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miércoles, 31 de mayo de 2017

COSAS DE LA NATURALEZA (EN EL CALENDARIO MAPUCHE)

Por Erwin Quintupill

A continuación les presento una serie de preguntas que invito a responder con la mayor honestidad. Posteriormente, muestro lo que – en mi opinión – constituye la respuesta adecuada a cada ítem. Si coincidimos en todas; pues, lo celebramos con una buena – y moderadamente regada – conversación (gvxam) en mi casa, por ejemplo.

  1. ¿Qué hecho importante se nos aproxima en el calendario?

a)      La celebración del año nuevo.
b)      La ceremonia de wvñol xipantu.
c)      La celebración del we xipantu.
d)      La celebración de San Juan.

  1. ¿En qué fecha ocurre el hecho mencionado en la pregunta 1?

a)      El 24 de junio.
b)      El 21 de junio.
c)      El día en que se inicia oficialmente el invierno.
d)      El día en que acontece la noche más larga y el día más breve.

  1. ¿Qué acción realiza desde tiempos inmemoriales el pueblo mapuche en ese día?

a)      Una fiesta.
b)      Una ceremonia.
c)      Una celebración.
d)      Una convivencia.

  1. ¿Quiénes deben participar?

a)      Los integrantes de un lof.
b)      Todos los que quieran.
c)      Sólo la familia.
d)      Los integrantes de un lof y las autoridades locales.

Ahora comento sus respuestas:

  1. El Año Nuevo, en rigor es una celebración del mundo occidental y se realiza el 1º de enero de cada año wigka. La celebración de San Juan es propia del mundo cristiano católico, introducida entre nosotros para confundirnos y deslegitimar nuestras ceremonias y debilitar nuestra cosmovisión. We xipantu es una expresión surgida en la década de los 80 del siglo XX y tiene su origen en una obra de teatro, montada por el Grupo de Teatro de la organización Admapu, con el propósito de recuperar parte de la espiritualidad ancestral. Ver http://mingakokultural.blogspot.cl/2016/06/wvnol-xipantu.html

Wvñol xipantu es la expresión que utilizaban nuestros abuelos y abuelas hasta no hace poco tiempo, aunque últimamente en silencio, para denominar la ceremonia en que las familias se reunían durante la noche más larga de cada ciclo anual (un sol) y el amanecer siguiente.

Así como la Naturaleza se renueva, las personas también lo hacemos, pues somos parte de ella. Así se explica el baño en los mallines, lagunas, lagos, ríos, esteros, xayenko, etc. durante esa noche o ese amanecer, que resulta ser un modo simbólico de afirmar esa renovación y también el compromiso a ¿mantenernos apegados al admapu?

No se trata de una fiesta en el sentido wigka. No es una convivencia, aunque naturalmente, se convive. El principio rector de todo esto es la reciprocidad. Es una ceremonia. No debemos olvidarlo. De lo contrario, podríamos tergiversar su significado. Así, no sería raro que, unos pocos decenios más, se celebrara como el año nuevo occidental; es decir, como una fiesta en que lo principal ya no es el compromiso con la naturaleza y la convivencia entre familia y amistades sino la borrachera y el derroche de recursos económicos, a riesgo de endeudarse hasta el próximo wvñol xipantu. Ver http://mingakokultural.blogspot.cl/2016/06/una-celebracion-mapuche1.html

  1. La fecha es la que Naturaleza decide, es decir, se debe realizar el día en que ocurre el solsticio de invierno, o sea, cuando ocurre la noche más larga.

¿Cómo nuestros abuelos sabían el momento? Pues, por medio, de una extensa observación del comportamiento de la Naturaleza, a lo largo de muchas generaciones. No es difícil – si se lo propone – observar el movimiento del Sol en el horizonte Este (puel). De ese modo, todos/as sabían y podemos saber – sin brújula – en que sitio se halla el exacto punto Este (puel). Los solsticios se hallan al final de ese recorrido, ya sea en dirección sur (wiji)  o norte (pikum). También, es posible orientarse según la posición de algunos cuerpos celestes; por ejemplo, un grupo de estrellas que semejan un puñado de papas.

En la actualidad, presionados por el sistema socioeconómico lo hacemos cuando podemos. Por ejemplo, el fin de semana más cercano a la fecha, si no coincide. (¿Alguien ha pedido un permiso laboral para poder asistir a la ceremonia de wvñol xipantu? Y si lo ha hecho ¿cuál habrá sido la respuesta de la parte empleadora?

Hacerlo el 24 de junio, tiene sus riesgos. El Estado chileno ha institucionalizado el “Día de los Pueblos Originarios” en esa fecha. Se trata de una celebración, no de una ceremonia, aunque se la incluya. Pero, si por asuntos de trabajo u otros no queda más que eso; pues, está bien, aunque pienso que es importante que los concurrentes lo tengan claro.

  1. Una fiesta es impropia para esta fecha, porque el principal propósito no es la entretención. Por lo demás, en todas las ceremonias mapuche existe lugar para la alegría, aunque los “ólogos” hayan escrito que somos monótonos y que todo lo transformamos en una borrachera. Tampoco en ese día/noche estaremos celebrando un acontecimiento, porque decimos que las celebraciones se hacen fiesta mediante. Por eso, preferimos hacerlo en el contexto de una ceremonia y por eso – también – debe ser privada. (Las circunstancias pueden “obligar” a hacerlo en un contexto público, pero es riesgoso – creo – porque contribuye a confirmar lo que los “ólogos” han informado de nosotros. Las personas no somos la únicas invitadas a estar presentes en esa ocasión; también lo es por derecho propio la naturaleza toda.

  1. ¿Todos los que quieran? No resulta prudente, pues se trata de una ceremonia y es difícil controlar la participación de quienes no son mapuche. Si se le aclaran las normas con anticipación y se tiene claro para qué están allí, bien. Pero, si es para ver y nada más que ver… mejor, no.

¿Las autoridades locales wigka? ¿Para qué? Si el lof conoce el para qué, bien: es su decisión política. Lo importante es evitar que nuestra/s ceremonia/s se transformen en atracción turística para quienes no son mapuche. Si queremos que ellos aprendan acerca de nosotros, considero que se pueden generar otras instancias, y después… muy después… que estén en una ceremonia, si se justifica.


Usted puede pensar como quiera; pero, debemos tener en cuenta que nuestro modo de pensar está atravesado por nuestras circunstancias, y allí – sin lugar a dudas – están las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, los organismos públicos y mucho más. Puede que algo del azmapu haya en nuestro modo de relacionarnos con el todo; pero, la influencia wigka es enorme en nosotros.

Si consideramos necesario invitar a personas ajenas a nuestras familias o lof, hagámoslo bajo nuestras “reglas”.

En el contexto de la última Muestra Cultural, realizada en Saltapura, (febrero de 2017) le comenté a un grupo de expositoras de origen no mapuche que participan activamente, que nuestro propósito - en tanto principales responsables - no es obligarles a participar de nuestros asuntos. Si en algún momento realizamos una ceremonia propia, no pediremos a los no mapuche que se integren a ella, no pondremos como condición que participen allí. Si para participar en una Feria, por ejemplo, me sintiera obligado a estar en una misa de inauguración, prefiero no ir. He vivido bajo presión inevitable la mayor parte de mi vida. Al menos, lo que puedo evitar… lo evito.

***

Acá/allá en Saltapura, Hueychahue, Millacoy y Nohualhue el sitio en que debemos realizar las ceremonias más relevantes inevitablemente ha de ser el xayenko (trayenko). Hace cuestión de un siglo, era allí donde se realizaba el gijatun (nguillatún) comunitario.

En el wvñol xipantu pasado estuvimos - en ceremonia familiar y comunitaria - en ese lugar[1]. Debiéramos conseguir maci (machi), dice la tía Zoila, para que guiara esta ceremonia. Ella, que es una de las mayores, sabe por memoria lo que corresponde. Por mi parte, comprendo que los procesos de recuperación son lentos. Espero, entonces, que en una próxima ocasión lo tengamos claro y obremos cada vez más de acuerdo a las enseñanzas mapuche.



Imagen: Bosque nativo (dañado por incendio)
Fotografía: Fernando Raguileo



[1] Estuvimos en el Xayenko al amanecer. Posteriormente, nos fuimos a la sede de la organización para compartir comidas y mate, y harta conversación.

viernes, 17 de junio de 2016

WVÑOL XIPANTU


la porfía de la memoria

por Erwin Quintupill

En el año 2013, escribí un artículo que compartí con mis parientes, amistades y contactos a través de Internet, a propósito de que en los medios de comunicación y en los establecimientos educacionales se hablaba de celebrar el “we xipantu” mapuche. En el mundo no mapuche también se dice “año nuevo mapuche”. Algunos chilenos y chilenas dicen: “claro, si ellos también tienen año nuevo; pero, en invierno”, como si nosotros no tuviéramos nada importante, como si nuestra cultura fuera el producto de una casualidad o de un capricho o de supersticiones y no de la construcción de conocimientos a lo largo de siglos y milenios.

Somos un pueblo con conocimientos, negados por la religión invasora y por la ciencia absolutista también. Los primeros, porque consideraron que todo lo no cristiano debía ser obra de su demonio. Los segundos, porque la ciencia surge impregnada de un conservadurismo de siglos, aprobado – paradójicamente – por la Santísima Iglesia Católica. Con nosotros, los mapuche, en la actualidad, ocurre un fenómeno semejante: Hablamos influenciados por el catolicismo chileno y hasta algunos hablan de purismos.

Pues bien, tengo el propósito de aportar – en parte mínima, siquiera – en dilucidar tanta significancia errónea[1]. La mayor parte de las personas, incluyendo a una gran cantidad de mapuche, aceptan las traducciones del mapuzugun al castellano sin objetar nada, sin sentido crítico. En eso se nota que hemos sido formados por la misma Escuela.

Habiendo publicado el artículo que menciono al principio de este, la lamgen Elisa Loncón[2] me escribió lo siguiente:


Gracias lamgen. Solo una observación. Como lo diría Ranguileo. Es Wüñol Tripantu, o wvñol xipantu, pero no we xipantu, esto último es un calco semántico del castellano. En otras palabras una influencia del español en la lengua (mapuche), que además niega el concepto de tiempo cíclico propio de nuestros pueblos.

Lemoria

Elisa (21.06.13)

Me quedé un largo tiempo pensando al respecto. Anselmo Raguileo (1922-1992), es un mapuche originario de Saltapura, al sur de Nueva Imperial, de profesión ingeniero químico que desde temprana edad se dedicó a estudiar su propia lengua, el mapuzugun. En 1980 llega a Temuco invitado por una ONG para dedicarse a tiempo completo a formalizar su trabajo. Pocos años después presentó su grafemario o alfabeto con el que propone escribir nuestro idioma. Anselmo Raguileo es un lingüista autodidacta, que aprendió varios idiomas, además del propio, bastante conocido por los especialistas en asuntos mapuche. Nuestros hermanos/as de Puel Mapu[3] mayoritariamente escriben siguiendo su propuesta.


Poco más de un mes después le respondí:

En lo que escribí a modo de saludo digo we xipan antv o wiñoy xipan antv. Así lo he oído, no por eso debe ser así, es cierto. Mis padres decían wexipantu.

Yo me pregunto si esa será la denominación ancestral para la situación. Me cuadra, le encuentro sentido; pero, sospecho de la iglesia católica, porque ha metido sus manos en todo lo que ha podido, y tiempo y espacio ha tenido de sobra para ello.

Cuando he leído textos antiguos, escritos por cronistas, no me he encontrado con mención a lo que conocemos como we xipan antv.

Dices que we xipantu es un calcoi semántico, ¿por qué? ¿Cómo es, entonces?

La RAE (Real Academia Española) dice que calco semántico se refiere a conceptos que han sido adoptados de otra lengua. No conocía la palabra. (Hay muchas cosas que no conozco aún?

Erwin (02.08.13)

Y me replicó en el m omento:

Fíjate que en Paraguay con el Guaraní, los curas intervinieron mucho. A las palabras tradicionales le pusieron significados nuevos ajenos, y así de tanto en tanto mataron los conceptos y el saber guaraní antiguo. Por eso debemos cuidar lo ancestral.

Lo de calco semántico es calcar un concepto de la otra cultura en la lengua propia, un  ejemplo de ello es kutriñuke ‘conchetumadre’. La palabra como grosería no existe en la cultura mapuche… Lo mismo ocurre con el concepto we xipantu. We ‘nuevo’ tripantu ‘año’. Se calca año nuevo wigka, sólo con la sintaxis mapudungun. Se pone el adjetivo antes del sustantivo; pero, conceptualmente es año nuevo.

Yo he escuchado también wüñoy tripantü, ‘regresó el año’. Está bien como frase, pero no es el nombre. Fíjate que cuando recuperamos el wüñol xipantu, éramos del grupo de teatro[4] y nosotros aunque llegamos a reflexionar sobre el contenido profundo del nombre, dominados por el castellano, tomamos la palabra we xipantü. De hecho, la primera fundamentación histórica de su significado se lo pedimos a César Loncon, y él habló en el evento y leyó we xipantu… Ranguileo estaba allí. En el momento no nos dijo nada; pero, después cuando nos vio, nos dijo que era wüñol, por lo del regreso, el retorno del ciclo. Así que nuevamente tuvimos que corregirnos.

Y sí, siempre escucharemos la palabra we tripantü, pues ese día el año vuelve a ser nuevo, seguramente por eso has escuchado a tus padres decir eso. Como frase adjetiva está bien, pero como nombre del evento no refleja su significado profundo.

Un hablante nativo puede discriminar con más facilidad entre una palabra, frase u otra, y el no nativo se queda con lo que le da más sentido, y los no hablantes se quedan sólo con we tripantu, a no ser que se les corrija con los argumentos que te doy u otros.

Nosotros (el grupo de teatro) éramos (hablantes) nativos, pero en las condiciones en que vivimos la lengua esta(ba)mos dominados por el castellano, por eso también cometimos el error. La dominación lingüística, es como la dominación política,; es necesario liberarse hasta en la lengua.

Lemoria
Elisa (02.08.13)

Ahora, vuelvo a pensar en los castigos que sufrieron los viejos – mis padres entre otros – en los días que permanecieron internados en la Misión de Boroa, con el propósito de que se “educaran. Allí tenían como objetivo evangelizar a los niños y jóvenes, hacerlos “gentes” de una vez y de paso, chilenizarlos. Entonces, cualquier método era lícito para conseguir el fin cuando lo hacían mal o demoraban en hacerlo o se mal portaban: hincarlos sobre granos de arvejas, propinar golpes con varilla o regleta, tirar de las patillas, hacer rezar no sé cuántas veces el Padre Nuestro, prohibirles hablar en mapuzugun, el uso de ropas mapuche, etc. Son cosas que escuché a mi padre. También las he oído de otras personas. Hay quienes niegan que los curas y monjas hayan dado mal trato a los niños/as de entonces. He oído esto último a personas mapuche que ha adherido al catolicismo de manera fervorosa. Lo que a mí me consta es que ellos/as no tienen edad suficiente para haber visto lo que sí vieron/vivieron los más viejos.

Digo lo anterior, por eso de las imposiciones del modo de ver y pensar el mundo. Como dije más arriba, en la actualidad son muchos los mapuche, hombres y mujeres, que repiten el discurso oficial, básicamente porque carecen de aprendizajes en el contexto de la recreación de la cosmovisión ancestral, pues el hilo de la memoria se halla roto, fragmentado. Por lo tanto, carecen o no encuentran argumentos para explicar el origen y la actual realidad de nuestros conocimientos, como en el caso de la celebración de wvñol xipantu.

Sin embargo, la memoria permanece, no está desaparecida. La tía Zoila Huilipan[5] hace un par de años nos hablaba de lo mismo. “Se dice wvñol xipantu, nos dijo. Así decían los antiguos. Así se dice. No es we xipantu”.

Por último, me cabe expresar que no se trata de una celebración colectiva, sino de una familiar. Pero, en la actualidad, debido a que la reinstalación del evento ocurrió como parte de un trabajo político y cultural, se ha extendido a otras áreas de participación ciudadana. Seguirá ocurriendo así en los centros urbanos; pero, en las reducciones (comunidades) continuará siendo una ocasión para que la familia amplia se reúna, con el propósito de restablecer compromisos directamente con la madre naturaleza.

Junio, 2016.
Escribí este artículo para compartirlo con mis compañeros de trabajo (profesores) y con ustedes.



[1] Es fácil encontrar errores en las traducciones del mapuzugun al castellano que se han instalado como verdades inalterables, por ejemplo.
[2] Elisa Loncón, profesora de Inglés, académica especialista en asuntos lingüísticos.
[3] Puel Mapu, territorio mapuche ubicado entre la Cordillera de los Andes y el Océano Atlántico.
[4] Se refiere al Grupo de Teatro Mapuche, integrado por jóvenes sde la organización Admapu, en sus quehaceres de mediados de los 80’.
[5] Zoila Huilipan vive en Saltapura y tiene aproximadamente 80 años.

UNA CELEBRACIÓN MAPUCHE[1]



Por Erwin Quintupill

Aunque se ha dicho de nosotros que somos sombríos, monótonos, opacos, entre muchas otras cosas, puedo asegurar que esa forma de “entendernos” no es más que la imposibilidad de vernos, aunque estemos físicamente frente a frente. Tenemos momentos luminosos, extraordinariamente dinámicos y plenos de alegría compartida, como esta fecha que se nos aproxima: el solsticio de invierno según denominación en ciencia no mapuche. Nosotros le llamamos wvñol xipantu[2]. Si queremos traducirlo al castellano, cuestión no siempre fácil de realizar, llegamos aproximadamente a “el regreso de la salida del sol”.

Como se puede observar, la denominación del momento refiere a un retorno, al tiempo que regresa y vuelve a comenzar. Pero, ¿cómo los mapuche antiguos llegaron a construir este concepto? Algo difícil de averiguar, porque ellos hace mucho que se fueron al otro lado del mar. Sin embargo, podemos conversar con los mayores de hoy y prestar atención a sus dichos, sin olvidar el grado de influencia que en ellos haya dejado la escuela chilena y los movimientos religiosos cristianos, presentes en territorio mapuche desde el primer momento en que los españoles pisan Wajmapu[3].

Las denominaciones en culturas como la mapuche ocurren a través del contacto directo con las cosas y sucesos, de modo que habiéndose conocido sus características deviene el nombre.

En Wajmapu transcurre el tiempo de modo cíclico. Esa es la percepción hasta ahora. Las estaciones del año se suceden una tras otra, de un modo o con un comportamiento más o menos invariable. Los astros como el Sol y la Luna manifiestan un comportamiento igualmente cíclico.



Imagen: razaaraucana.blogspot.com

La existencia de los seres vivos es también cíclica. El suelo, el aire y las aguas se muestran del mismo modo. El Sol realiza un ir y venir en su aparecer – por las mañanas – de norte a sur y de sur a norte, cíclicamente.

Si miramos hacia el este, observaremos que el Sol ha estado avanzando hacia el noroeste. En estos días, alcanzará el punto en que ya no continuará en esa dirección y comenzará un “regreso” hacia el sur. Ese día en que el Sol regresa es el día de wvñol xipantu. En chileno le podemos llamar solsticio de invierno.

Como es sabido, ese día no ocurre siempre en la misma fecha. Para saber cuando ocurrirá, simplemente hay que saber leer en la Naturaleza los signos que nos lo indican[4], o en la actualidad disponer de un calendario que lo indique o consultar una página confiable en Internet.





 ¿Qué se hace o cómo celebrar?

 Lo primero es decir que la celebración no es colectiva. Sólo en la actualidad se está realizando de ese modo, en algunas localidades. Wvñol xipantu es una celebración íntima, familiar, de modo que pueden reunirse algunos grupos familiares si las condiciones climáticas y geográficas lo permiten. Hoy en día, existe una motivación política para reunirse colectivamente en la celebración de esta ceremonia, es decir, con el propósito de fortalecer la identidad mapuche.

Lo ideal es comenzar al amanecer – porque es la hora en que las energías se expresan con mayor intensidad – y en un espacio de significancia espiritual. Posteriormente, las personas comparten comidas y bebidas en algún sitio previamente acordado: el hogar de alguno de ellos, una sede u otro, o quizás en el mismo sitio de la ceremonia.

En ella (la ceremonia), como es usual, se renuevan compromisos con la Naturaleza, mediante símbolos que representan la reciprocidad. Hablando en castellano, se realiza una ceremonia en que se conversa con las energías de la Naturaleza y se le ofrecen simbólicamente ofrendas. En realidad, es la afirmación del compromiso de ser recíprocos, es decir, comprometerse a estar de igual a igual con todo lo que nos rodea; también podría decirse, comprometerse a hacer uso de los recursos de modo racional, teniendo el cuidado de no poner en riesgo su existencia.

Se entiende que la Naturaleza ofrece todo lo necesario. Nosotros, nada más debemos expresar nuestra voluntad de no sobrepasar los límites entre todo lo existente. Cada cuerpo (ser vivo o no) posee su propia energía (gen[5]). Por eso, debemos respetar el espacio de las demás.

Para eso sirve la celebración y ceremonia de wvñol xipantu.

Día Nacional de los Pueblos Indígenas

El Estado de Chile, por Decreto Supremo Nº 158/1998 dice “Declárese al día 24 de cada año como el “Día Nacional de los Pueblos Indígenas”” y que “Los órganos de la Administración del Estado otorgarán el realce apropiado a dicha festividad dentro de sus programas anuales de actividades”.

Así, entonces, lo que los establecimientos educacionales deben realizar en esta fecha no necesariamente ha de ser la celebración de Wvñol xipantu. Más aún, debieran dedicarse a la realización de actividades que permitan la aproximación entre las culturas, distanciadas desde antes de la creación de la República de Chile. Es sabido, pero no divulgado, los atropellos realizados por el Estado de Chile hacia los mapuche y demás pueblos originarios, antes y hoy. Generar espacios de información y conversación contribuiría al entendimiento entre dos culturas diferentes y no excluyentes.

La “sana convivencia” entre diferentes se logra a través de compartir información que despierte el sentimiento de respeto hacia el otro, y también el aprecio por sus conocimientos y forma de percibir el mundo en que vive. No se trata de transformar los unos en los otros. En otras palabras, no se trata de continuar en eso de transformar a los mapuche y demás indígenas en chilenos, sino en reconocerles su identidad y todo lo que de ello deriva. ¿Acaso el Universo no es diverso? En lugar de ir en contra de la Naturaleza, ¿por qué mejor no integrarse a ella, regresar a ella, respetando sus ritmos y aprendiendo a comprometernos a ser suyos, reconociéndonos como hijos suyos? Sólo entonces, tendría sentido que los no mapuche se integren a la celebración de wvñol xipantu del modo que nosotros lo hacemos.

Junio, 2016.
Este artículo lo escribí para compartirlo con los estudiantes, con los que trabajo, y para ustedes.



[1] Todas la palabras escritas en mapuzugun, en este artículo, utilizan el Grafemario Raguileo de 1982. Entre paréntesis se ofrece una aproximación a la pronunciación en castellano.
[2] Wvñol Xipantu (Wüñol tripantu), en grafemario Raguileo (1982). En alfabeto Unificado es Wüñol Tripantu (1986), y en alfabeto Azúmchefe (1996), Wüñol Txipantu.
[3] Wajmapu (Wallmapu): País mapuche, situado entre los Océanos Atlántico y Pacífico. Ocupaba gran parte de los actuales territorios chileno y argentino.
[4] En otros tiempos, se instalaba un poste frente a la casa, justo en posición este. De ese modo, se podía saber la proximidad de cada acontecimiento. Era un modo de medir el tiempo.
[5] Gen (nguen) es la energía que existe en cada cosa. Las energías interactúan, se influencian mutuamente, trayendo consecuencias de todo tipo. Dependiendo del comportamiento humano, las energías de lo que nos rodea puede traernos consecuencias positivas.
En Ciencias Naturales existe el concepto de energía potencial. Los gen son algo como ese tipo de energía.