martes, 5 de noviembre de 2013

1º DE NOVIEMBRE

Si bien se trata de una festividad religiosa católica, los mapuche hemos adoptado esta fecha para visitar nuestros muertos. Con el tiempo las actividades han tenido modificaciones; por ejemplo:


  • En los años de mi infancia, la gente solía trasladarse hasta el cementerio en carreta, llevando lo necesario para hacer fuego y cocinar en las afueras del recinto. Por la mañana, los hombres visitaban las tumbas, se quedaban allí compartiendo con los demás, en torno a una botella de vino o de chicha de manzana, la que se brindaba a los muertos. la costumbre era/es visitar a los familiares y amigos y tomarse una botella en el nombre de ellos. Las mujeres hacían una visita breve para dejar flores, porque luego se regresaban a cocinar el almuerzo. A eso del mediodía, todos almorzaban. Por la tarde era el momento en que todos compartían junto a los idos.

  • En la actualidad, la gente llega preferentemente en vehículos motorizados y casi nadie hace almuerzo, aunque llevan comida. Se sigue llevando trago para compartir. Los adornos también han tenido cambios. Antiguamente, la mayor parte de la gente confeccionaba coronas de papel. Ahora, sólo unos pocos conservan esa costumbre, pues la mayoría -desgraciadamente- adquieren flores de plástico y las mezclan con las naturales.

A continuación, expongo imágenes de las coronas de papel que llegaron, porque son mis favoritas.




















También, una de flores naturales (copos) y otras de papel celofán y plástico.





Finalmente, la pieza en telar que confeccioné para mis padres. No le tomé fotografía antes de colocarlo, por eso las imágenes son regulares.





Fotografías: Erwin Quintupill
Saltapura, 1 de noviembre de 2013

miércoles, 30 de octubre de 2013

TRANGOL – La Recuperación – Documental (2013)


Por ADKIMVN
SINOPSIS
Con la invasión del estado chileno al Wallmapu, el territorio al sur del Bio Bio fue violentamente despojado. Durante la reforma agraria implementada por el gobierno de Salvador Allende, se pretendió devolver parte del territorio a sus legítimos habitantes, sin embargo, la dictadura militar golpearía nuevamente al pueblo Mapuche. Aun así, hoy la comunidad de Trangol continúa firmemente con el proceso de recuperación territorial.
CRÉDITOS
Relatos: Juan Huenchullan – Francisca Llanca – Isaias Colihuinca, Werken (vocero).
Realización: Gerardo Berrocal S.
Producción: Gerardo Berrocal S. – Jaime Huenchullan C. – Rodrigo Huenchullan C.
Posproducción: Gerardo Berrocal S. – Millarrewe Huilcaman P.
Documentos de Archivo: Martín Correa C.
FICHA TÉCNICA
Género: Documental
Duración: 18,52 Minutos
Año: 2013
Idioma: Castellano
Formato Origen: HDV
UNA PRODUCCIÓN DE
ADKIMVN – Cine y Comunicación Mapuche
EN COLABORACIÓN CON
Comunidad Autónoma Temucuicui
Comunidad Domingo Trangol
TRANGOL - La Recuperación_1

viernes, 18 de octubre de 2013

CHEWKEPVLLV – Recuperación Territorial en el Aylla Rewe Budi – Documental (2013)

Por ADKIMVN

SINOPSIS
El Aylla Rewe Budi es la forma de organización territorial Mapuche Lafkenche del territorio comprendido entre los ríos Traitraiko y Tolten. Tras la irrupción del estado chileno en Wallmapu (Nación Mapuche), este territorio fue dividido y entregado a colonos. La iglesia católica tomó parte en la repartición y se instaló sobre tierras sagradas que cobijan los espíritus de los ancestros, en un Eltvn Mapuche (cementerio).
CRÉDITOS
Relatos: Ángela Painefil – Silvia Ancan – Mauricio Painefil – Jorge Calfuqueo (Lonko comunidad Llaguepulli – Aylla Rewe Budi).
Realización: Gerardo Berrocal S.
Producción – Cámara: Gerardo Berrocal S. – Juan Rain B.
Posproducción – Traducción: Gerardo Berrocal S. – Millarrewe Huilcaman P.
FICHA TÉCNICA
Género: Documental
Duración: 28,36 Minutos
Año: 2013
Idioma: Castellano – Mapudungun
Subtítulos: Castellano
Formato Origen: HDV
Una producción de ADKIMVN – Cine y Comunicación Mapuche
http://adkimvn.wordpress.com/
Chewkepulli 17082013 008 ADKIMVN
Fuente: 
http://adkimvn.wordpress.com/2013/10/11/chewkepvllv-recuperacion-territorial-en-el-aylla-rewe-budi-documental-2013/

martes, 15 de octubre de 2013

DISEÑO EN ÑIMIÑ

Estoy trabajando en una pieza que tiene como destino situarse en la tumba de mis padres. ¿Por qué? Porque mi madre sabía de ñimiñ y sólo tejía para el grupo familiar. Entonces, ahora que ya he caminado bastante tiempo en esto de explorar el mundo del ñimiñ, he decidido trabajar un homenaje a ellos dos, pues tanto les debo. Anteriormente, ya les hice otro homenaje, en el 2011, y se trató de reunir a mis hermanos para compartir una jornada de fiesta en la casa de todos, allá en Saltapura. Fue mi forma de decirles, soy hermano de ustedes porque nuestro padres lo quisieron.

Las imágenes fueron tomadas con una cámara común, no profesional, y son un fragmento de una pieza que tendrá aproximadamente 30 cm x 90 cm. Repito, la estoy confeccionando.




Las flores las hacía mi madre. La única vez que la vi en ello, fue cuando hizo una manta para mi hermana, en la década del 70. Ese objeto ya no existe; pero, yo lo recuerdo.

domingo, 25 de agosto de 2013

RECITAL


POEMAS
RELATOS TRADICIONALES
CONVERSACIÓN

San Pedro de la Paz queda al sur de Concepción (Octava Región).

Dibujo: Fernando Raguileo
Diseño del afiche: Marcelo Flores Quintupill

domingo, 18 de agosto de 2013

RACISMO Y JUSTICIA CHILENA


 POR Comunidad de Historia Mapuche
Nuestro küme mogen (vida buena), modelo de vida mapuche, supone desarrollar, alcanzar y mantener un equilibrio y bienestar a nivel individual y colectivo en las diversas esferas de nuestro ser: espiritual, sicológica, biológica y comunitaria. Constituye un ideal que no siempre se puede lograr, más aún cuando a raíz de nuestra condición de pueblo subordinado y colonizado, existen determinantes sociales, culturales, estructurales e históricos que conllevan un weza mogen (mala vida). En estas condiciones, se torna complejo y hostil vivir de acuerdo a valores y principios propiamente mapuche, a raíz de los estigmas racistas con que la mayoría de éstos son representados, debido a los quiebres y desarraigos con nuestra territorialidad producto del despojo histórico y actual, los que también han conllevado al desmembramiento familiar y comunitario.

Desde una perspectiva mapuche profunda, los lugares y espacios son determinantes para la existencia humana. Conocer sus ciclos y sus potencialidades energéticas es de fundamental importancia. Bien lo han venido practicando nuestros ancestros y nuestras familias, quienes sabían dónde instalarse para vivir, sembrar, intercambiar, efectuar ceremonias y reunirse. Hoy en día, pasar a llevar los espacios, sobre todo aquellos más delicados y dotados de ciertas potencialidades energéticas, de uso medicinal y religioso, implica una transgresión grave (yafkan), que al no ser remediada conlleva serios desequilibrios a la persona, la familia e incluso a la comunidad en su conjunto. La manifestación de estos desequilibrios se expresa generalmente en términos de mapu kuxan (enfermedad provocada por las fuerzas espirituales que habitan en el territorio).

Los desequilibrios que acarrea el mapu kuxan son diversos y pueden somatizarse a través del decaimiento, somnolencia, ansiedad, la pérdida de la visión, fuertes dolores abdominales, fiebres o trastornos del sueño. Síntomas que se exacerban con el consumo de alcohol u otras drogas, pudiendo generar severos cuadros de depresión, sicosis, paranoia y violencia. Las personas que poseen un mapu kuxan habitualmente escuchan voces, tienen visiones, pierden la memoria, presentan convulsiones y taquicardia. Estos síntomas pueden ser permanentes, pero también manifestarse durante lapsus de tiempo interrumpidos. Las consecuencias son múltiples, pues traen consigo el deterioro de las relaciones sociales, la perdida de la capacidad de sociabilidad y en los casos más extremos el suicidio o el homicidio. Frente a esto la medicina mapuche brinda la posibilidad de tratamientos largos, centrados en la persona, pero haciendo partícipe al grupo familiar en su conjunto, como también a una parte de la comunidad.

Es en este marco de análisis sociocultural mapuche que nos interesa contribuir con una breve reflexión del caso de femicidio cometido en la región de la Araucanía por Moises Maliqueo Quidel, a propósito del abordaje que la justicia chilena ha efectuado recientemente. Maliqueo Quidel es mapuche oriundo del territorio de Xuf Xuf, quien asesinó a su pareja Rosario Sandoval Mariano de 50 años de edad en Julio del año 2012. Nuestro interés no es justificar el asesinato o la violencia intrafamiliar mapuche desde argumentos culturalistas e invocando el Convenio 169, pues estamos lejos de posicionarnos desde allí en este lamentable y doloroso caso. Por el contrario, nos abocamos a evidenciar la naturaleza racista y colonialista de la justicia chilena, expresada en el tratamiento del femicidio. Al observar y analizar el juicio, lo que queda en evidencia es la vitalidad y reproducción de una superioridad racista del derecho positivo que ha sido avalado por la opinión de psiquiatras. En los cuales se evidencia la ausencia de formación en el sistema médico mapuche o la salud intercultural, desechando de plano cualquier argumentación sociocultural que posibilite una comprensión, evaluación y juicio en términos más justos y atendiendo a la complejidad de las variables y determinantes que inciden en lo sucedido y las implicancias que esto puede conllevar a mediano y largo plazo.

Desde el punto de vista del especialista en salud mapuche, machi, a quien se solicitó una evaluación desde Tribunales, Maliqueo es un kuxanche (persona enferma). En el diagnóstico le fueron detectadas dos enfermedades: un re kuxan (enfermedad de origen biológico) y un mapu kuxan que se genera básicamente por “energías que existen en la tierra, se acercan a la persona y comienzan a debilitar su espíritu” (entrevista TV2 Víctor Caniullan, 09/08/2013) afectando el cuerpo, el comportamiento y la integridad del enfermo. Contrario a este examen, los peritos psiquiatras emiten un diagnostico que señala que el acusado no padece de enfermedad mental alguna que le impida tener conciencia de lo que hace. Este último diagnóstico es el que finalmente ha sido validado en tribunales, en desmedro del efectuado por el especialista mapuche. Al respecto, también el fiscal Pino sostuvo enfáticamente en entrevista al Diario Austral de Temuco: “Nosotros creemos que podemos acreditar que mediante la prueba que cuenta el Ministerio público, especialmente con el peritaje psiquiátrico que se le realizó al imputado, de que él no se encontraba en ninguna de esas condiciones” (09/08/2013).

El hecho descrito demuestra una vez más un abierto racismo institucional hacia los mapuche, como hacia nuestro conocimiento médico. Poniendo al descubierto la violencia simbólica que hace parte en el actuar de las instituciones estatales y donde se reproduce una relación de dominación-subordinación intelectual, jurídica y política contextualizada en una situación de subordinación histórica que permea la globalidad de las relaciones en que se inscriben e interactúan las personas mapuche.  La práctica de la violencia no sólo se visibiliza en actos materiales, sino también en ejercicios ideológicos encarnados en la institucionalidad pública chilena y manifiestos en diferentes actos de negación, marginación, desacreditación, ridiculización, demonización de prácticas, conocimientos y creencias.

La presencia del racismo colonial en tribunales de justicia chilenos son públicamente conocidas y documentadas, y en la actualidad se expresan abiertamente tanto en la criminalización de la protesta social, como en el tratamiento de diversas causas judiciales que involucran a personas mapuche. Se trata de un racismo que se expresa desde la aplicación de leyes de excepción que no son aplicadas a otros “ciudadanos chilenos”, en la ausencia de un debido proceso en causas que se enmarcan en la protesta social, hasta en la cotidianeidad de las salas de tribunales donde la corporalidad y la gestualidad se muestran decidoras de condenas previas a las sentencias. El tono fuerte y prepotente, la interrupción, el trato hostil, las miradas, como también la desestimación a priori de cualquier argumentación que permita comprender y evaluar las causas desde una perspectiva mapuche o intercultural.

De la misma forma en que lo son el afecto o la solidaridad, la violencia también es parte de la vida comunitaria mapuche. Las determinantes son diversas, sin embargo un elemento estructural es el trauma colonial e histórico que produjo la subordinación mapuche al Estado, vinculado al racismo, el despojo, el desmembramiento familiar, el empobrecimiento, la marginalidad, la introyección de sentimientos de inferioridad en diversas generaciones mapuche producto de la discriminación cotidiana y que decantan en el consumo de alcohol y otras drogas como formas para evadir los sentimientos de angustia y descompresión social, etc. El abordaje de esta realidad es un desafío pendiente para los y las mapuche, que nos interpela a desarrollar un proceso de descolonización desde la cotidianeidad de nuestras prácticas, pero que se torna complejo debido a que en no pocas ocasiones la intervención y tratamiento que realizan instituciones estatales en su propósito de “ejercer justicia” y “protección”, deviene en la reproducción de la violencia en el ámbito cotidiano debido a la ignorancia con que a veces operan sus especialistas.

En algunos países de América latina se está avanzando en la recreación y revitalización del derecho propio de los pueblos indígenas, haciendo uso del Convenio 169 de la OIT y abriendo espacios para la utilización de categorías y el ejercicio de justicia desde los propios sistemas normativos indígenas que se reactualizan y articulan bajo formas de interlegalidad con el sistema hegemónico del Estado. Estas experiencias y procesos sin duda están llenas de contradicciones, que provienen del estatus subalterno que aún mantienen los sistemas normativos y de justicia indígena en relación al estatal hegemónico; como también del rediseño neoliberal del Estado donde los pueblos indígenas y la sociedad civil se ven obligados a asumir responsabilidades que antes lo eran de las instituciones estatales, mientras sus prácticas culturales y territorios se transforman en mercancías que deben insertarse en los mercados nacionales y globales. No obstante lo anterior, experiencias y procesos como éstos en Chile ni siquiera son objeto de debate, lo cual se torna preocupante no sólo por razones de reivindicación de derechos colectivos indígenas, sino también por las posibilidades que un debate en esta línea podría abrir para el abordaje de problemas que se viven en las familias y comunidades indígenas en contextos urbanos y rurales, como son la violencia intrafamiliar o patriarcal. El Convenio 169 o la Declaración ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas proporcionan un marco jurídico para el reconocimiento de las prácticas, conocimientos y sistemas normativos indígenas, sin embargo en la justicia chilena prevalece la superioridad colonialista del derecho positivo, y la disposición racista de no pocos jueces como se evidencia en el caso del juicio a Maliqueo cuando se inferioriza la labor de los especialistas indígenas y por consiguiente se subalterniza el conocimiento médico mapuche.

Debemos recordar que las enfermedades, su conceptualización, análisis y abordaje son constructos sociales, por tanto difieren de una sociedad a otra, al tiempo que están permeadas por relaciones históricas y de poder que explican el por qué se legitiman unos abordajes respecto de otros. Lo cual se deja entrever en el abordaje racista institucional de los tribunales en este caso, donde se evalúa con preceptos teóricos hegemónicos situaciones de origen socioespiritual y de determinación distinta.

Todo indica que, como se ilustra en este caso, la apertura de espacios para la expresión de consideraciones socioculturales a través de la participación de especialistas mapuche en los juicios o de peritajes culturales elaborados por antropólogos, se encuentra lejos de tener una incidencia significativa en la comprensión de las causas y las sentencias. Lo que demuestra cómo la interculturalidad funcional que ponen en marcha los poderes del Estado, no es más que el reacomodo del viejo racismo colonial que hoy en día se reactualiza mediante el reconocimiento superficial de la diferencia cultural, cosificándola y folclorizándola para ser nuevamente inferiorizada frente a la supremacía de los sistemas médicos, jurídicos y de conocimientos hegemónicos.

Por tanto, no se trata de justificar los actos de violencia intrafamiliar o el femicidio al intentar explicar y comprender éstos hechos desde el ámbito sociocultural mapuche y las relaciones de racismo y poder vigentes en Chile. Por el contrario, se trata de enfatizar en la necesidad de que existan garantías de una comprensión y evaluación de estos problemas desde la perspectiva de los Pueblos Indígenas, entregando explicaciones sobre el origen de estos hechos, y por sobre todo un tratamiento preventivo de los mismos mediante la revitalización de espacios propios de justicia indígena o desde una institucionalidad responsable con enfoque intercultural, en contraposición a los abordajes racistas y etnocéntricos que prevalecen hoy en día. En este caso, como en otros, es necesario que se integre al conjunto de los involucrados,  que se desarrolle un análisis desde el contexto y modelos teóricos diversos, teniendo en cuenta que el tratamiento de la violencia y el femicidio requiere de un involucramiento y una sensibilidad mayor de los hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas, desde los actores mapuche y desde la sociedad chilena en general.

Lo resultante o sumatoria de estas prácticas dañinas van generando una acumulación de situaciones de rabia, impotencia y vergüenza que tarde o temprano desencadenan otros episodios de mayor violencia social, crisis de identidad, alcoholismo, suicidio, marginalidad y vulneración, los cuales se hace necesario abordar en profundidad.



viernes, 21 de junio de 2013

WE XIPANTU 2013



Imagen: Amanecer
Fotografía: Erwin Quintupill
Saltapura, 1995



Erwin Quintupill

Saludos a mis hermanos y hermanas mapuche en primer lugar, y enseguida a mis amistades no mapuche de todos los sitios.

Esta fecha nunca ha estado ausente para una parte de la sociedad mapuche, a pesar de estar cautivos del sistema social, político y económico chileno, a pesar del permanente intento de la cristiandad por asimilarnos a lo suyo… (Creo que pretenden hacernos creer que sin cristianismo no somos nada; algo así como corroborar -de un modo distinto al de antes- de que nosotros sólo con lo cristiano podríamos llegar a ser algo… como si aún no fuéramos gente… Des-almados nos llamaban ¿no?)…

En fin, la cosa es que nos trataron de meter a San Juan en el asunto, y lo consiguieron en el cerebro de muchos; si también somos vulnerables… Además que con tanta misión en nuestro territorio a cambio del bienestar social (bienestar común le llaman ahora) lo menos que podía ocurrir es que los niños se “convirtieran” a lo cristiano… aunque ha habido mucho cura y pastor apenado por la porfía de las tradiciones que no dejan de manifestarse en muchísimos de nosotros.

¡Bienvenido nuevo sol! Un nuevo ciclo vital comenzamos en esta fecha, contigo. Un nuevo ciclo iniciamos las criaturas de la Tierra. Otros lo finalizan. Van hacia el mar y lo cruzan -quizás- camino a lo desconocido. (Ya sabemos, no existe una verdad absoluta).

Estamos aquí. Durante estas noches, las que vienen, estaremos hablándole a los vegetales, a lo que no está vivo, a los demás animales (especialmente al espíritu de los no mapuche) para que se alleguen al equilibrio de las energías (newen). Los que no entienden nuestros asuntos, les pido que piensen en eso que llaman la energía cinética o la energía de los cuerpos en movimiento y en eso que llaman la energía potencial gravitatoria o energía de los cuerpos detenidos en algún punto por encima de la superficie del suelo. De esa energía estamos hablando los mapuche desde que notamos que está junto a nosotros. También hablamos de la energía de los espíritus que – lo admito – es más misteriosa que todas las demás. Y ni caso tiene el molestarse porque las respuestas no llegan en el tiempo que quisiéramos; pues con saber que está, con sentirla (no imaginarla) es suficiente.

Todas las energías se busquen en esta noche. El universo en su infinitud probablemente no dé lugar al encuentro de todas. Por ello, algunos/as seguirán sufriendo calamidades, permanecerán privados de libertad por el Estado que castiga, otros continuarán bajo amenaza (en eso estamos todos, en realidad), otros continuaremos viviendo el menosprecio institucionalizado (en eso estamos todos también, incluso los que se han cambiado el apellido), otros seguirán intentando creer en el refugio que les parece haber hallado en las religiones del invasor o en las organizaciones políticas de las clases gobernantes… etc. Mas, la idea es que nosotros/as – conectados a/con la memoria – no perdamos de vista nuestra identidad.

Las culturas evolucionan, es cierto; pero, la esencia de ellas se encuentra justamente en los principios y valores construidos por generaciones y generaciones. Para el caso de nuestro pueblo, eso es tarea de nosotros, los mapuche, con nuestras diferencias personales.

Hubo un momento en que nuestro WE XIPANTU (we xipan antv, wiñoy xipan antv) se contactó con lo chileno, fue en los tiempos de la última dictadura chilena… (Aclaro que nosotros hemos venido viviendo en un estado semejante al de una dictadura permanente desde hace 130 años aproximadamente). No lo veo mal, en tanto estrategia de acercamiento. Puede hacerse cualquier día cercano al oficial. En cambio el we xipantu central, es  nuestro, para vivirlo en el contexto familiar o a lo mucho en comunidad. No es una fiesta como gustan llamar los “ólogos” de todas las academias (y por añadidura, la población que aprende a partir de esas enseñanzas), es un momento íntimo para cada uno/a de nosotros.

Y como somos cautivos del sistema estatal chileno, bien harían con darnos el día libre y las facilidades, para que pudiéramos reunirnos con los nuestros. Es un derecho universal. Los pueblos originarios en Chile, participan de los asuntos tradicionales sólo si pueden. Me refiero a aquellos que hemos debido emigrar de  nuestro territorio ancestral y vivir prestando servicios a la chilenidad. Nosotros si queremos asistir a un gijatun, lo hacemos siempre y cuando nos consigamos permiso en el trabajo (un día administrativo, un adelanto de las vacaciones, una licencia médica falsa, un permiso especial o qué sé yo). Si queremos viajar en esta fecha para estar con la familia o la comunidad, lo mismo.

Un abrazo a  todos/as


Que tengan buenos sueños… Soñar no cuesta nada; pero, tiene sus consecuencias…

sábado, 8 de junio de 2013

ACIERTOS Y ENSAYOS EN EL TELAR

En el último tiempo he estado muy ocupado entre transcripciones de cuentos tradicionales (epew) para un proyecto de libro, la preparación de mis clases y los dibujos en wixal. Esto último con la idea de confeccionar algunos objetos que puedan venderse, o sea, otro proyecto.

Les comparto algo de los diseños. La cámara fotográfica que poseo es de las comunes; de modo, que las imágenes son regulares.


Imagen: Tres telas.
A la izquierda: Fibra artificial (acrílica). Técnica: mixta (las tres).
Al centro: Fibra artificial (hilo y algodón). Técnica: gvpvh ñimiñ.
A la derecha: Fibra artificial (hilo y algodón). Técnica: welu kvzez ñimiñ.


Imagen: Tela.
Materiales: Fibra artificial (hilo y algodón).
Técnica: gvpvh ñimiñ.


Imagen: Bufanda.
Medidas: 154 x 21 cm
Materiales: Fibra artificial (hilo y algodón).
Técnica: gvpvh ñimiñ.


Imagen: Bufanda.
Medidas: 154 x 22,5 cm
Materiales: Fibra natural (lana de oveja).
Técnica: común o simple.


Imagen: Bufanda.
Medidas: 156 x 21,5 cm
Materiales: Fibra artificial (hilo y algodón).
Técnica gvpvh ñimiñ.


Otros ensayos y logros bien habidos, próximamente.

Karina Sepúlveda Cisternas, entre “emblemas” patriarcales y la autodefensa

Subo este artículo que me ha enviado Victoria Aldunate

Karina Sepúlveda Cisternas, entre “emblemas” patriarcales y la autodefensa

Mujeres que confiaron en las instituciones y colocaron la otra mejilla, murieron. Karina en cambio, salvó su vida y la de sus hijos y, probablemente, en castigo por ello, hoy vive en la espera angustiante de una respuesta del sistema a su osadía: la autodefensa.
Karina Sepúlveda Cisternas
Entre “emblemas” patriarcales y la autodefensa
Mientras decenas de mujeres mueren o matan, los agnósticos predican confianza en las instituciones, los cristianos exigen colocar la otra mejilla, y quienes se incluyen, celebran leyes para la diversidad que hacen más presentable al Patriarcado…
Mujeres que confiaron en las instituciones y colocaron la otra mejilla, murieron. Karina en cambio, salvó su vida y la de sus hijos y, probablemente, en castigo por ello, hoy vive en la espera angustiante de una respuesta del sistema a su osadía:
la autodefensa.
NORMA Y SUS WAWAS: HACHAZOS
El viernes 24 de mayo, a golpes de hacha y puñaladas, murió Norma Bañares Vásquez de 26 años en Carahue, comuna de La Araucanía. El femicida es JUAN RODRÍGUEZ LLANCAPÁN, quien de la misma manera mató a sus tres hijos de 8, 5 y 2 años, y a su amigo Julio César Huentreñan.
Norma debía presentarse en la Fiscalía de Carahue ese mismo viernes, pero corrió la cita para el lunes. Su madre había puesto una denuncia a su favor por violencia intrafamiliar y amenazas de muerte. Norma había convivido 10 años con el criminal.
ERIKA: MUERTA A GOLPES
5 días más tarde, el miércoles 29 de mayo, ingresó fallecida a la urgencia médica, Erika Riveros Tagle de 27 años. El femicida es SERGIO TRANAMIL BUSTAMANTE, quien la asesinó a golpes.
Cuando alguna vez la madre de ella le preguntó al femicida por qué le pegaba a su hija, él le respondió: “ella me engaña con el pensamiento”. Erika había abortado una vez por los golpes del agresor y había congelado sus estudios de medicina veterinaria porque él, comunicador audiovisual, “no la dejaba estudiar".
Ese día, luego de golpearla hasta casi matarla, la dejó agonizar durante tres horas. Estaban en la casa de él, con la familia de él… la llevó a un centro asistencial y mintió: dijo que habían sido asaltados mientras trotaban. Luego fue a llamar a su madre para decirle que Erika estaba muerta y que él se iba a suicidar, pero no se suicidó. Cuando lo detuvieron dijo estar “arrepentido”.
La madre y el padre de Erika habían presentado denuncias por maltrato desde septiembre de 2012 en la fiscalía de San Bernardo y en el SERNAM, Servicio Nacional de la Mujer, y la misma Erika había hecho una denuncia por violencia en 2009.
CARLA FRENTE A SUS NIÑOS: PUÑALADAS  
Dos días después del femicidio de Erika, el viernes 31 de mayo en la madrugada, murió Carla Escobar Ramírez, de 26 años. El femicida es JUAN CARLOS OVALLE de 45, quien la apuñaló la noche del jueves en Batuco, comuna de Lampa. Lo hizo frente a los hijos de ella, de 7 y 10 años.
La relación entre él y Carla había terminado hacía meses, pero ese día él llegó a la casa y dijo que quería ver a los niños, Carla se negó, pero él volvió más tarde. Mientras la apuñalaba, los niños veían, corrieron a pedir ayuda, llegó el hermano de ella, pero no pudo salvarla aunque forcejeó con el criminal. Ante los medios el femicida no sólo no se arrepintió de matarla y de haber obligado a dos niños a contemplar el crimen violento de su madre, si no que “alegó” que ella “era infiel”, y cuando le preguntaron qué le diría a la familia de la asesinada, exclamó: “ellos saben la hija que tienen".
MARISOL: SECUESTRO Y UN BALAZO
Una semana más tarde del femicidio de Carla, el viernes 7 de junio fue encontrada muerta de un balazo en la entrada de un pique minero, en el sector de Los Morteros (Vallenar), Marisol Cuello Rabanal. El femicida fue RAMÓN BARRAZA ARANCIBIA. El miércoles la había secuestrado en un auto alquilado desde el Liceo nocturno de enseñanza para adultos al que ella asistía, y la había llevado con rumbo desconocido. Su familia la buscaba.
Marisol había denunciado muchas veces la violencia de su agresor, estaba separada de él y había prohibición de que se le acercara. Luego de matarla, el femicida se suicidó dinamitándose.
LA TORTURA DE KARINA
Ese mismo viernes en que fue encontrada muerta por femicidio Marisol Cuello Rabanal, comenzó un nuevo juicio contra otra mujer que antes vivía violencia, Karina Sepúlveda Cisternas, de 33 años, madre de tres hijos, quien ahora arriesga 15 años de cárcel por haber matado a su agresor.
Karina, quien tiene 64 cicatrices de la violencia machista del agresor que la torturó durante 18 años, pero le colocó fin a eso en octubre de 2011: Mientras su torturador dormía, le dio un balazo. Luego de cumplir un año en prisión, fue absuelta por actuar en defensa propia, pero ahora, en 2013, la Corte de Apelaciones anuló esa resolución del tribunal y mientras escribimos estas letras, Karina se está sometiendo a un nuevo juicio.

El agresor de Karina, CLAUDIO REYES, “no aceptaba una cama mal hecha, loza sin lavar, un piso manchado". Solía decirle a ella que la mataría con su arma y que si no “iría a reventar” a sus padres. No trabajaba, la violaba, una vez la dejó una hora bajo la lluvia desnuda en el patio, y las últimas semanas antes de que ella lo matara, las torturas se habían acrecentado, el agresor había comenzado a golpear de la misma manera al hijo mayor de ambos, un adolescente de 17 años. Tenía varias denuncias por violencia y órdenes de detención pendientes, pero circulaba libre y manejaba un arma.
Karina no fue como Norma, asesinada a hachazos con sus tres wawas, ni como Erika, muerta a golpes, ni como Carla, asesinada a puñaladas delante de sus niños, ni como Marisol, muerta de un balazo, pero de haberse enfrentado a su agresor estando él despierto ¿Qué habría pasado con Karina?
La pasividad de las mujeres no es cristiana ni agnóstica, es una norma del Patriarcado, un sistema que hoy, ante las rebeldías de las mujeres, requiere reciclarse y mostrarse inclusivo, diverso y tolerante. Por eso ahora el sistema judicial chileno está entre la espada y la pared, entre su maquillaje y su esencia. Si condena a Karina borra con el codo lo que escribió con su mano institucionalizadora, la “emblemática” ley de femicidio y manda al carajo “su” frágil y oportunista enfoque de género.
¡LIBERAR A KARINA POR ASUMIR LA AUTODEFENSA!
victoria aldunate morales
feminista autónoma wallmapu
memoria feminista