jueves, 23 de enero de 2014

8° MINGAKO KULTURAL

Estimados/as:

El OCTAVO MINGAKO KULTURAL se realizará los días 8 y 9 de febrero.

El programa a desarrollar es el siguiente:


Sábado (por la tarde): 


  • Taller de danza (Coyke purun)
           (En mi casa)

Domingo (por la tarde):


  • Conversatorio (Las semillas amenazadas)
  • Palin amistoso
  • Acto artístico
          (En la cancha de Millacoy)


Afiche
Diseño: Fernando Raguileo

sábado, 4 de enero de 2014

TALLER DE ÑIMIÑ

A fines de octubre conversé con el peñi Cristian de la Biblioteca Mapuche Autogestionada (Temuco), para realizar allí un Taller. La idea es transferir los conocimientos que poseo a personas mapuche.

A mí me gustaría que en el tiempo otras personas se dedicaran a los dibujos con fines artísticos; pero, esa es una opción personal.

He visto avances y - aparentemente - también renuncias. Es de esperar, pues no todas las personas que se encantan con los dibujos ancestrales logran desarrollar habilidades. Hay diferentes factores que interfieren en el intento. No he realizado un "estudio" de ellos.

Ya en la etapa final de esta experiencia, me siento medianamente satisfecho.

Cuando uno revisa la bibliografía que está a disposición en Internet, encuentra poco material realmente valioso. Personalmente, dudo de las interpretaciones que los autores realizan de lo que observan. No citan fuentes, ni informan de los sitios en que recogieron la información. Queda, entonces, la impresión que los dibujos y sus significados son universales. No lo creo así, pues si bien las técnicas se universalizan, los lenguajes son propios.

Hay un texto saludable llamado VOCES MAPUCHES,  editado por Carlos Aldunate y Leonel Lienlaf. Se trata de una publicación del Museo de Arte Precolombino, del año 2002. En él se puede leer el testimonio de la lamgen María Teresa Curaqueo Loncón (de Ragintubewfv).

...

El único registro que poseo de las actividades del Taller corresponden a Erika Colihuinca, que viaja desde el sector Rulo (al sur de Nueva Imperial) para aprender conmigo. Le estoy agradecido por el esfuerzo y especialmente por sus logros.







Fotografía: Erwin Quintupill
Temuco, diciembre 2013

lunes, 30 de diciembre de 2013

NEYEH SE PREPARA PARA EL GIJATUN

Neyeh es la hija de mi ñiña (Loreto) y de Guillermo. Aquí, preparándose para asistir a su primer gijatun en tierras de su papá.

Explico:


  • La vkvja la hizo Loreto, con lana artificial.
  • El xariwe, es mío.
  • El encanto, es de ella.



Imagen: Heyeh.
Fotografía: Erwin Quintupill

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Una Niña le da una Moneda a un Músico y lo que Sucede Después ha Hecho Historia

Este video no tiene nada que ver con Saltapura, en cuanto al tema o al paisaje; pero, quiero compartirlo con todos/as quienes me visitan por este medio. Es algo maravilloso.



Una niña le da unas monedas a un músico en la calle y lo que recibe a cambio es algo increíble. Este flashmob ha tocado al mundo entero… no hay duda del poder de la música. El propósito fue rendir homenaje a su ciudad con…





lunes, 2 de diciembre de 2013

Alcaldes de la VIII región denuncian la sequía que afecta a su población sin tocar las forestales

El consumo de agua que tienen las plantaciones forestales de pinos y eucaliptos y la dificultad en que deja al suelo para poder absorber agua, constituye el factor más determinante en la sequía de las zonas afectadas.Fuente: www.resumen.cl
forestales en quellonEste jueves alcaldes de diversas comunas de la región arribaron a Concepción en busca de un encuentro con el el Intendente Victor Lobos, quien no les había dado audiencia cuando se la solicitaron. A la prensa declararon que la sequía que sufren las poblaciones que representan ya es insostenible para el presupuesto de sus municipios, por lo que requieren de mayores recursos y planes para superar esta situación.
No obstante, el discurso de los ediles y el de los medios de comunicación que reprodujeron este hecho, adolescieron de una omisión gravosa para la credibilidad de sus intenciones de velar por el bienestar común y de informar. La omisión fue de los factores que provocan la sequía que se expande por diversas localidades, que según los alcaldes suman 392.
El consumo de agua que tienen las plantaciones forestales de pinos y eucaliptos y la dificultad en que deja al suelo para poder absorber agua, constituye el factor más determinante en la sequía de las zonas afectadas. De hecho, todas las comunas están emplazadas en medio de grandes extensiones de plantaciones forestales y sus habitantes han visto como el aprovisionamiento hídrico ha disminuido de forma inversamente proporcional a su expasión.
Las razones que sustentan este planteamiento radican en que:
- Los monocultivos forestales agrupan unos 1.600 árboles de la misma especie por hectárea, plantados al mismo tiempo. Durante el periódo de crecimiento, los árboles necesitan de grandes cantidades de agua para sus procesos de crecimiento, que cuando llega a las hojas para la fotosíntesis, se evapora. Investigadores han afirmado que un eucalipto de tres años de edad consume 20 litros de agua diarios y uno de 20 consume 200. Si a este diagnóstico agregamos que los árboles que actualmente plantan son de rápido crecimiento y modificados genéticamente para ello, un monocultivo forestal podría asemejarse a un terreno lleno de bombas extrayendo agua.
- El suelo sufre daños por diversos factores, entre ellos:
a.- la aplicación de pesticidas, herbicidas y fungicidas que impiden el desarrollo de especies distintas a los árboles de la plantación. De este modo, en una plantación sujeta a manejo la superficie no recobra materia orgánica.
b.- la compactación del suelo, provocada por el paso de vehículos o por la inexistencia de materia orgánica, hace muy difícil la retención de agua para proveer las napas subterráneas y posteriormente los cursos de agua.
c.- la erosión generada después de las talas rasa, cuando el suelo queda abosolutamente descubierto y expuesto al paso de la lluvia y el viento. Esto hace que, en una pendiente (presentes en todo nuestro territorio) se pierdan grandes cantidades de suelo, cayendo a la cuenca hidrográfica. Al perder suelo, también pierden la capacidad de retener y absorber agua.
Omitiendo estos elementos, las autoridades y los medios de comunicación, abordan la grave situación de la población sin ninguna perspectiva que ofrezca una solución. Y la razón es que su búsqueda implica conflictuar con el gran empresariado forestal.

domingo, 17 de noviembre de 2013

VEA, COMO EN CHILE: AMAMOS AL GRINGO Y ODIAMOS A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS.

Este video es un experimento interesante, como para compartirlo. Da para conversar y reflexionar.




"Y veras como quieren en Chile al amigo cuando es forastero.. siempre que sea Europeo, que sea rubiecito y que traiga dinero"

domingo, 10 de noviembre de 2013

Fragmento de entrevista realizada a Jacques Chonchol, ministro de Agricultura de Salvador Allende.



Jacques Chonchol
Fotografía: Punto Final, junio 2000.


También tuvimos una experiencia muy bonita con el pueblo mapuche, porque luego de que salió Allende, en diciembre vinieron unas comunidades y lo convidaron a Temuco. Habría unas 10 ó 15 mil personas en el Estadio Municipal. Allende estaba en primera fila, yo al lado de él y ellos le empiezan a plantear todos sus problemas. Sobre todo tenían una preocupación por las tierras usurpadas que le habían dado en la época de la Pacificación de la Araucanía, pero que después habían perdido por engaños. Entonces le propusieron a Allende dos cosas: que querían una Ley Indígena y que se hiciera lo más posible por recuperar las tierras despojadas. Él se da vuelta y me dice voy a tomar el proyecto de Ley Indígena, lo voy a hacer estudiar y lo voy a mandar al Parlamento, pero la Ley de Reforma Agraria no dice nada sobre la situación indígena. Una solución es que te vengas con el Ministerio de Agricultura a Temuco, y al comienzo apliquen la Ley de Reforma Agraria y cada vez que haya un terreno expropiable indígena, se lo devolvamos a ellos. Eran órdenes superiores con las que yo por supuesto estaba de acuerdo, así que en enero de 1971 trasladamos todo el Ministerio de Agricultura, con jefes de servicio, subsecretarios y nos instalamos en Temuco. Por esa vía logramos devolver unas 150 mil hectáreas.


El Desconcierto Nº 14, septiembre 2013.

YO ESTUDIANTE 3

Lo que les comparto fue escrito en 2009. He venido subiendo fragmentos y esta es la tercera parte: corresponde a mi llegada a la ciudad.


Marzo de 1969

En la ciudad

En marzo de 1969 me trasladaron a vivir a la comuna de Talcahuano, porque allá se encontraban mis padres biológicos, quienes habían manifestado hacerse cargo de mi formación de allí en adelante. Ingresé a un colegio de niños en que la situación era la misma, salvo que mi profesora jefe (María Isabel Lara) supo situar mi condición ante el curso que me recibió curioso. No recuerdo las palabras que pronunció. Creo que habló de los primeros habitantes, de la “resistencia araucana” y cosas por el estilo. Todo ello, porque sorprendió a uno de los integrantes del curso haciéndome motivo de entretención. Fue la primera y última vez que alguien me llamó indio. Posteriormente, yo mismo me autodefino como tal, como una forma de revertir el sentido. Sí, soy mapuche, soy indio, no chileno. Un “indio de carajo”, como decía (¿o dirá aún)?) mi primer profesor.

En ese colegio, ubicado en la actual comuna de Hualpen, éramos solo niños. Es la única vez que viví esa situación anómala de vivir separado de las mujeres. En Saltapura estábamos todos juntos y en muchas ocasiones compartíamos los juegos.

Allí comencé con mis problemas de inserción social. Hice un par de amistades; pero, no llegué a ser parte de un grupo. No me iba bien ni mal. Me hice del montón. No conocía la ciudad ni me animaba a explorarla.

Llegué a vivir con mi madre biológica. Lo hacíamos en una mediagua, ubicada justo al lado de un galpón-bodega en donde se guardaban los materiales de construcción de la población que se construía, por medio del sistema de autoconstrucción. A unas dos cuadras estaba la calle Colón y por el otro lado el aeródromo de Hualpencillo. Desde allí veía salir y llegar pequeños aviones. A la distancia se veían los inmensos hangares; pero, jamás me aventuré por allí. La pista de aterrizaje estaba en el centro de un terreno eriazo, cubierto de pasto de color claro y matas de chochos, a unos cien metros de las pocas mediaguas levantadas allí.

Las demás familias, unas diez más o menos, eran de aquellas que no tenían en donde vivir y temporalmente – mientras se construían sus futuros hogares – fueron autorizadas para vivir en las inmediaciones. Había poca gente por allí. El colegio – en  la Población Armando Alarcón del Canto – no estaba tan lejos, aunque de eso me di cuenta mucho tiempo después. Lo entretenido del lugar es que no había mucha gente y de poco ruido. Me la pasaba leyendo o escuchando música en una vieja radio de tubos que nos facilitó un vecino que no disponía de luz eléctrica.

La enseñanza media

Después vino la enseñanza media, en un Liceo fiscal, ubicado en el sector Las Salinas, cuyo cerco estaba prácticamente todo en el suelo. Aún así, tengo la impresión de que no estaba tan mal, porque mis compañeros/as de 4º medio quedaron todos aceptados en la universidad, excepto uno. Eso sí, quienes no estaban motivados para estudiar, simplemente se iban hacia la parte trasera, en donde no había obstáculo alguno que impidiera correrse de clases.


Julio de 1973

De esa época, recuerdo a los profesores Pérez (María y David). Ambos enseñaban matemática. Cuando María debió dejar la jefatura de nuestro curso, se las arregló para heredársela a su hermano. Con él tuvimos nuestro mejor paseo de estudiantes, acampando a las orillas de un río en Diuquín (cerca de Laja). También recuerdo al profesor Sadi Mora, un hombre serio (por el cual algunas compañeras se derretían), porque en una ocasión nos llevó a la Laguna Grande de San Pedro, y exploramos junto a él los pantanos de sus alrededores. Nos hizo tomar muestras de agua. Lo mejor vino después, porque habilitó parte de unos talleres que casi no se usaban como sala de estudios. Allí con un par de lupas y unas pocas cápsulas Petri descubrimos la regeneración de las planarias. Fue alucinante, ya que al momento de los recreos nos íbamos a ese lugar. Raro, ¿no? Lo que quiero dar a notar es que el Liceo estaba mal habilitado, pero que algunos profesores/as –creativamente– se las arreglaron para lograr aprendizajes significativos en nosotros. “El que quiere, puede”, dicen por ahí; además, la mayoría de mi curso era inquieto por aprender.

El primer profesor de música que tuve fue todo un estímulo. Nos hizo cantar en coro y cuando nos escuchamos, inflamos el pecho como pavos enamorados. Con él hice mi primer trabajo de investigación. Con él conocí las “Coplas al viento” de los Quelentaro. En su clase supe que “Imagine” de John Lennon podíamos considerarla una canción de protesta social, según la presentación de una compañera. Igualmente recuerdo a la profesora de Ciencias Naturales, participando en una marcha en la calle Colón, organizada en apoyo al gobierno de la Unidad Popular. Debió ser en 1973. Nunca más supe de ella. Fue la primera vez que vi a una profesora en una manifestación callejera.

Allí tampoco hice amigos íntimos. Me relacionaba más con unos que con otros; pero, la mayor parte estaba conmigo mismo. Conversaba con mis compañeros/as, cuando estábamos de a dos. En grupo, tomaba palco y hablaba poco. Sin embargo, siempre sentí que era parte del curso, tanto en lo positivo como en lo demás. En primer año, hice de delegado del curso durante una convención que se realizó con participantes de todos los cursos. Se trataba de un asunto político. Yo casi no participé, no tenía experiencia, así que escuchaba y anotaba acerca de las discusiones que se dieron. Así pude informar a mi curso sobre lo que allí se debatía. Éramos muy pequeños: teníamos apenas 14 años, la mayoría.

Después ya no me hice notar por nada; pero, cuando hubo alguna maldad colectiva como el “día de la greda” o el “de la torta”, aunque no fui protagonista principal, me sentí responsable de la embarrada porque había disfrutado de la barrabasada; de modo que al momento de poner la cara no dude ni un instante en colocarme junto a “los culpables”.

La mayoría éramos hijos de familias pobres y de clase media empobrecida. Sólo en 3º año se nos unieron una pareja de hermanos cuyos padres tenían un ingreso superior; pero que no fueron un problema. Recuerdo que al ingresar al 1º año, nos aplicaron una prueba. Por lo que recuerdo, creo que se trató de un test de inteligencia. De acuerdo a los resultados construyeron los cursos. Así se formó el 111, los más selectos. Nosotros no lo supimos; pero captábamos que algo había. Nos caracterizó el hecho de que jamás nos obligaron a estudiar, lo hacíamos por iniciativa personal. Éramos de los que nos quedábamos trabajando las tareas durante el recreo, de aquellos que se organizaban para conseguir propósitos como un “reinado” y trabajábamos físicamente como limpiando el jardín del liceo para reunir puntaje. Antes de ingresar a clases – por las mañanas – era común vernos “tomándonos la lección” de la evaluación que tendríamos durante esa jornada. De igual manera, había mucha inquietud por otros asuntos y protagonizamos muchas maldades de adolescentes inocentes. Fue el mejor curso que he tenido.


Para finalizar repetiré que nuestros profesores/as fueron de todo: desde aquel que desarrolló estrategias constructivistas sin que el discurso aquel existiera, sino porque llegó a pensar que haciéndonos interactuar con los contenidos aprenderíamos más fácilmente, hasta aquellos que nos dictaban TODO. Fuimos un experimento mal pensado – creo yo – porque si bien algunos profesores después dijeron que nunca antes ni después hubo un curso “once” como del que fui parte, sé que pudimos ser mejores. A mí me hubiera sido de mucho más provecho otra forma de organización del trabajo. Eso me hubiera permitido desarrollar aprendizajes de mejor calidad. Que no me hubieran dictado la mayor parte de los contenidos, sino que me hubieran enseñado a buscar la información necesaria, que me hubieran relacionado la matemática con la vida cotidiana, más análisis de textos simples antes de colocarme ante un ensayo de Unamuno que me dejó hecho pasta, ni hablar del Inglés… Imagino que la causa de todo aquello fue una mala administración y los vaivenes políticos de la época.


Curso 411, año 1975.
Fotografía: El Diario Color.

martes, 5 de noviembre de 2013

1º DE NOVIEMBRE

Si bien se trata de una festividad religiosa católica, los mapuche hemos adoptado esta fecha para visitar nuestros muertos. Con el tiempo las actividades han tenido modificaciones; por ejemplo:


  • En los años de mi infancia, la gente solía trasladarse hasta el cementerio en carreta, llevando lo necesario para hacer fuego y cocinar en las afueras del recinto. Por la mañana, los hombres visitaban las tumbas, se quedaban allí compartiendo con los demás, en torno a una botella de vino o de chicha de manzana, la que se brindaba a los muertos. la costumbre era/es visitar a los familiares y amigos y tomarse una botella en el nombre de ellos. Las mujeres hacían una visita breve para dejar flores, porque luego se regresaban a cocinar el almuerzo. A eso del mediodía, todos almorzaban. Por la tarde era el momento en que todos compartían junto a los idos.

  • En la actualidad, la gente llega preferentemente en vehículos motorizados y casi nadie hace almuerzo, aunque llevan comida. Se sigue llevando trago para compartir. Los adornos también han tenido cambios. Antiguamente, la mayor parte de la gente confeccionaba coronas de papel. Ahora, sólo unos pocos conservan esa costumbre, pues la mayoría -desgraciadamente- adquieren flores de plástico y las mezclan con las naturales.

A continuación, expongo imágenes de las coronas de papel que llegaron, porque son mis favoritas.




















También, una de flores naturales (copos) y otras de papel celofán y plástico.





Finalmente, la pieza en telar que confeccioné para mis padres. No le tomé fotografía antes de colocarlo, por eso las imágenes son regulares.





Fotografías: Erwin Quintupill
Saltapura, 1 de noviembre de 2013