domingo, 18 de agosto de 2013

RACISMO Y JUSTICIA CHILENA


 POR Comunidad de Historia Mapuche
Nuestro küme mogen (vida buena), modelo de vida mapuche, supone desarrollar, alcanzar y mantener un equilibrio y bienestar a nivel individual y colectivo en las diversas esferas de nuestro ser: espiritual, sicológica, biológica y comunitaria. Constituye un ideal que no siempre se puede lograr, más aún cuando a raíz de nuestra condición de pueblo subordinado y colonizado, existen determinantes sociales, culturales, estructurales e históricos que conllevan un weza mogen (mala vida). En estas condiciones, se torna complejo y hostil vivir de acuerdo a valores y principios propiamente mapuche, a raíz de los estigmas racistas con que la mayoría de éstos son representados, debido a los quiebres y desarraigos con nuestra territorialidad producto del despojo histórico y actual, los que también han conllevado al desmembramiento familiar y comunitario.

Desde una perspectiva mapuche profunda, los lugares y espacios son determinantes para la existencia humana. Conocer sus ciclos y sus potencialidades energéticas es de fundamental importancia. Bien lo han venido practicando nuestros ancestros y nuestras familias, quienes sabían dónde instalarse para vivir, sembrar, intercambiar, efectuar ceremonias y reunirse. Hoy en día, pasar a llevar los espacios, sobre todo aquellos más delicados y dotados de ciertas potencialidades energéticas, de uso medicinal y religioso, implica una transgresión grave (yafkan), que al no ser remediada conlleva serios desequilibrios a la persona, la familia e incluso a la comunidad en su conjunto. La manifestación de estos desequilibrios se expresa generalmente en términos de mapu kuxan (enfermedad provocada por las fuerzas espirituales que habitan en el territorio).

Los desequilibrios que acarrea el mapu kuxan son diversos y pueden somatizarse a través del decaimiento, somnolencia, ansiedad, la pérdida de la visión, fuertes dolores abdominales, fiebres o trastornos del sueño. Síntomas que se exacerban con el consumo de alcohol u otras drogas, pudiendo generar severos cuadros de depresión, sicosis, paranoia y violencia. Las personas que poseen un mapu kuxan habitualmente escuchan voces, tienen visiones, pierden la memoria, presentan convulsiones y taquicardia. Estos síntomas pueden ser permanentes, pero también manifestarse durante lapsus de tiempo interrumpidos. Las consecuencias son múltiples, pues traen consigo el deterioro de las relaciones sociales, la perdida de la capacidad de sociabilidad y en los casos más extremos el suicidio o el homicidio. Frente a esto la medicina mapuche brinda la posibilidad de tratamientos largos, centrados en la persona, pero haciendo partícipe al grupo familiar en su conjunto, como también a una parte de la comunidad.

Es en este marco de análisis sociocultural mapuche que nos interesa contribuir con una breve reflexión del caso de femicidio cometido en la región de la Araucanía por Moises Maliqueo Quidel, a propósito del abordaje que la justicia chilena ha efectuado recientemente. Maliqueo Quidel es mapuche oriundo del territorio de Xuf Xuf, quien asesinó a su pareja Rosario Sandoval Mariano de 50 años de edad en Julio del año 2012. Nuestro interés no es justificar el asesinato o la violencia intrafamiliar mapuche desde argumentos culturalistas e invocando el Convenio 169, pues estamos lejos de posicionarnos desde allí en este lamentable y doloroso caso. Por el contrario, nos abocamos a evidenciar la naturaleza racista y colonialista de la justicia chilena, expresada en el tratamiento del femicidio. Al observar y analizar el juicio, lo que queda en evidencia es la vitalidad y reproducción de una superioridad racista del derecho positivo que ha sido avalado por la opinión de psiquiatras. En los cuales se evidencia la ausencia de formación en el sistema médico mapuche o la salud intercultural, desechando de plano cualquier argumentación sociocultural que posibilite una comprensión, evaluación y juicio en términos más justos y atendiendo a la complejidad de las variables y determinantes que inciden en lo sucedido y las implicancias que esto puede conllevar a mediano y largo plazo.

Desde el punto de vista del especialista en salud mapuche, machi, a quien se solicitó una evaluación desde Tribunales, Maliqueo es un kuxanche (persona enferma). En el diagnóstico le fueron detectadas dos enfermedades: un re kuxan (enfermedad de origen biológico) y un mapu kuxan que se genera básicamente por “energías que existen en la tierra, se acercan a la persona y comienzan a debilitar su espíritu” (entrevista TV2 Víctor Caniullan, 09/08/2013) afectando el cuerpo, el comportamiento y la integridad del enfermo. Contrario a este examen, los peritos psiquiatras emiten un diagnostico que señala que el acusado no padece de enfermedad mental alguna que le impida tener conciencia de lo que hace. Este último diagnóstico es el que finalmente ha sido validado en tribunales, en desmedro del efectuado por el especialista mapuche. Al respecto, también el fiscal Pino sostuvo enfáticamente en entrevista al Diario Austral de Temuco: “Nosotros creemos que podemos acreditar que mediante la prueba que cuenta el Ministerio público, especialmente con el peritaje psiquiátrico que se le realizó al imputado, de que él no se encontraba en ninguna de esas condiciones” (09/08/2013).

El hecho descrito demuestra una vez más un abierto racismo institucional hacia los mapuche, como hacia nuestro conocimiento médico. Poniendo al descubierto la violencia simbólica que hace parte en el actuar de las instituciones estatales y donde se reproduce una relación de dominación-subordinación intelectual, jurídica y política contextualizada en una situación de subordinación histórica que permea la globalidad de las relaciones en que se inscriben e interactúan las personas mapuche.  La práctica de la violencia no sólo se visibiliza en actos materiales, sino también en ejercicios ideológicos encarnados en la institucionalidad pública chilena y manifiestos en diferentes actos de negación, marginación, desacreditación, ridiculización, demonización de prácticas, conocimientos y creencias.

La presencia del racismo colonial en tribunales de justicia chilenos son públicamente conocidas y documentadas, y en la actualidad se expresan abiertamente tanto en la criminalización de la protesta social, como en el tratamiento de diversas causas judiciales que involucran a personas mapuche. Se trata de un racismo que se expresa desde la aplicación de leyes de excepción que no son aplicadas a otros “ciudadanos chilenos”, en la ausencia de un debido proceso en causas que se enmarcan en la protesta social, hasta en la cotidianeidad de las salas de tribunales donde la corporalidad y la gestualidad se muestran decidoras de condenas previas a las sentencias. El tono fuerte y prepotente, la interrupción, el trato hostil, las miradas, como también la desestimación a priori de cualquier argumentación que permita comprender y evaluar las causas desde una perspectiva mapuche o intercultural.

De la misma forma en que lo son el afecto o la solidaridad, la violencia también es parte de la vida comunitaria mapuche. Las determinantes son diversas, sin embargo un elemento estructural es el trauma colonial e histórico que produjo la subordinación mapuche al Estado, vinculado al racismo, el despojo, el desmembramiento familiar, el empobrecimiento, la marginalidad, la introyección de sentimientos de inferioridad en diversas generaciones mapuche producto de la discriminación cotidiana y que decantan en el consumo de alcohol y otras drogas como formas para evadir los sentimientos de angustia y descompresión social, etc. El abordaje de esta realidad es un desafío pendiente para los y las mapuche, que nos interpela a desarrollar un proceso de descolonización desde la cotidianeidad de nuestras prácticas, pero que se torna complejo debido a que en no pocas ocasiones la intervención y tratamiento que realizan instituciones estatales en su propósito de “ejercer justicia” y “protección”, deviene en la reproducción de la violencia en el ámbito cotidiano debido a la ignorancia con que a veces operan sus especialistas.

En algunos países de América latina se está avanzando en la recreación y revitalización del derecho propio de los pueblos indígenas, haciendo uso del Convenio 169 de la OIT y abriendo espacios para la utilización de categorías y el ejercicio de justicia desde los propios sistemas normativos indígenas que se reactualizan y articulan bajo formas de interlegalidad con el sistema hegemónico del Estado. Estas experiencias y procesos sin duda están llenas de contradicciones, que provienen del estatus subalterno que aún mantienen los sistemas normativos y de justicia indígena en relación al estatal hegemónico; como también del rediseño neoliberal del Estado donde los pueblos indígenas y la sociedad civil se ven obligados a asumir responsabilidades que antes lo eran de las instituciones estatales, mientras sus prácticas culturales y territorios se transforman en mercancías que deben insertarse en los mercados nacionales y globales. No obstante lo anterior, experiencias y procesos como éstos en Chile ni siquiera son objeto de debate, lo cual se torna preocupante no sólo por razones de reivindicación de derechos colectivos indígenas, sino también por las posibilidades que un debate en esta línea podría abrir para el abordaje de problemas que se viven en las familias y comunidades indígenas en contextos urbanos y rurales, como son la violencia intrafamiliar o patriarcal. El Convenio 169 o la Declaración ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas proporcionan un marco jurídico para el reconocimiento de las prácticas, conocimientos y sistemas normativos indígenas, sin embargo en la justicia chilena prevalece la superioridad colonialista del derecho positivo, y la disposición racista de no pocos jueces como se evidencia en el caso del juicio a Maliqueo cuando se inferioriza la labor de los especialistas indígenas y por consiguiente se subalterniza el conocimiento médico mapuche.

Debemos recordar que las enfermedades, su conceptualización, análisis y abordaje son constructos sociales, por tanto difieren de una sociedad a otra, al tiempo que están permeadas por relaciones históricas y de poder que explican el por qué se legitiman unos abordajes respecto de otros. Lo cual se deja entrever en el abordaje racista institucional de los tribunales en este caso, donde se evalúa con preceptos teóricos hegemónicos situaciones de origen socioespiritual y de determinación distinta.

Todo indica que, como se ilustra en este caso, la apertura de espacios para la expresión de consideraciones socioculturales a través de la participación de especialistas mapuche en los juicios o de peritajes culturales elaborados por antropólogos, se encuentra lejos de tener una incidencia significativa en la comprensión de las causas y las sentencias. Lo que demuestra cómo la interculturalidad funcional que ponen en marcha los poderes del Estado, no es más que el reacomodo del viejo racismo colonial que hoy en día se reactualiza mediante el reconocimiento superficial de la diferencia cultural, cosificándola y folclorizándola para ser nuevamente inferiorizada frente a la supremacía de los sistemas médicos, jurídicos y de conocimientos hegemónicos.

Por tanto, no se trata de justificar los actos de violencia intrafamiliar o el femicidio al intentar explicar y comprender éstos hechos desde el ámbito sociocultural mapuche y las relaciones de racismo y poder vigentes en Chile. Por el contrario, se trata de enfatizar en la necesidad de que existan garantías de una comprensión y evaluación de estos problemas desde la perspectiva de los Pueblos Indígenas, entregando explicaciones sobre el origen de estos hechos, y por sobre todo un tratamiento preventivo de los mismos mediante la revitalización de espacios propios de justicia indígena o desde una institucionalidad responsable con enfoque intercultural, en contraposición a los abordajes racistas y etnocéntricos que prevalecen hoy en día. En este caso, como en otros, es necesario que se integre al conjunto de los involucrados,  que se desarrolle un análisis desde el contexto y modelos teóricos diversos, teniendo en cuenta que el tratamiento de la violencia y el femicidio requiere de un involucramiento y una sensibilidad mayor de los hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas, desde los actores mapuche y desde la sociedad chilena en general.

Lo resultante o sumatoria de estas prácticas dañinas van generando una acumulación de situaciones de rabia, impotencia y vergüenza que tarde o temprano desencadenan otros episodios de mayor violencia social, crisis de identidad, alcoholismo, suicidio, marginalidad y vulneración, los cuales se hace necesario abordar en profundidad.



viernes, 21 de junio de 2013

WE XIPANTU 2013



Imagen: Amanecer
Fotografía: Erwin Quintupill
Saltapura, 1995



Erwin Quintupill

Saludos a mis hermanos y hermanas mapuche en primer lugar, y enseguida a mis amistades no mapuche de todos los sitios.

Esta fecha nunca ha estado ausente para una parte de la sociedad mapuche, a pesar de estar cautivos del sistema social, político y económico chileno, a pesar del permanente intento de la cristiandad por asimilarnos a lo suyo… (Creo que pretenden hacernos creer que sin cristianismo no somos nada; algo así como corroborar -de un modo distinto al de antes- de que nosotros sólo con lo cristiano podríamos llegar a ser algo… como si aún no fuéramos gente… Des-almados nos llamaban ¿no?)…

En fin, la cosa es que nos trataron de meter a San Juan en el asunto, y lo consiguieron en el cerebro de muchos; si también somos vulnerables… Además que con tanta misión en nuestro territorio a cambio del bienestar social (bienestar común le llaman ahora) lo menos que podía ocurrir es que los niños se “convirtieran” a lo cristiano… aunque ha habido mucho cura y pastor apenado por la porfía de las tradiciones que no dejan de manifestarse en muchísimos de nosotros.

¡Bienvenido nuevo sol! Un nuevo ciclo vital comenzamos en esta fecha, contigo. Un nuevo ciclo iniciamos las criaturas de la Tierra. Otros lo finalizan. Van hacia el mar y lo cruzan -quizás- camino a lo desconocido. (Ya sabemos, no existe una verdad absoluta).

Estamos aquí. Durante estas noches, las que vienen, estaremos hablándole a los vegetales, a lo que no está vivo, a los demás animales (especialmente al espíritu de los no mapuche) para que se alleguen al equilibrio de las energías (newen). Los que no entienden nuestros asuntos, les pido que piensen en eso que llaman la energía cinética o la energía de los cuerpos en movimiento y en eso que llaman la energía potencial gravitatoria o energía de los cuerpos detenidos en algún punto por encima de la superficie del suelo. De esa energía estamos hablando los mapuche desde que notamos que está junto a nosotros. También hablamos de la energía de los espíritus que – lo admito – es más misteriosa que todas las demás. Y ni caso tiene el molestarse porque las respuestas no llegan en el tiempo que quisiéramos; pues con saber que está, con sentirla (no imaginarla) es suficiente.

Todas las energías se busquen en esta noche. El universo en su infinitud probablemente no dé lugar al encuentro de todas. Por ello, algunos/as seguirán sufriendo calamidades, permanecerán privados de libertad por el Estado que castiga, otros continuarán bajo amenaza (en eso estamos todos, en realidad), otros continuaremos viviendo el menosprecio institucionalizado (en eso estamos todos también, incluso los que se han cambiado el apellido), otros seguirán intentando creer en el refugio que les parece haber hallado en las religiones del invasor o en las organizaciones políticas de las clases gobernantes… etc. Mas, la idea es que nosotros/as – conectados a/con la memoria – no perdamos de vista nuestra identidad.

Las culturas evolucionan, es cierto; pero, la esencia de ellas se encuentra justamente en los principios y valores construidos por generaciones y generaciones. Para el caso de nuestro pueblo, eso es tarea de nosotros, los mapuche, con nuestras diferencias personales.

Hubo un momento en que nuestro WE XIPANTU (we xipan antv, wiñoy xipan antv) se contactó con lo chileno, fue en los tiempos de la última dictadura chilena… (Aclaro que nosotros hemos venido viviendo en un estado semejante al de una dictadura permanente desde hace 130 años aproximadamente). No lo veo mal, en tanto estrategia de acercamiento. Puede hacerse cualquier día cercano al oficial. En cambio el we xipantu central, es  nuestro, para vivirlo en el contexto familiar o a lo mucho en comunidad. No es una fiesta como gustan llamar los “ólogos” de todas las academias (y por añadidura, la población que aprende a partir de esas enseñanzas), es un momento íntimo para cada uno/a de nosotros.

Y como somos cautivos del sistema estatal chileno, bien harían con darnos el día libre y las facilidades, para que pudiéramos reunirnos con los nuestros. Es un derecho universal. Los pueblos originarios en Chile, participan de los asuntos tradicionales sólo si pueden. Me refiero a aquellos que hemos debido emigrar de  nuestro territorio ancestral y vivir prestando servicios a la chilenidad. Nosotros si queremos asistir a un gijatun, lo hacemos siempre y cuando nos consigamos permiso en el trabajo (un día administrativo, un adelanto de las vacaciones, una licencia médica falsa, un permiso especial o qué sé yo). Si queremos viajar en esta fecha para estar con la familia o la comunidad, lo mismo.

Un abrazo a  todos/as


Que tengan buenos sueños… Soñar no cuesta nada; pero, tiene sus consecuencias…

sábado, 8 de junio de 2013

ACIERTOS Y ENSAYOS EN EL TELAR

En el último tiempo he estado muy ocupado entre transcripciones de cuentos tradicionales (epew) para un proyecto de libro, la preparación de mis clases y los dibujos en wixal. Esto último con la idea de confeccionar algunos objetos que puedan venderse, o sea, otro proyecto.

Les comparto algo de los diseños. La cámara fotográfica que poseo es de las comunes; de modo, que las imágenes son regulares.


Imagen: Tres telas.
A la izquierda: Fibra artificial (acrílica). Técnica: mixta (las tres).
Al centro: Fibra artificial (hilo y algodón). Técnica: gvpvh ñimiñ.
A la derecha: Fibra artificial (hilo y algodón). Técnica: welu kvzez ñimiñ.


Imagen: Tela.
Materiales: Fibra artificial (hilo y algodón).
Técnica: gvpvh ñimiñ.


Imagen: Bufanda.
Medidas: 154 x 21 cm
Materiales: Fibra artificial (hilo y algodón).
Técnica: gvpvh ñimiñ.


Imagen: Bufanda.
Medidas: 154 x 22,5 cm
Materiales: Fibra natural (lana de oveja).
Técnica: común o simple.


Imagen: Bufanda.
Medidas: 156 x 21,5 cm
Materiales: Fibra artificial (hilo y algodón).
Técnica gvpvh ñimiñ.


Otros ensayos y logros bien habidos, próximamente.

Karina Sepúlveda Cisternas, entre “emblemas” patriarcales y la autodefensa

Subo este artículo que me ha enviado Victoria Aldunate

Karina Sepúlveda Cisternas, entre “emblemas” patriarcales y la autodefensa

Mujeres que confiaron en las instituciones y colocaron la otra mejilla, murieron. Karina en cambio, salvó su vida y la de sus hijos y, probablemente, en castigo por ello, hoy vive en la espera angustiante de una respuesta del sistema a su osadía: la autodefensa.
Karina Sepúlveda Cisternas
Entre “emblemas” patriarcales y la autodefensa
Mientras decenas de mujeres mueren o matan, los agnósticos predican confianza en las instituciones, los cristianos exigen colocar la otra mejilla, y quienes se incluyen, celebran leyes para la diversidad que hacen más presentable al Patriarcado…
Mujeres que confiaron en las instituciones y colocaron la otra mejilla, murieron. Karina en cambio, salvó su vida y la de sus hijos y, probablemente, en castigo por ello, hoy vive en la espera angustiante de una respuesta del sistema a su osadía:
la autodefensa.
NORMA Y SUS WAWAS: HACHAZOS
El viernes 24 de mayo, a golpes de hacha y puñaladas, murió Norma Bañares Vásquez de 26 años en Carahue, comuna de La Araucanía. El femicida es JUAN RODRÍGUEZ LLANCAPÁN, quien de la misma manera mató a sus tres hijos de 8, 5 y 2 años, y a su amigo Julio César Huentreñan.
Norma debía presentarse en la Fiscalía de Carahue ese mismo viernes, pero corrió la cita para el lunes. Su madre había puesto una denuncia a su favor por violencia intrafamiliar y amenazas de muerte. Norma había convivido 10 años con el criminal.
ERIKA: MUERTA A GOLPES
5 días más tarde, el miércoles 29 de mayo, ingresó fallecida a la urgencia médica, Erika Riveros Tagle de 27 años. El femicida es SERGIO TRANAMIL BUSTAMANTE, quien la asesinó a golpes.
Cuando alguna vez la madre de ella le preguntó al femicida por qué le pegaba a su hija, él le respondió: “ella me engaña con el pensamiento”. Erika había abortado una vez por los golpes del agresor y había congelado sus estudios de medicina veterinaria porque él, comunicador audiovisual, “no la dejaba estudiar".
Ese día, luego de golpearla hasta casi matarla, la dejó agonizar durante tres horas. Estaban en la casa de él, con la familia de él… la llevó a un centro asistencial y mintió: dijo que habían sido asaltados mientras trotaban. Luego fue a llamar a su madre para decirle que Erika estaba muerta y que él se iba a suicidar, pero no se suicidó. Cuando lo detuvieron dijo estar “arrepentido”.
La madre y el padre de Erika habían presentado denuncias por maltrato desde septiembre de 2012 en la fiscalía de San Bernardo y en el SERNAM, Servicio Nacional de la Mujer, y la misma Erika había hecho una denuncia por violencia en 2009.
CARLA FRENTE A SUS NIÑOS: PUÑALADAS  
Dos días después del femicidio de Erika, el viernes 31 de mayo en la madrugada, murió Carla Escobar Ramírez, de 26 años. El femicida es JUAN CARLOS OVALLE de 45, quien la apuñaló la noche del jueves en Batuco, comuna de Lampa. Lo hizo frente a los hijos de ella, de 7 y 10 años.
La relación entre él y Carla había terminado hacía meses, pero ese día él llegó a la casa y dijo que quería ver a los niños, Carla se negó, pero él volvió más tarde. Mientras la apuñalaba, los niños veían, corrieron a pedir ayuda, llegó el hermano de ella, pero no pudo salvarla aunque forcejeó con el criminal. Ante los medios el femicida no sólo no se arrepintió de matarla y de haber obligado a dos niños a contemplar el crimen violento de su madre, si no que “alegó” que ella “era infiel”, y cuando le preguntaron qué le diría a la familia de la asesinada, exclamó: “ellos saben la hija que tienen".
MARISOL: SECUESTRO Y UN BALAZO
Una semana más tarde del femicidio de Carla, el viernes 7 de junio fue encontrada muerta de un balazo en la entrada de un pique minero, en el sector de Los Morteros (Vallenar), Marisol Cuello Rabanal. El femicida fue RAMÓN BARRAZA ARANCIBIA. El miércoles la había secuestrado en un auto alquilado desde el Liceo nocturno de enseñanza para adultos al que ella asistía, y la había llevado con rumbo desconocido. Su familia la buscaba.
Marisol había denunciado muchas veces la violencia de su agresor, estaba separada de él y había prohibición de que se le acercara. Luego de matarla, el femicida se suicidó dinamitándose.
LA TORTURA DE KARINA
Ese mismo viernes en que fue encontrada muerta por femicidio Marisol Cuello Rabanal, comenzó un nuevo juicio contra otra mujer que antes vivía violencia, Karina Sepúlveda Cisternas, de 33 años, madre de tres hijos, quien ahora arriesga 15 años de cárcel por haber matado a su agresor.
Karina, quien tiene 64 cicatrices de la violencia machista del agresor que la torturó durante 18 años, pero le colocó fin a eso en octubre de 2011: Mientras su torturador dormía, le dio un balazo. Luego de cumplir un año en prisión, fue absuelta por actuar en defensa propia, pero ahora, en 2013, la Corte de Apelaciones anuló esa resolución del tribunal y mientras escribimos estas letras, Karina se está sometiendo a un nuevo juicio.

El agresor de Karina, CLAUDIO REYES, “no aceptaba una cama mal hecha, loza sin lavar, un piso manchado". Solía decirle a ella que la mataría con su arma y que si no “iría a reventar” a sus padres. No trabajaba, la violaba, una vez la dejó una hora bajo la lluvia desnuda en el patio, y las últimas semanas antes de que ella lo matara, las torturas se habían acrecentado, el agresor había comenzado a golpear de la misma manera al hijo mayor de ambos, un adolescente de 17 años. Tenía varias denuncias por violencia y órdenes de detención pendientes, pero circulaba libre y manejaba un arma.
Karina no fue como Norma, asesinada a hachazos con sus tres wawas, ni como Erika, muerta a golpes, ni como Carla, asesinada a puñaladas delante de sus niños, ni como Marisol, muerta de un balazo, pero de haberse enfrentado a su agresor estando él despierto ¿Qué habría pasado con Karina?
La pasividad de las mujeres no es cristiana ni agnóstica, es una norma del Patriarcado, un sistema que hoy, ante las rebeldías de las mujeres, requiere reciclarse y mostrarse inclusivo, diverso y tolerante. Por eso ahora el sistema judicial chileno está entre la espada y la pared, entre su maquillaje y su esencia. Si condena a Karina borra con el codo lo que escribió con su mano institucionalizadora, la “emblemática” ley de femicidio y manda al carajo “su” frágil y oportunista enfoque de género.
¡LIBERAR A KARINA POR ASUMIR LA AUTODEFENSA!
victoria aldunate morales
feminista autónoma wallmapu
memoria feminista

sábado, 18 de mayo de 2013

EL PODER DE LA DIDÁCTICA

El peñi Eliseo Cañulef, publicó en su cuenta Facebook el siguiente relato. Dice que está preparando un libro. Digo que si los demás van a ser de este mismo tono…Tremendo libro va a ser.


La Directora de la Escuela Fiscal Nº 11 de Pichilcura era católica apostólica romana, cruel, discriminadora racial y vengativa. Y ejercía en plenitud esas cualidades en su didáctica cotidiana de modo que en cuarto preparatoria con mis compañeros de sala que éramos  huilliches habíamos aprendido a tenerle el mismo miedo a ella a Dios y suficiente terror al diablo, aunque no habíamos aprendido las cuatro operaciones ni a leer en voz alta ni en voz baja, claro que por culpa de la raza inferior a la que pertenecíamos según lo había declarado ella varias veces.

Hasta que llegó a hacerse cargo de nosotros la señorita Marta Alvarado Pacheco que venía saliendo de la Escuela Normal de Victoria premunida de poderosa didáctica. En menos de cinco meses me enseñó las cuatro operaciones y a lee r sin destrincar (de corrido) y en ese mismo lapso aprendí a amarla para siempre. Comenzó cuando nos obligaba a enderezar la fila en el patio. Como yo era el más pequeño del curso me ponía adelante y ella apegaba a mi frente su pecho y estiraba sus brazos para que los demás se guiaran por la línea imaginaria que salía de sus dedos para armar una fila bien recta como a ella le gustaba. En esa operación bendita de geometría milagrosa mi frente quedaba atrapada entre sus dos senos pequeños suaves y olorosos a perlina, de modo que en cada rectificación de fila ella entera se me fue metiendo al pecho por el olfato hasta que un día se quedó dormida en el bolsillo grande de mi corazón y tuve que llevármela a la casa, andarla trayendo mientras rodeaba las ovejas en la loma del maqui blanco, todo el raro que estuve aporcando las papas en la huerta, lo que me demoré en ir a lavarme los pies en el estero y todavía la tuve que llevar a mi cama después de la cena. Amanecí con ella, lo supe apenas me desperté por el olor a perlina que había en la funda de bolsa harinera de la cabecera. Y así fueron todos los días en adelante.

Pero fue en noviembre cuando tuve la certeza de que la querría para siempre. El día del paseo a la exposición agrícola y ganadera de Osorno a las nueve de la mañana estábamos ya todos los del curso arriba del camión cuando la Directora empezó a urgir a la señorita Marta para que nos fuéramos, pero ésta dijo que faltaba un alumno. Era el Trauco Catalán, uno de los que vivía más lejos y el amigo que más había demostrado quererme en las buenas y en las malas. Cuando la Directora supo quién era el que faltaba montó en cólera y ordenó a la señorita Marta que no lo esperara porque ese indio salvaje casi le hace perder un ojo a su hijo menor la semana anterior tirándole tierra a la cara por lo que no tenía derecho a ir al paseo. Pero la señorita Marta se le fue en collera y le recordó que el niño ya había sido apaleado en las pantorrillas con una vara de mimbre por la propia Directora el mismo día en que cometió la falta y por lo tanto no era justo darle un castigo  adicional, y le dijo además que como era uno de sus alumnos y todavía era temprano lo esperaría un poco más. la Directora se puso de todos los colores y miró a la señorita con furia, pero ella le sostuvo la mirada y no se subió al camión hasta que llegó el Trauco jadeando por la tremenda carrera que se mandó desde la cumbre de la loma cuando vio el camión listo para partir al pueblo.


De: Remembranzas de Antes y de Ayer. Eliseo Cañulef Martínez.

domingo, 12 de mayo de 2013

ALGUNAS PIEZAS EN TELAR CONFECCIONADAS POR MÍ

Las fotografías son del fotógrafo Alejandro Stuart


Imagen: Colgador de guitarra
Medidas: 2 m x 6 cm
Técnica: Welu kvzez ñimiñ
Material: Hilo y algodón




Imagen: Colgador de guitarra
Medidas: 2 m x 6 cm
Técnica: Gvpvh ñimiñ
Material: Hilo y algodón



Imagen: Xarilogko
Medidas: 124 x 3,5 cm
Técnica: Welu kvzez ñimiñ
Material: Hilo y algodón


Imagen: Xarilogko
Medidas: 106 x 3,5 cm
Técnica: Welu kvzez ñimiñ
Material: Hilo y algodón



Imagen: Marcadores de lectura
Medidas: 20 x 2,5 cm
Técnica: Welu kvzez ñimiñ y Gvpvh ñimiñ
Material: Hilo y algodón


Imagen: Marcadores de lectura
Medidas: 20 x 2,5 cm
Técnica: Welu kvzez ñimiñ y Gvpvh ñimiñ
Material: Hilo y algodón

miércoles, 1 de mayo de 2013

RECUERDOS DE FAMILIA


Imagen: Carina y Loreto, "juegando" al negocio.
Fotografía: Erwin Quintupill.
Saltapura, creo que en 1995


Imagen: Lino y Margarita, galopando en el maravilloso caballo que crearon en patota.
Fotografía: Erwin Quintupill.
Saltapura, no recuerdo la fecha.


Imagen: Alex y Lino haciendo un kawvc
Fotografía: Erwin Quintupill.
Saltapura, no recuerdo la fecha


Imagen: Mi Lore, vieja chica matera.
Fotografía: Erwin Quintupill.
Saltapura, abril 1996.


Imagen: Margarita y Loreto.
Fotografía: Erwin Quintupill.
Saltapura, 1º de noviembre, probablemente de 1994


Imagen: Alvaro y Loreto en el matrimonio de Pamela con Horacio
Fotografía: Erwin Quintupill.


Imagen: Alvaro y Anselmo
Fotografía: Erwin Quintupill.
Saltapura, febrero de 1996


Imagen: Loreto, Erna, yo y Flor.
Fotografía: Erwin Quintupill.
Saltapura, creo que en 1996


Imagen: Pablo Elías en su kvpvlwe
Fotografía: Erwin Quintupill.
Saltapura.


Imagen: Pichulin (a) Pirata, un gran amigo.
Foto: Erwin Quintupill
Saltapura, diciembre de 1997


Imagen: Kurvayvw, mi "cochino, mi inolvidable amigo

Foto: Erwin Quintupill
Saltapura, febrero de 2001

CUENTO: LA VÍBORA

Este cuento me fue narrado por Andrea Raguileo, mi sobrina que vive en Nueva Imperial y que se crió junto a mis padres –sus abuelos-, en 1992.

Trata la historia de un príncipe encantado, que presenta la forma de un culebrón y que salva de la ceguera con ayuda de una maci (machi). Estamos entonces, ante un cuento de origen no mapuche, pero adaptado -parcialmente- a nuestra visión. Son muchos los cuentos de origen no mapuche que nuestros padres utilizaron/utilizan para entretenernos y orientarnos en la vida.

Hay cuestiones curiosas como el título que Andrea me dio, pues con ese lo aprendió de su tía Isabel; pero, durante la narración no se menciona la palabra aquella, sino la de culebrón.

Lo demás es propio de los cuentos europeos que nos llegaron con los españoles: el príncipe, la princesa, el rey, el hallazgo del niño-culebrón, los obstáculos para conseguir un objetivo.

LA VÍBORA[1]

Se trata de un viejito y de una viejita que vivían solos, y que no tenían hijos. Un día, el viejito - que andaba en el campo - escuchó un llanto de guagua. Buscó y buscó, hasta que la encontró; pero, se trataba de un culebrón que lloraba como guagua. El viejito se lo llevó para la casa, y allá - con su viejita - lo criaron.

El culebrón empezó a crecer, y como si fuera un niño, también aprendió a hablar. Cuando ya era grande, el culebrón le dijo un día a su papá que se quería casar, y que quería que fuese a pedirle la mano de su hija al rey.

El viejito y la viejita se entristecieron, porque no habían pensado en eso; pero, como el culebrón insistió, al final el viejito fue donde el rey a pedirle la mano de la princesa para su hijo culebrón. El rey se enojó, porque lo vio tan pobre. Que ¡cómo su hija iba a casarse con el hijo de un hombre tan pobre! Así que le dijo que bueno; pero, con la condición de que le transformara las paredes que rodean el palacio en oro.

El viejito se regresó triste y le dijo a su hijo lo que había pasado. El culebrón le dijo que no se preocupara, y al otro día las paredes aparecieron convertidas en oro. Entonces, el rey, dijo que no era suficiente, que ahora tenía que transformar a todo el palacio en oro. El viejito volvió triste otra vez; pero, el culebrón le dijo de nuevo que no se preocupara. Al otro día el palacio apareció convertido en oro. Pero, el rey dijo que no era suficiente, que tenía que convertir toda la quinta en oro, los árboles y los frutos incluidos. Apareció la quinta convertida en oro. Entonces, el rey no pudo seguir poniendo obstáculos, así que aceptó dar la mano de su hija.

Se preparó el casamiento. Los viejitos estaban tan preocupados, porque pensaban en lo que ocurriría cuando supieran que su hijo era culebrón. El día del casamiento llegó el culebrón y toda la gente se asustó. La mamá de la princesa le decía que ¡cómo se iba a casar con un culebrón! Todos le decían lo mismo. Pero, la princesa dijo que se casaba, no más. Le dijo a su papá que si habían hecho el compromiso había que cumplirlo.

Así que el cura, todo asustado, les casó, y cuando dijo que el novio podía besar a la novia, el culebrón se enrolló en la princesa, y al momento de besarla, se convirtió en príncipe. Nunca antes habían visto a un príncipe más hermoso que ese.

Ahí quedaron todos contentos, y los príncipes se fueron a vivir al palacio. Pero, cuando se transformó en príncipe, el culebrón perdió la piel. El príncipe dijo que guardaran la piel, y le encargó a la princesa que nunca le hiciera nada, que tenían que mantenerla. Pero, un día, después de mucho tiempo, la princesa estaba aburrida con la piel, así que la echó a la chimenea: Se quemó.

El príncipe se enfermó: quedó casi ciego. Se convirtió en paloma y así llegó a la casa de los viejitos (sus papás). La princesa le salió a buscar, y cruzó un río para pasar donde una maci[2] para pedirle un remedio. Ella se lo dio. Con ese remedio llegó a la casa de los viejitos, y encontró al príncipe ciego. Entonces, ella le echó el remedio en los ojos, y de a poco, el príncipe volvió a ver.

Después regresaron al palacio y allí vivieron.


[1] Narrado por Andrea Raguileo, en 1992. Lo aprendió de su tía Isabel Melillán.
[2] Machi.

RELATO. CAMA ANTIGUA


El siguiente relato surge durante una conversación de sobremesa que tuvimos José Raguileo Ñancupil, Herman Raguileo Quintupill y Segundo Ñanculeo; hermano, primo y cuñado respectivamente, el día 2 de febrero de 1991, bajo la ramada y en el patio de nuestra casa, en Saltapura.

La traducción fue un ejercicio en el que me ayudó mi hermana Miriam, pues ella se desenvuelve bastante bien con el mapuzugun. El alfabeto usado es Raguileo, claro.

Para mis sobrinas y sobrinos.


CAMA ANTIGUA

Y así. Entonces, en el suelo, la cama.

Una Vez, alguien inventó. No hizo banquillo como ahora, si no un palo de honda. Cuatro palos de esos, enterrados en el suelo. Le ponían una varita aquí y otra allá y otra así. Entonces, ya no estaban a ras del suelo.

Fue el primer kaxvpentu que hicieron de catre. No ve que la tierra, también en el invierno, como que se humedece. Entonces, hay que hacerlo pvramtu.

Claro que sí. Entonces, ya no faltó un viejo inteligente... Con ese palo de honda - cawyo, se llama en mapuche - se enaltó la cuestión. Ya tenía una cama. Era como un catre.

Eso fue de los primeros inventos. Después vino otro y siguió la civilización. Ya salieron los clavos, la madera aserrada. El hombre más civilizado hizo un banquillo, para no andar buscando palos por ahí. De eso alcanzamos a conocer nosotros. Mi papá los hacía. Eso era algo mejor. Con una tabla encima, no más.

Yo conocí colchón de paja. La ñañay Konmey vino allí a arrancar trigo, me acuerdo. Mientras más grande era el trigo, mejor era. Todo el verano estaba haciendo una zalma.

La Mamita usaba, le gustaba eso. Era maestra. Lo hacían con cebada, también, o con avena. La cebada la sembraban, según, pa’ eso casi. La amarraban con lacito de junquillo: atado por atado, amarrado; para que no se desarme. Igual que los colchones. ¿No ve que los amarran? Con dos lazos: uno está pa’ arriba y el otro está pa’ abajo. Como una estera larga. Es complicado. No es llegar y hacerlo.

¿Saben por qué lo hacían así? Por que si se presentaba la oportunidad de levantar esa cama, llegaban y lo enrollaban y servía de asiento. Fácil.

Después vino la payasa, tipo colchón. Vino con el banquillo. Usaron sacos y el banquillo de tablas. Todo clavado. Eso ya fue más moderno. La payasa es otra cosa, es un saco relleno con paja, no más.


Relato entregado por: José Raguileo, Herman Raguileo y Segundo Ñanculeo, en Saltapura el 2 de febrero de 1991.

KUYFI GVTANTU

Kiñe rupa, kiñe ce zewmay. Zewmalay kiñe fankijo. Meli mamvj, cawyu lelu, rvgantukufi, mapu mew.Tukulelfigvn kiñe moñkojkvleci mamvj, faw ka kiñe tiyepvle, ka kiñe famgeci. Fey mew, zoy mvlewelay mapu mew.

Fey ci gvtantu, wune zewmaelci kaxvpentu. Pukem mew kay kvxafkey gvtantu. Fey mew mvley ñi pvramtual gvtantu.

Feleyci may. Fey mew, “faltalay” kiñe fvca wenxu kvme rakizuwamgelu... Fey ci mamvj, cawyu lelu - “cawyu pi ta mapuce” - pvramfi. Niey gvtantu. Kaxvpentu lelu.

Fey kiñe wunelelu zewmaelci pañilwe. Ka kiñe zuwam kvpay: Kvlafo xipay, ka zewmaelci mamvj. Zoy kvme rakizuwamlu wenxu zewmay kiñe fankijo, zoy kimtumal cawyu mamvj. Fey kimpafiñ iñciñ. Zewmakefuy ñi caw. Zoy kvmey. “Xafla” wente pvramkvnugey.

Iñce kimpafiñ zalma gvtantu. Ñaña Konmey gezupafi ti kexan kacija. Fey mew. Zoy fvxakelu kexan kacija, zoy kvmekefuy. Kom “verano” zewmakefuy zalma.

“Mamita” niekefuy, ka rume ayekefuy. Rume kim zewmakefuy. Zewmakefuygvn kacija zefada, ka afena mew, zoy elci zalmayal. Rvme jazu mew xapelkefigvn: kiñe, epu kvxvg xapeljeygvn, ta ñi pvzvmnual. Wigka gvtantu reke. ¿No ve que los amarran? Epu jazu mew: kiñe mincelelu, kagelu wentelelu. Kiñe fvxa “estera” lelu. Rume kvzawgey. Rume fali zewmageal.

¿Kimfimi cumgelu femgeci zewmakefuygvn? Zewma wixaygvn, xawunfugun fey anvpeyem mvlekefuy. Fácil.

Ka kvpay ci pinu gvtantu, colchónkvlelu. Akuy fankiju egu. Mvley zaku ka xafla fankiju. Kom kvlafagey. Fey ta, zoy wigkagvnen. Kiñe zaku apopinuley, fey mvten.


Traducción: Con la colaboración de Miriam Raguileo.