales, destruyéndoseles sus casas i aprisionándoles sus familias i no dándoles cuartel a los que resisten”.  (diario “El Araucano”, 31/05/1881).
La “campaña del Ñielol” comenzó el 22/04/1881, los partes de guerra dicen que las tropas  “durante 12 días persiguieron a los [mapuche], quemaron más de 500 rucas, mataron a los principales caciques y numerosos conas, tomaron prisioneros a 70 hombres y un número considerable de mujeres y niños, y arrearon 800 animales vacunos y caballares, 600 de estos animales fueron rematados en Traiguén”. A propósito de dicha campaña, el diario “El Araucano” (08/05/1881) escribe: “El resultado de la expedición del Ñielol ha sido verdaderamente terrible para la raza indígena que allí había. Muy pocos ñielolinos cayeron en manos de las divisiones, pero, en cambio, se les dejó en un  estado lamentable. No tendrán con qué alimentarse, ni un techo para guarecerse de la intemperie; no perecieron por el plomo, pero sucumbirán por falta de alimento y abrigo”.
Con respecto a la situación de la parte derrotada se ha escrito que: “Existe un curioso documento publicado en 1894 en Santiago, a poco más de diez años de terminada la pacificación. Es el ‘Manifiesto para explicar al público una solicitud presentada al Excelentísimo Presidente de la República señor don Jorge Montt por todos los caciques del Departamento de Osorno’, folleto de 32 escasas páginas y modesta tipografía”. (JARA, Álvaro, “Legislación indigenista de Chile”, Instituto Indigenista Interamericano, México, 1956, pág.18).
El “curioso” texto, en una de sus partes dice: “En la reducción de Rumehue y varias otras, nuestros perseguidores para arrebatarnos nuestros terrenos incendiaban casas, ranchos, sementeras; sacaban des sus viviendas por la fuerza a los moradores de ellas, los arrojaban a los montes y en seguida les prendían fuego, hasta que muchos infelices perecían o quemados vivos, o muertos de frío o de hambre. Jamás en país alguno podrá imaginarse que esto se ha hecho un sinnúmero de veces, vanagloriándose un individuo en la actualidad de haber incendiado siete veces el rancho de una pobre familia […]” (JARA, Álvaro, op.cit., p.18)
“¿Cuál era el complemento de este bandidaje? La respuesta la proporciona el mismo escrito ‘… se sustraen los expedientes de los juzgados, saltean a los correos, violan la correspondencia, ponen en las administraciones o estafetas a personas interesadas en los asuntos, y de un modo o de otro, consiguen lo que quieren. Se repite esto millares de veces, se hacen procesos de apariencias, después todo queda encubierto’. Y concluyen con amargura: ‘¿Qué civilización es esta?’”. (Ibídem).
Es oportuno destacar que la jácara que pretende trasmitirnos el laureado historiador (que, al parecer, no leyó los partes de guerra ni las memorias de los jefes militares que dirigieron la “exitosa incorporación” de La Araucanía”), nos invita a recordar una canción –de fines de los años sesenta o principios de los setenta del siglo pasado y que versaba sobre la televisión– que dice: “La ‘tevé’ nos enseña/ cómo ganamos los blancos/ contra los indios canallas/ que no quieren dar sus tierras/ a cambio de unas medallas”.
Finalmente, es preciso decir que el perdón hecho, solicitado o propuesto recientemente es muy importante en el plano simbólico, pero, éste vale bastante poco si no va acompañado del respectivo resarcimiento, tal cual lo establecen instrumentos internacionales de derechos humanos que Chile ha ratificado o adherido.

http://mapuexpress.org/los-mapuche-entre-historias-y-perdones/

viernes, 24 de enero de 2014

MARTIRIANO LLANQUILEO


Por Erwin Quintupill

Martiriano fue un pariente mayor al que conocí muy poco. Vivía actualmente y desde hace mucho en Nowalwe[1] (Nohualhue), lof ubicado al sur de nuestro Saltapura, en las tierras que le correspondieron por parte de su madre. El derecho que le correspondía en el actual Saltapura, lo perdió debido a problemas intrafamiliares y principalmente a que su crianza ocurrió de modo inusual, complicada y lejos de su tierra natal.






Martiriano Llanquileo
Nowalwe, febrero de 2012
(La fecha en la fotografía es un error de configuración)

Ofrezco la transcripción de parte de lo hablado, en su memoria; pues falleció hace un mes atrás, aquejado de un cáncer. En su memoria, porque fue quien me guió en la visita que hiciera al Xayenko[2] el año pasado como parte del 7º Mingako Kultural (febrero, 2013).

Cuando se enteró de mi intención, estuvo de acuerdo. Me habló de lo serio del asunto y me dio las instrucciones sobre lo necesario a llevar al lugar mismo en que haríamos gijatu

Esta conversación ocurrió en febrero de 2012. Mientras Teresa Quintupill – su nuera y prima mía – nos servía mate, las cosas transcurrieron como sigue… Ella intervino en algunas ocasiones.

... 

M: Pasamos nosotros. ¿Qué va a ser de ustedes? O tengan en conocimiento estas cosas. Usted llega a cualquier parte, en esta actualidad, (y) le preguntan, le dicen a usted: “De dónde desciende?

E: La mayoría no sabe.

M: ¿Cómo se llamaba su abuelo, su abuelita?

E: Tampoco. Parecen chilenos, digo yo.

M: Sí, pues. De repente, ni los apellidos. Entonces, eso no debía haber sido. Nosotros, debíamos ir escarmenando esto como una lana y tener un poquitito de conocimiento de quién somos. Yo me valorizo, pariente. Perdóneme. Yo digo, soy fulano. Me miren como me miren; pero, yo soy yo. Yo tengo mi conocimiento, sé quiénes fueron mis mayores.

E: Sé de donde vengo dice el que no es mapuche. Conozco mi origen, dicen. Nosotros decimos tuwvn[3].

M: Tuwvn. Iñciñ ta, tuwvn. Entonces, esto es bonito – pariente –, bonito conversarlo. Yo siempre le converso a toda mi familia y a mi nietecita también. A la Kvyeh[4], a esa todavía no le converso estas cosas. Bueno, el abuelo[5] allá, le conversará también.

E: Pero, estará escuchando.

M: Que tenga conocimiento. Yo, a las de la Mari[6] siempre les hablo esta cosa. Le digo, nosotros somos de esto, no somos cualquiera; aunque pobre seremos, no tendremos educación; pero, nosotros tenemos que valorizarnos. Y así, pues, oiga.

E: Eso es cierto pariente. Cuando era niño no pensaba; pero, ahora soy adulto hace harto rato. Así que ahora tengo más que claro ese asunto.

M: ¡Qué lindo es comprender esta vida! Yo, fíjese que, de repente… Lo digo con toda sinceridad, la Tere sabe. Muchas veces me ve ella; pero no sabe porque lloro... Sabe que yo me emociono. Me emociono por lo que vivo, por mi fe que tengo en el Caw Gvnecen, peñi. ¡Nosotros nunca debíamos haber dicho Dios, peñi! (A) Dios lo trajeron los extranjeros y debido a eso mismo nos engañaron a nosotros, y nos siguen engañando hasta el día de hoy. Y eso hay que tenerlo clarito.

E: A veces tengo mi encuentro con mi familia también, porque no soy cristiano en el sentido de hablar de Dios y de esas cosas. Les digo, ellos fueron los que nos vinieron a hacer lo que nos hicieron junto con el ejército. Ellos bendijeron el despojo; ellos bendijeron nuestras muertes y se hicieron se hicieron dueños de buena parte de los que nos quitaron. Yo no sé por qué les andan haciendo cosas a ellos ahora. Eso les digo.

M: Entonces, en esa parte yo me emociono, peñi; me da pena. Yo, cuando estoy en el rewe haciendo mi rogativa, se me viene todo el mundo encima, sobre esa parte, y la lloro. No me da vergüenza tampoco. Sé que mi Caw Gvnecen y Wenu lukutun kuze me están respaldando. Y sobre esa parte yo no debería haber dicho Dios. Nosotros tenemos el Caw Fvca y Ñuke Kuze.

E: Esos son, pues, y Wece wenxu ka Vlca zomo.

M: Son cuatro.

T: La energía.

E: La energía del origen.

T: El hombre joven…

E: La pareja joven y una pareja de ancianos.

T: Sí.

M: Ahora uno se lo imagina. Tengo una imaginación de cómo los mapuche pudieron saber en aquel tiempo pa cuál lado estaba la cordillera, qué significaba el bafkeh[7], qué significaba el wiji mapu[8], pikun mapu[9]. Esta es la pregunta que me hago a veces, solo. En veces no duermo.

(Risas) Le da al pensamiento… Bueno, yo a veces casi me amanezco pensando.

M: Créamelo. Sí. ¿Por qué y cómo supieron estos mapuches, sin saber leer, sin tener encuentro con nadie? Pelearon, defendieron algunos su territorio y otros por no tener conocimiento (no lo hicieron). Invadieron. Con los mapuche hicieron lo que quisieron, los mataron de la manera que ellos quisieron. No pudieron defenderse, ¿Por qué? En cambio, aquí este rincón de Saltapura, Mijakoy, Nowalwe se defendieron y ahí permanecimos. Entonces, a mí me lleva a una preocupación y a una pena. Créame. Me emociona.

Da alegría por una parte. Por otra parte da pena también. Es cierto, porque mal que mal la situación en que nos encontramos no es buena.

M: No es buena.

Claro. Y es producto de lo que pasó en la historia.

M: Sí. Entonces, uno todas esas cosas las reúne, las piensa, y cuando uno está en frente del rewe rogándole a su Caw Fvca, a su Ñuke Kuze… ¡pucha!, como que lo están baldeando con agua fría a uno.

Todas estas cosas me llevan a tener un conocimiento diario. Desde entrar a pensar, pensar, pensar, pensar… Yo me agacho, de repente. Ando con mi sombrerito bien agachado, hablando solo. De repente, me paro y digo: Caw, gvnayen. Gvnayen caw. Kimlan tati. Welu eymi eluan kimvn. (Después) sigo andando. ¡Siempre rogándole a Caw Gvnecen! Que me dé sabiduría.

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Martiriano ejercía como logko de Nowalwe lof (comunidad), y por eso su funeral fue con honores. Hubo discursos y coyke purun. Fue llevado hasta el cementerio de Saltapura. Llegué justo antes de iniciarse la ceremonia, para colaborar en esa tarea. Me correspondió ser pifvjkatufe.

Ahora estoy a punto de iniciar el 8º Mingako Kultural y le echaré de menos. En donde también le echarán de menos, y mucho más, es en Weycawe (Hueycahue), pues solía participar activamente en el gijatun que allí se realiza, y era uno de los pocos adultos que guardaba conocimientos acerca de cómo proceder en esa circunstancia.










Funeral de Martiriano Llanquileo
Nowalwe - Saltapura (24.12.13)



[1] Nowalwe: Comunidad que junto a Saltapura, Mijakoy (Millacoy), Weycawe (Hueychahue) y probablemente parte de Cozpvjv (Chospilli) y de Kilaco (Quilaco) constituyeron nuestro antiguo lof, de antes de la Radicación.
[2] Xayenko: Cascada. En este caso corresponde a una muy pequeña, sitio al que concurrían nuestros antepasados, hasta a principiosd el siglo XX, para realizar la ceremonia del gijatun.
[3] Tuwvn: Descendencia territorial.
[4] Kvyeh: Nieta que vive con el entrevistado.
[5] Se refiere al abuelo materno.
[6] Mari: hija del entrevistado.
[7] Bafkeh: Mar. Océano.
[8] Wiji mapu: Las tierras del sur.
[9] Pikun mapu: Las tierras del norte.