miércoles, 20 de marzo de 2013

CARTA DEL FALLECIDO LONKO PASCUAL PICHÚN A RICARDO LAGOS



“…sepa usted que otros mapuches seguirán peleando por lo que nos pertenece en justo derecho y otros lonkos asumirán el lugar que yo y tantos otros hermanos ocupamos hoy. Eso no debe usted olvidarlo nunca señor Presidente”
CARTA DEL FALLECIDO LONKO PASCUAL PICHÚN A RICARDO LAGOS
Señor Ricardo Lagos Escobar
Presidente de La República
Casa de La Moneda
Santiago de Chile
2003
PRESENTE
Señor Ricardo Lagos, soy Pascual Pichún Paillalao, lonko mapuche de la comunidad Antonio Ñiripil de Temulemu, a quién la justicia chilena mantuvo por más de un año detenido en la Cárcel Pública de Traiguén junto al peñi Aniceto Norin y la lamngen Patricia Troncoso, sin pruebas ni antecedentes acusado de ser un "terrorista" y un "peligro para la sociedad". Como usted ya debe saber, hace una semana un tribunal de la novena región hizo finalmente justicia en nuestro caso y ratificó aquello que nosotros siempre dijimos ante los fiscales y la opinión pública. Me refiero a nuestra completa inocencia en todos los cargos imputados por el Ministerio Público.
Señor Presidente. Quince meses en la prisión, tres huelgas de hambre, el encarcelamiento de dos de mis hijos menores acusados también de "terroristas", el alejamiento obligado de mi familia, de mi trabajo en el campo y de mis peñi y lamngen en la comunidad, son los costos que tuve que pagar por ser un lonko mapuche y haber decidido luchar con dignidad por los derechos de mi pueblo. A nosotros nunca se nos encarceló por el incendio de la casa del señor Agustín Figueroa, como dijeron los fiscales. A nosotros se nos persiguió y se nos sigue persiguiendo en Chile por ser lonkos mapuche, por ser dirigentes de un movimiento, por ser luchadores sociales y por ser el recuerdo vivo de una campaña de exterminio inconclusa en la historia de este país sin memoria.
Sepa usted ahora de mi propia voz que nosotros los mapuches jamás hemos sido ni seremos terroristas como nos acusan. Sólo luchamos por lo justo, por nuestras tierras, por un futuro mejor para nuestros hijos y también por un futuro mejor para todo nuestro pueblo. Como lonko mapuche, tengo el mandato de representar a mi gente, de hablar por ellos muchas veces y de guiarlos en los tiempos buenos y también cuando las cosas se ponen difíciles. Es mi labor como autoridad mapuche señor Lagos, una labor que asumo con orgullo y que imagino es parecida a la que usted tiene como autoridad de todos los winkas o chilenos.
Esta carta que hoy le escribo no es para lamentar nuestra suerte como mapuches sino para exigir de su parte un mínimo de respeto y justicia. Creo que usted como autoridad debiera hacer que los responsables de nuestro encarcelamiento paguen por su error. Me refiero a la señora Fiscal Regional, Esmirna Vidal y los señores fiscales Raúl Bustos, Alberto Chiffelle y Francisco Rojas. Ellos, con una actitud abiertamente racista en contra de nuestro pueblo, nos acusaron de un atentado y desoyeron nuestras declaraciones de inocencia en todo momento. Esa actitud, señor Lagos, viola el supuesto nuevo trato que usted dice representar y que tantos gobernantes como usted nos han prometido falsamente en otros tiempos. Por ello es que solicito que usted pida la renuncia a estos personeros de su gobierno, especialmente a la señora Esmirna Vidal que ocupa un cargo de su confianza en la región.
Ya vendrán tiempos mejores para nuestro pueblo y estoy seguro que nuevas generaciones seguirán luchando a futuro por nuestro territorio y sus derechos. Cuando usted ni yo estemos en esta tierra, sepa usted que otros mapuches seguirán peleando por lo que nos pertenece en justo derecho y otros lonkos asumirán el lugar que yo y tantos otros hermanos ocupamos hoy. Eso no debe usted olvidarlo nunca señor Presidente.
Desde Temuko, Territorio Mapuche
PASCUAL PICHUN PAILLALAO
Lonko Mapuche de la Comunidad Temulemu - Traiguén
Martes 22 de abril de 2003
En: www.mapuexpress.net, desde Kontrainformacion, abril de 2003

FERNANDO RAGUILEO: DIBUJOS

Los que a continuación se muestran, dice su autor son dibujos digitales, pensados como decorativos. Conozco los primeros trabajos de Fernando, todos hechos a mano y en blanco y negro. Los prefiero a estos. Sin embargo,  es notoria la habilidad desarrollada para trabajar con un medio tecnológico, sin perder parte de su esencia.

Por otra parte, escribe poesía y está incursionando o mejor dicho ejercitando la escritura de relatos. No está mal. Él sabe que aprecio mucho su capacidad de plasmar imágenes a través de sus escritos. Me refiero a imágenes que ambos compartimos, pues crecimos en la misma Saltapura, y su propuesta - claro - tiene mucho de allí.

Si pinchas la imagen, podrás verla en tamaño mayor.








sábado, 16 de marzo de 2013

ACTO CENTRAL


ACTO CENTRAL
Sábado 16

Otro asunto importante – para este Mingako – resultó ser la revisión de hechos históricos que pueden ser presentados como antecedentes que explican la situación actual. Al decir esto último me refiero a lo que el gobierno y la prensa chilenos han llamado el “conflicto mapuche”.

Me detengo para hacer una aclaración con relación al concepto conflicto y al mismo tiempo hacer notar que el modo en que empleamos el lenguaje induce a interpretaciones variadas. En otras palabras, el lenguaje sirve para comunicar lo que queremos decir, pero, también para encubrirlo; para lograr comprensión sobre nuestro discurso (lo que sostenemos) como también hacer creer algo distinto a lo que pensamos. El lenguaje da para mucho y las instituciones lo saben muy bien. Si sus funcionarios son ignorantes al respecto, serán restados a esas funciones, o también puede ocurrir que sean asesorados adecuadamente.

CONFLICTO es un fenómeno social; pero refirámonos específicamente al conflicto humano. Conflicto es un asunto que por definición incluye la participación de dos partes que se enfrentan a un desacuerdo. Se resuelve mediante negociación. Las posibilidades de resolución son muchas o -por lo menos más- de una.

Dependiendo de las habilidades con que contemos para enfrentarlo:

-         Una de las partes puede imponerse sobre el otro. Estamos en presencia de un vencedor y un vencido. En este caso, generalmente el “vencedor” actúa de modo violento.
-         Una de las partes puede ceder todos sus intereses en beneficio de la otra, motivado por temor (a perder parte de lo que ya tiene, a perder mucho, a no lograr nada material sino sólo malestar emocional, al ridículo, a ser golpeado/a físicamente y/o psicológicamente; etc.).
-         Ambas partes hacen como que el conflicto no es importante y lo mantienen en situación de congelamiento o nos hacemos los lesos. El conflicto está escondido en algún rincón de nuestras vidas carcomiendo nuestro estado de ánimo.
-         Ambas partes dialogan argumentando sus posiciones y están dispuestas a llegar a una solución que les beneficie. Ambas partes saben desde un principio que deberán ceder parte de lo suyo y que recibirán un trato semejante de la otra. Hay reciprocidad. Esta forma de enfrentar el conflicto puede buscar apoyo en una tercera parte que sea neutral, competente en resolución de conflictos y confiable para todos.

Se puede decir mucho más al respecto; sin embargo podemos observar que calificar de mapuche este conflicto es dejar fuera de toda responsabilidad a la otra parte, la chilena.

Efectivamente, en mi opinión, estamos frente a un conflicto, iniciado principalmente por el joven y tozudo Estado chileno ¿o debiera decir la joven y tozuda clase dirigente de Chile. El conflicto es chileno-mapuche, ocasionado por la invasión territorial realizada por el Estado chileno y la actitud colonizadora permanente que ha mostrado a partir de entonces.

El conflicto no fue un constructo o una creación mapuche. El conflicto se nos apareció, a pesar de que muchos líderes de ese tiempo hicieron lo posible para evitarlo. (Para enterarse mejor, ver sobre el último levantamiento mapuche).


Nosotros los mapuche no tenemos no nos caracterizamos por mostrar una conducta colonizadora, aunque hay historiadores (no mapuche) que dicen que en tiempos antiguos nuestros antepasados habrían tenido ese comportamiento, porque habrían desplazado a otros grupos humanos del territorio que ocupaban.

Admito que los humanos, manifestamos – al igual que los demás mamíferos – esa conducta de defensa del territorio y la consiguiente defensa de lo que consideramos nuestro. Sin embargo, en la llamada antigüedad era tanto el territorio de que disponían nuestros viejos y viejas que no me cabe la idea de que ellos invadieran violentamente el espacio de otros… Los relatos que hasta ahora perduran hablan de que las familias se asentaban en un lugar y se mantenían en él por un tiempo prolongado. Sin mayor antecedente, pienso que podrían mantenerse unos doscientos años aproximadamente.

¿Qué les hacía cambiar de lugar? La observación de que el sitio estaba siendo explotado más allá de su capacidad de recuperación. Los mapuche antiguos -y algunos de ahora también- entendían que con la naturaleza debía de darse una relación de reciprocidad, de modo que no se la podía utilizar al punto de generar un estado de desequilibrio irreversible. Toda la naturaleza (el suelo, el bosque, los demás animales, etc.) debían tener la oportunidad de recuperarse, de “descansar” se dice todavía. Por eso, las familias se trasladaban a otro sector y allí continuaban su existencia. No éramos nómades; pero, tampoco sedentarios.


Sobre ese conflicto se expuso y conversó en la jornada final del 7º Mingako. La actividad pudo ser fallida, no haberse realizado, porque en la víspera el peñi Héctor Nahuelpan (historiador) se enfermó y en lugar de ir a Saltapura debió buscar un médico para rehabilitarse. También ocurrió que la lamgen Eliana Pulquillanca no pudo viajar ya que su papá se agravó justo en esos días. Ella lo estaba acompañando. Me llamó en el momento en que desarrollábamos la actividad para decirme que deseaba mucho estar con nosotros, que saludara a los asistentes y que la disculpáramos. En fin, ojala haya una nueva oportunidad para todos. Si trabajamos para ello, puede ser.

Pero, Alfredo Seguel no tuvo ningún impedimento para llegar y adaptarse a la situación. “Ya lo conversé con Héctor”, me dijo cuando nos encontramos esa mañana en Nueva Imperial, mientras en Saltapura se empezaban a movilizar hacia la sede comunitaria. Las comisiones de trabajo, organizadas algo tardíamente, funcionaban bien. “No hay problema”, le respondí. Agregué que venía aprendiendo en esto del Mingako a sobreponerse sobre la marcha. Hablamos de cómo estaba organizada la jornada.

El programa consistiría en una primera parte en donde se abordarían los antecedentes históricos identitarios, después almorzaríamos todos juntos, y por la tarde continuaríamos con lo más actual (datos estadísticos sobre ocupación territorial y uso del mismo, antecedentes sobre derecho indígena y algo más). Finalmente cerraríamos con alguna intervención artística.


Imagen: Alfredo comienza su exposición.


Imagen: Público (internacional).


Imagen: Algunos tomaban apuntes. De entre las participantes del taller de dibujos en telar, hubo quienes siguieron trabajando durante el desarrollo del acto.


Imagen: Público (local).

El público escuchó atentamente. Me preocupaba el lenguaje que utilizara el expositor; pero posteriormente entendí que la información fue bien acogida. “Hay cosas que yo sabía; pero, muchas otras, no”, me contaba una de mis sobrinas días después. “Y por eso estuvo bien. Da lata que otra gente no se interese por informarse”

Este último comentario es preocupante, porque da a saber que parte de los jóvenes están insatisfechos con la actitud de “sus mayores”, esa muestra de indiferencia irresponsable.

Otro de los asistentes y con otro nivel de lectura me comentó que en la exposición hubo “profusión agotadora de elementos demasiado técnicos” y propone a cambio otra “más participativa”, de modo que los asistentes no se sitúen en la periferia sino en el centro de la actividad misma. Interesante aporte a la metodología. Habría que hilar más fino, justamente.

Como sea, quienes asistieron a la exposición mostraron agradecimiento por la temática desarrollada, por el trato y también por el formato adoptado, que incluyó almuerzo y un par de intervenciones artísticas. Recuerdo que después de haber comido, pensé que más de alguien dormitaría y no fue así. Se observaba el efecto de lo ingerido; pero, se mantuvieron en el lugar.


Imagen: Almuerzo comunitario. Ninguno de los asistentes se perdió la actividad central, porque las comisiones funcionaron bien.
Fotografía: Moli.


Imagen: Almuerzo comunitario
Fotografía: Mabel.


Imagen: Almuerzo comunitario.
Fotografía: Mabel.

Terminada la exposición de Alfredo se hizo un reconocimiento a las mujeres que asistieron al taller de dibujos en telar. Lorena y Fresia se habían ido muy temprano, porque debían trabajar, dijeron. Norma, María y Lidia no llegaron. Agradecí a Loreto y a Carina por su ayudantía, a las asistentes por el desafío que se proponían, esto de querer ser ñimikafe (zomo ñimikafe). Es un rol no menor y con muchas posibilidades por los tiempos que corren. Las/os ñimikafe no deben conformarse sólo con reproducir lo que en otro tiempo se ha hecho. Existe también la tarea de proponer nuevos horizontes, si nos entendemos el natural comportamiento evolutivo. Esto último no es nada nuevo; pero, es un conocimiento que la escuela chilena ha ido destruyendo, a pesar del discurso constructivista. (Una cosa es el discurso, otra es la acción).
  

Imagen: Participantes en el taller, hablando acerca de su tuwvh y su motivación.
Fotografía: Mabel.

Momento especial fue la entrega de un gvrewe (herramienta para presionar la trama al urdido) a las participantes. Parecía ceremonia de iniciación o algo así. Cada una de ellas habló de su motivación y dio a saber su procedencia. María (de Santiago) nos contó que durante mucho tiempo trató de ocultar su origen y que su esposo (no mapuche) la ayudó a reencontrase. Él estuvo presente. Justamente llegó esa mañana, algo preocupado por no ser bien recibido. Alejandra comentó que está casada con un hijo de mapuche y que quiere que su hija se identifique con ello, que a medida que vaya creciendo quiere aproximarla a su origen, que quiere ser ella quien le enseñe a tejer en el wixal (telar).

El gvrewe de reconocimiento fue un aporte de Fernando Raguileo y él mismo se los entregó. Días antes me preguntó: “¿Cuántas son?, quiero hacerles un regalo”.


Imagen: Entrega de gvrewe.
Fotografía: Erwin.


Imagen: Ellas.
Fotografía: Carina.



Imagen: Pa la foto, pareciendo un equipo.
Fotografía: Carina.

Luego continuó Guillermo que no hace mucho se incorporó a la familia, por eso de los amores que nos enriquecen tanto. Él interpretó un par de canciones modernas (con guitarra y en castellano). Siento una envidia sana cuando veo y escucho aquello.


Imagen: Guillermo.
Fotografía: Erwin.

Poco antes del cierre, recordé a algunos de nuestros mayores: a mis padres y a la tía Marta Quintupill que desde la primera versión del Mingako estuvo asistiendo. Ella vivía en Nueva Imperial y tiempo atrás lo había hecho en lo que ahora es Hualpen (antes parte de Talcahuano). Lo especial de ella era esa demostración de apego a su identidad. Solía llegar sola y recuerdo que en la primera ocasión (2007) comentó que ella andaba con su ropa tradicional, como preguntando si podía usarla… Dos primas mayores que estaban esa vez, rápidamente la llevaron hacia uno de los baños y medio detrás de nuestra miradas hicieron el cambio. Llovía en esa ocasión. En 2009 le pedí que cantara y lo hizo. Al parecer fue la primera vez que lo hizo en un contexto distinto al familiar. Se le vio emocionada y cumplió.


Imagen: 1º Mingako (2007)
Fotografía: Víctor Cifuentes.


Imagen: Homenaje a Anselmo Raguileo (1º Mingako, 2007)
Fotografía: Víctor Cifuentes.


Imagen: Almuerzo (3º Mingako, 2009)
Fotografía: Erwin.


Imagen: Marta Quintupill canta (3º Mingako, 2009)
Fotografía: Erwin


Imagen: Pablo Quintupill, Zoila Huilipan, yo y Marta Quintupill
3º Mingako, 2009.

Por eso, por su ausencia, decidí cantar una vez más eso de Fvxa kuyfi ñi mvlen[1], una antigua canción que cantaban nuestro mayores. De mi generación el único que lo hace soy yo; por eso, insisto para que los jóvenes de ahora la tomen y la conserven. También lo hice por mis padres (Juan y Carmela) y por mi tío Anselmo. 


Imagen: Yo.
Fotografía: Moli.


Imagen: Guillermina Quintupill y yo.
Fotografía: Andrea.

Finalizó el 7º Mingako Kultural con la participación de la tía Guillermina Quintupìll, que llegó sorpresivamente desde Concepción directo a nuestra casa para acompañarnos. ¡Qué situación más estimulante! El cansancio desaparece o desapareció, pues allí estaban en medio de la noche mojada mi tía y mis dos primos (Marcelo y Sonia) y Keli (la pareja de M.)… Ella explicó que no cantaría canciones de amor, porque consideraba que la ocasión era para otras… Entonces interpretó una que aprendió de su papá (Ignacio Quintupill) y que narra un hecho que le aconteció a él. Después siguió con un canto de machi que aprendiera de Tugeyman… El peñi, Patricio Melillanca tuvo el acierto de registrar el momento y subió el video a Youtube (http://www.youtube.com/watch?v=yZN2hoZJfHk&feature=youtu.be).

Ha transcurrido un mes exactamente desde aquellos días que comenzaron temprano y finalizaron casi al amanecer. Me quedan muchos aprendizajes. Me queda la sensación de estar comenzando aún. Se nos abren nuevos rumbos, nuevos desafíos. Hay que seguir…

En otra abordaremos los otros momentos del Mingako número 7 y que son muchos, no oficiales; pero significativos.





[1] Ver texto de la canción en este mismo blog. (Etiqueta: vl o canto tradicional)

viernes, 15 de marzo de 2013

Anselmo Raguileo 3



Imagen: En Temuco.

(Tercera parte)

II

Hijo de hablantes del mapuzugun, de familia que usaba el idioma materno en todas sus conversaciones, hijo de maci y nieto de maci, las primeras palabras balbuceadas por Anselmo Raguileo – sin duda – fueron en mapuzugun.

De su madre recordaba vagamente un velorio

“…donde había una mujer tendida en una mesa y que él usaba pañales.” (Ruby Raguileo)

Al parecer, su hermano Juan pudo ser el principal impulsor para que aprendiera el castellano y otros asuntos del mundo no mapuche, cuestión que profundizó en su paso por la Misión de Boroa, después en la Misión de Padre Las Casas, la Escuela Industrial de Temuco y finalmente la Escuela de Artes y Oficios en Santiago, en donde – durante el primer período – obtuvo en la asignatura de Castellano su peor calificación. Este hecho lo motivó a dedicar el mayor tiempo posible al aprendizaje de ese idioma, hasta conseguir hablarlo de modo eficiente, cuestión que observó la profesora Ingrid Villa Baier – muchos años después –, cuando le solicitó colaboración mientras preparaba su tesis de grado “para ver similitudes entre algunos morfemas y fonemas del Inglés con el Mapuzugun.” Agrega la profesora Villa que conoció a “Una persona muy sencilla, quien hablaba muy correctamente”. En nota biográfica, sin publicar, su hija Ruby comenta que “Esto lo recordaría años más tarde y lo llevaría a  reflexionar sobre el fuerte impacto que sufren los niños mapuche al ser instruidos en un idioma diferente al materno  y obligados a aprender sobre una cultura que menosprecia la propia”.

Se cuenta que su interés por iniciar estudios sobre el mapuzugun, con el propósito de llegar a una propuesta de alfabeto, se habría dado cuando ingresa al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, en Santiago, como alumno académico en Lingüística General y de Gramática de la Lengua Española (1951). Todo esto después de haberse graduado como Técnico Químico en la Escuela de Artes y Oficios, y de haber cursado el primer año en la Escuela de Ingenieros Industriales.

En el Instituto Pedagógico conoce al académico Ambrosio Rabanales que lo motivó a dedicarse por completo a la tarea del alfabeto mapuche; y al mismo tiempo que estudia, comienza a trabajar como Encargado de Lengua y Cultura Araucana, Asesor Técnico de la Lengua y Cultura Mapuche y Profesor de la Lengua Mapuche, en la misma casa de estudios. De ese período datan los artículos “Los nombres de parentesco en la familia mapuche” y “Disquisiciones lingüísticas sobre algunos términos mapuches”, ambos publicados por el Boletín de Filología de la Universidad de Chile.

En 1956, el profesor Rabanales viaja a Alemania para realizar un doctorado. Ese hecho le resta el apoyo fundamental para continuar en su empeño, hasta el punto que deja la universidad, y con ello su trabajo en torno al mapuzugun.

Contrae matrimonio por segunda vez[1] (1956) y le nacen sus dos últimas hijas, Ruby y Mónica. Las exigencias de padre le hacen aceptar un trabajo como profesor de matemática, física y química, en el Liceo Municipal Mixto de La Cisterna (1957-1963). Intenta retomar sus estudios ingresando a la Universidad Técnica del Estado para estudiar Ingeniería Química, en 1959, los que debe abandonar por motivos económicos. Sin embargo, los conocimientos adquiridos le permiten emplearse como analista químico en FAMAE[2] (1964-1970).


Imagen 4: Árbol genealógico. Matrimonios y descendencia de Anselmo Raguileo Lincopil.

En 1970, Ferrocarriles del Estado le contrata como ingeniero químico, sin tener sus estudios finalizados, aunque al mismo tiempo retoma esa carrera, en la UTE[3]. Es elegido presidente del Sindicato de Ingenieros. Su inquietud por los asuntos sociales y políticos deviene de la década del 50, época en que toma contacto con el Partido Comunista e ingresa a esa organización.

En 1973, lo despiden de Ferrocarriles y se siente amenazado - como muchos - ante la persecución iniciada por la Dictadura. En la familia los asuntos no marchaban bien: su primera esposa había fallecido hacía tiempo y su único hijo varón padecía de epilepsia, en una época en que esa enfermedad era considerada no sólo invalidante sino también maldita.

Sin hogar, marginado por su enfermedad, angustiado ante la idea de perder a su padre, Anselmo hijo se suicida la noche del 20 de septiembre. Después de ese suceso trágico, y sin trabajo, Anselmo padre se emplea como obrero en una “industria de cadenas” y posteriormente se dedica – en forma independiente – a reparar todo tipo de artefactos eléctricos.

“Yo lo vi arreglando paraguas, arreglando máquinas de coser, televisores, refrigeradores… Se le rompe la úlcera, en 1976… en ese tiempo – 73 y 74 – las subvenciones se pagaban mal, tarde y nunca. Recuerdo haber pasado todo el año 74 en que mi mamá decía ‘no me pagaron este mes, me pagaron solamente esta parte” (Ruby Raguileo).

En 1977 le contratan como ayudante de su esposa, profesora de Castellano, que trabajaba en el mismo Liceo en que él lo había hecho anteriormente. La proximidad con un idioma lo hace repensar su viejo anhelo con respecto al mapuzugun y vuelve a ello.

En enero de 1980 viaja al sur, visita a algunos familiares y tiene noticias de CAPIDE. El antropólogo Bernardo Arroyo, fundador de esa ONG y pariente por parte de su esposa, viaja durante ese verano a Santiago y lo contacta para invitarlo a unírseles en un proyecto de Cultura e Idioma Mapuche. Anselmo Raguileo llega a Temuco - para quedarse - en marzo de ese año.

Así se inicia la última etapa y definitiva de ese largo proceso en que se forja el conocido Grafemario Raguileo.



[1] Su primer matrimonio con Porfiria Salinas fue en 1944, del que nacieron sus hijos María Isabel y Anselmo.
[2] Fábricas y Maestranzas del Ejército de Chile.
[3] UTE: Universidad Técnica del Estado. Hoy, USACH.

viernes, 8 de marzo de 2013

DISCO DE CONVERSACIONES: ALLKÜTUWAYIÑ


ALLKÜTUWAYIÑ 1

Erwin Quintupill

Este disco de Alan Paillan Manquepillan fue seleccionado y financiado por Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (2010). En él podemos escuchar conversaciones en que los narradores cuentan distintos momentos vividos en familia y/o en comunidad. En la actualidad – a través de este disco – ellos/as cumplen el rol de ser transmisores de la memoria, a Alan Paillan primero, y a través suyo, a nosotros.

Los relatos/conversaciones son en castellano y en mapuzugun.

He aquí un fragmento del relato de don Emilio Paillan:

“Feley may. Iñce ta Emilio Juan Bautista Paillan Coñoepan pigen. Jeqvrken ta Wapi mapu mew. Comuna Saavedra, pi ta wigka. Femjemay, fey... mvley ta kiñeke bafkeh pigekey; Lago Budi, pigekey. Feyci mapu xemvn iñce. Piciwenxugerkegun ka. Wecewenxugefun, piciwenxu. Piciwenxu reke xiparken. Xipan ti ci ruka mu... ñi caw ñi ruka mew. Caw ñi ruka mew. Cew ñi xemvn, cew ñi jeqmun. Amurken ta ka mapu.”

Traducción:

Está bien. Yo me llamo Juan Bautista Paillan Coñoepan. Crecí en Huapi. Comuna de Saavedra le llaman los wigka. Pues, allí hay un lago. Lago Budi, se llama. En esa tierra crecí. Allí fui niño y también joven; pero, era niño cuando salí de allí. Salí de la casa de mi papá, en donde nací, en donde crecí. Me fui a otra tierra.

A continuación, la continuación del relato, traducido al castellano:

“A mí me mandaron. Siendo niño, me mandaron. Mi padre trabajaba bien en ese tiempo o no, no lo sé. No tenía muchos hijos. Tenía sólo tres. El mayor, José Carlos; yo, el segundo; y el último, Jorge.

Yo tendría unos diez años. Mi padre parece que era materialista. No conozco bien ese asunto, el cómo era él. Me llevó a otro lugar, semejante a éste. Ahí llegué. Ahí me fue a dejar mi papá. Allí fui mozo, mandado. Cuidaba chanchos, ovejas… Por todas partes andaba; pero, era niño, pues tenía diez años.

Me dejó mal mi papá, en ese tiempo. Solía sentir rabia; pero, qué se le va a hacer, así es la vida me solía decir. Siendo niño me fue a tirar a otra tierra. Se entristeció mi corazón y solía andar llorando. Si era niño, por eso solía llorar. La mamá está en otra parte; padre, no tenía. ¡Cómo me dejó solo!, solía decirme. Me dejaron solo y solía andar llorando. Dormía en el campo, a orillas del bosque. No comía…

Cuando llegaba a la casa en que era mozo, te has portado mal, me decían. Me retaban. Mandaban a un mozo grande y ese me retaba. Yo solía llorar. Tan mal que dormía, ni comía siquiera.

Cuando llegaba la noche, como no me daban comida, solía entrara donde estaba el pan, la harina tostada, la comida. Solía entrar… Entonces, iba a buscar tortilla. Traía una y me la comía. Más o menos a la medianoche me levantaba y entraba a la cocina para sacar pan, comida. Después dormía debajo de una cama y allí también comía.”

Continúa don Emilio narrando otro momento de su vida y finaliza cuando se traslada a Santiago, teniendo aproximadamente 13 años de edad.


Irma Cayun resume parte importante de su vida cantándole a otra mujer. Entonando una melodía cuenta que salió en carreta desde su lugar de origen. Ya lejos, cuando llegaba la noche solía pensar y su pensamiento le hacía darse cuenta de que estaba sola. Agrega que tenía trece años cuando emigró. Después cuenta que se casó y que tuvo cinco hijos (tres hombres y dos mujeres). Ahora tiene nueve nietos. Finaliza diciendo “así es la vida del mapuche. ¡Qué le vamos a hacer!, siendo así la vida mapuche”.

Lamento que el disco esté editado en una sola pista, de modo que si es usado como material pedagógico presenta alguna dificultad, sobre todo al reproducirlo en un equipo de música. Digo esto porque es para escucharlo muchas veces, fragmentado, o sea, por informante. Quisiera saltarme de una pista a otra, alterar la secuencia.

Tampoco hay información precisa para identificar a cada una de las personas que “conversan” a través de este disco. Incluye un folleto en el que se muestran fragmentos breves del relato de sólo cinco informantes; pero, parecen ser más. Interesante sería conocer la edad, el lugar de procedencia y el sitio en que cada uno de ellos vive en la actualidad. La conversación mapuche tiene origen, no surge de la nada.


Este disco hay que escucharlo en silencio, sin interrupciones… Luego, sin lugar a dudas, es ideal conversarlo, comentarlo. Encontrará relatos de experiencias que se complementan. Fácilmente se distinguen los distintos modos de abordarla existencia. Esto permite ver el enorme valor de su contenido, al llevarnos a un tiempo lejano y devolvernos al presente; pues la memoria sirve para viajar al pasado antiguo y por medio de ese ejercicio hallar los elementos que permitan transformar lo actual y con ello intervenir el futuro. De ese modo intervenimos, somos protagonistas, autónomos de pensamiento y de acción. Relatos como los que encontramos en este trabajo sirven para fortalecer la identidad, sin lugar a dudas, aunque sean desparejos en cuanto a la importancia que uno pueda signarles.

Se habla de los orgullos, de las vergüenzas, de la miseria material y humana, la relación con los muertos, la vida social, las costumbres, el valor de la conversación, las enseñanzas… y mucho más. Se habla como a orillas de un fogón, fijos en el pensamiento, sujetos a la memoria.

Los relatos fueron enlazados con sonidos naturales recogidos en diferentes momentos. Una caminata; sonidos de agua, de algún trabajo, de aves del campo y otros le dan a este trabajo una ambientación que intenta aproximarnos a los orígenes.

Para bien o para mal, escúchelo. No lo deje pasar.


ALLKÜTUWAYIÑ 2

A continuación entrego la transcripción del relato entregado por Mariano Calfuqueo. La mayor parte de dicho en mapuzugun, es traducido por el mismo Mariano inmediatamente después de lo dicho.


“En esto de la vivencia del nvxam y todo lo que se hacía cotidianamente, antes -como el pentukuwvh, peñi-, eso está en que nosotros conversemos con nuestros hijos y le volvamos a hacer saber la simpleza de ser mapuche, porque nosotros - lo nuestro -tampoco vamos a decir que es una religión y tenemos que llevarlo -poco menos- como una secta. Si nosotros sabemos reírnos, somos libres… Nosotros tenemos la picardía como mapuche. Sale a flor de labios. Nosotros nunca hemos sido tristes tampoco, como muchos lo han querido hacer (creer).

“Entonces, si todo lo combinamos, esto no puede ser tan lejano. Solamente que a nuestros hijos (tenemos que) inculcarles el mapuzugun. Kintuaymi ta mapuzugun. Kintuaymi ta cumgeci ñi gijatukefen ta kyufi. Entonces, los niños aprendiendo a hablar en mapuzugun, es un gran rescate. Está en nosotros como hoy día estamos los mayores, y no pasar lo que pasó en el tiempo de la “Pacificación”. Por eso es tan importante que (a) nuestros hijos hay que ir de chiquititos metiéndoles ese autoestima, para que ellos en el día de mañana no se avergüencen delante de una papay. Y si la kuze papay, kvme zuwan califi ti pici wenxu, el niño que devuelva también cordialmente el saludo. Y si la papay entabló una conversación con él, el niño tiene que entablar también una conversación con ella. Eso se puede ir dando. Se va a dar. Se va a dar; pero, con la cuestión que nosotros tengamos que decirle a nuestros hijos “así es la cosa”. Así de esa forma tiene que ir dándose la cosa.

“Yo tuve la fortuna de vivir en ruka, peñi. Tuve la fortuna de vivir en ruka y andar a pie descalzo. Anduve a pie descalzo por dos motivos: uno, porque me gustaba andar, y otro porque no había como comprar zapatos, ni nada de eso. Lo otro, cuando me compraron zapatos, para mí fue super incómodo, así que vxvfilfiñ, lo boté, no me acostumbré. No sé… mis pies… estaban mejor así.

“Debido a que la ruka no es tan grande, pero el kvxalwe siempre era de ponerlo en medio. Femgeci ta mvlekefuy em, alrededor del kvxalwe, xvlke. Xvlke kujiñ ta mvlekefuy. Generalmente, xvlke ufisa, donde podíamos sentarnos. Feymu elukunekefuiñ kofke. Nos daban un pedazo de pan a cada uno en la noche y femgeci nvxamkangefuiñ. Así nos llevan a conversar. De repente, en la conversación nos tiraban, nos daban como el gvbam. Gvbamtugekefuyiñ. No era una conversación a tontas y a locas, que el vecino esto para allá. Feyci nvxam ta mvten mvlekelafuy. Era de… Por ejemplo, la abuela contaba lo que le había pasado a su abuela antes. Todo ese nvxam era largo y extenso. De repente, nosotros si bien decíamos, pero… ¡cómo no se quedaban dormidos!, porque ahora los niños -imagínese- ya están durmiendo. Pero, era tan amena la conversación de la papay, de la abuelita que nosotros estábamos ahí, pendientes qué otra vivencia, qué más tenía por contar. Y, aparte de eso, venía el gvbam. Feymujemay ta eymvn ta femgeci yekeaymi ta nvxam, nos decían. Por eso, ustedes, de esta forma tienen que llevar el nvxam. Y esperábamos que la abuela terminara de hablar. Nadie interrumpía (a) la abuela. Ningún niñito le preguntaba o “Iñce kay, iñce zuguan”. No como ahora, “yo, yo quiero hablar, señorita”. No pues. Era de mala educación hacer eso. Entonces, cuando terminaba de hablar la abuela, ahí uno podía hacer la pregunta o cualquier cosa; podía entrar también en la conversación. Pero, antes de eso, se dejaba hablar (a) la abuela.

“Feymujemay ta ka femgeci ta ka yenekefuy ta pentukuwvn. Así mismo era el pentukuwvn. Siempre se dice que hasta el estornudo de la persona de al lado podría ser una falta de respeto para los que estaban haciendo el pentukuwvn. ¡Era tan extenso!, por eso, de repente, conversaban y les llegaba la noche. Umakonkvlefuy ta wixan, o sea, llegaban los wixan y se quedaban hasta el otro día, porque había harto que conversar. Eran largas (las conversaciones). Así mismo, como le digo, hablaba mucho rato uno, y el otro estaba todo el rato esperando; por eso era tan extensa la conversación, por eso eran tan largas y pasaban horas y horas, porque el otro no interrumpía la conversación. Entonces, era ameno.

“Ahora andamos viendo la hora. ¿Qué hora será? Estamos todos sometidos al horario wigka. ¿Será las 12 de la noche, ya? Mañana tengo que levantarme a la seis de la mañana, por eso no puedo seguir conversando. Pero, kuyfi em ta femkelafuiñ ta iñ pu ceyem. Eso no existía dentro de nosotros, antes.

“Así, tuve esa vivencia. Así alcancé a escuchar. Así también como relato, epew, cuentos que había. Esos epew eran para que… con ellos nos iban educando, a nosotros. Debido a todos esos cuentos y relatos que había, nos iban educando a la vez. Tampoco nos contaban cuentos por contarnos nomás, sino para que tú te fueras formando derechito. Eymi kam, femlayaymi, no?, fey ta, epew reke. Tú no vas a ser como el zorro. Eymi kay weñelayaymi, no? ¡Tú no vas a meterte a robar! Todo era una conversación, pero (era) una conversación educativa. Por eso, no necesitamos ni siquiera aprender a escribir. Porque antes que nos conversaran también, nos decían: Logkotukupuafimvn ta ci nvxam. Ka antv, feypifeypigeaymvn ta eymvn, nielumetulmun ta yal, nos decían. Así que nos hacían poner harta atención por la conversación; porque un día –nos decían- vayan a decirle, si es que algún día llegan a tener hijos. Femgeci ta yegeaymi ta nvxam. Así tienes que llevar tu conversación. Esas son las ideas que uno va sacando y cuando crece uno: Ah, feymuama; femgeci zugugekefun. Ah, por eso a mí me hablaban esto.

“Feymujemay, femgeci yekefuy ñi nvxam ñi kukuyem. Así llevaba la conversación mi abuela. ¡Era por esto! Porque yo no puedo desviarme de ese lado, sino que tengo que siempre ir. Y no ir aparentando. No tener esa apariencia de un día decir una cosa y al otro día –a la escondida, estás metiéndote en otra. Eso siempre fue un reglamento que hay”.

jueves, 7 de marzo de 2013

VLKANTUN, un encuentro con lo verdadero



Erwin Quintupill

El peñi Patricio Melillanca, del colectivo Mapuexpress, estuvo en el 7º Mingako y registró parte de las actividades realizadas. Con ese material ha editado un breve video y lo ha llamado “Ulkantufe y Witral en el Mingako Cultural en Saltapura”. Puede verlo en http://www.youtube.com/watch?v=yZN2hoZJfHk&feature=youtu.be

En este video puede verse parte de lo realizado en el taller de dibujo en telar que durara dos tardes (14 y 15 de febrero) y dos canciones interpretadas en mapuzugun por Guillermina y Erwin Quintupill, durante el cierre del acto central celebrado en la sede comunitaria de Saltapura (16 de febrero).

Las canciones, por orden de aparición

Fvxa kyufi ñi mvlen (Hace mucho tiempo que estoy) fue una canción popular en nuestro lof en otro tiempo, se puede concluir de acuerdo al relato de los mayores de ahora que recuerdan que varios de los que se fueron la cantaban.

La aprendí de mi mamá Carmela Ñancupil, en febrero de 1981. (Tuve la buena idea de registrarla en audio). En esa ocasión me dijo que la había aprendido de otros parientes, mayores que ella, hace mucho tiempo atrás. Poco tiempo después (siempre a principio de los 80), en Concepción, mi tía Guillermina me habló de la misma canción y me la interpretó. En esa versión, con otra melodía, se puede observar la inclusión de algunos versos que mi madre omitió. Me dijo, también, que la aprendió de su papá, mi abuelo Ignacio Quintupill.

La traducción al castellano puede leerse en este mismo blog, en la etiqueta VL.

En esta versión número siete del mingako decidí cantarla por segunda vez, en Saltapura, en memoria de mis padres, de mi tío Anselmo Raguileo y la tía Marta Quintupill fallecida en 2012, porque desde el primero, ella solía asistir vistiendo su ropa tradicional. El gesto no es menor, porque solía colocársela sólo en ocasiones especiales.


Canto de machi es lo que interpreta la tía Guillermina Quintupill. No informó a quien se la aprendió; pero, en otro momento me ha dicho que la maci Tugeyman solía asistir los problemas de salud de su grupo familiar (sus padres y hermanos). Generalmente, cuando ella llegaba solicitaba un remedio que solía crecer junto al xayenko al que la gente de este lof iba a hacer gijatun y era ella – Guillermina – la que era enviada a buscarlo. Tenía en ese tiempo unos 12 ó 13 años, me comentó. También dice que de esa maci aprendió los cantos y el modo de tocar el kulxug en la ceremonia de macitun.

A continuación un fragmento de la canción, traducido al castellano:

Al amanecer tomé el caballo
Soy machi
Traigo remedio
Traigo energías
Soy machi
¿Por qué está mala tu sangre?
¿Por qué no están buenos tus huesos?
¿Por qué no está bien tu corazón?
Te viene a decir esta machi.

En este día te vas a levantar
Soy machi
Traigo energías
Traigo remedios

Mi eterno agradecimiento a ella, mi tía, y a mis primos Marcelo y Sonia que la entusiasmaron en venir. Llegaron de sorpresa, durante una de las noches, sin aviso. Llovía como en ese momento. Cansado estaba el cuerpo y se me llenó de alegría. También mi agradecimiento al peñi que tuvo la idea de registrar este momento, pues de este modo queda a disposición de las generaciones actuales y futuras, para que la aprendan y sepan que no hemos perdido la alegría de ser mapuche, a pesar de la opresión de los gobiernos chileno y argentino.

8 DE MARZO


Erwin Quintupill

¿Tenemos que adherir a todas las conmemoraciones y celebraciones que nos llegan por el hecho de estar bajo la condición legal de chilenos? Ya sabemos que no. No todos lo saben, claro. Sólo aquellos que hemos podido sobrevivir al proceso de chilenización a que nos ha obligado el Estado chileno. Aquellos dirán que nadie nos ha obligado; pero, respondo que nadie nos preguntó si queríamos estudiar en la escuela chilena tutelada por la Iglesia católica. Nuestros antiguos fueron llevados mayoritariamente sin consulta alguna. Fue una imposición, producto de la derrota ante el ejército chileno que invadió nuestro territorio, nos venció con armas poderosas y de pasó destruyó nuestra institucionalidad, nuestro modo de ver y de relacionarnos con el mundo.

En la actualidad a ninguna familia mapuche le preguntan si lo que le enseñan a sus hijos en la escuela chilena es lo que quiere para ellos. Probablemente, muchos ya no estén capacitados para argumentar en contra o a favor. Como dije en un artículo acerca del uso de los dibujos y diseños en la vestimenta tradicional, nos colonizaron no sólo el territorio y la institucionalidad, sino también el pensamiento. Hicieron añicos nuestro azmapu. Y si nos rebelamos, nos reprimen.

Sin embargo, el día internacional de la mujer es un hecho que no puede pasar desapercibido, aunque seamos machistas, pues debemos aceptar el desafío de evolucionar y ajustarnos a los nuevos tiempos; eso sí, de manera autónoma. No porque lo veamos en televisión, lo escuchemos en las radios y lo digan las autoridades chilenas elegidas “democráticamente”.

Oí la radio en la mañana del día 7. Allí decían que en la ciudad de Temuco habrá el próximo sábado 9 una cicletada. Ignoro si esa es la única actividad para conmemorar este día. De ser así, estaríamos en un acto de celebración y no de conmemoración.

Las celebraciones tiene que ver con festejos; la conmemoración con recordar (memorar) un acontecimiento entre más de dos. Y ¿qué se conmemora el 8 de marzo? Si buscamos la información, encontramos datos algo confusos. Cito entonces:

“Una de las versiones sobre este tema cuenta que el 8 de marzo de 1857 en Nueva York las mujeres de una fábrica (cuyo nombre también varía según la fuente) protestaron por la mejora de sus condiciones laborales, tras lo cual el empresario dueño de la fábrica las encerró y prendió fuego a la fábrica muriendo 129 mujeres. El mito continúa afirmando que en conmemoración de este suceso surgió más adelante el Día Internacional de la Mujer, pero en realidad no existe ningún documento fiable que corrobore esta versión. Otra teoría que circula es que dicho incendio ocurrió el 8 de marzo de 1908, teoría que se viene abajo en cuanto se descubre en el calendario de ese año que el día 8 de ese mes era domingo, día en el que difícilmente se origina una huelga, además de que tampoco hay ningún dato que sustente este hecho. Por último también se escucha que el origen pudo ser una manifestación del sector textil que se produjo en esta época también en Nueva York, pero nuevamente nos encontramos con que la afirmación no parece basarse en ningún dato serio.

Lo que encontramos aucndo acudimos a investigaciones serias sobre este tema es que en Copenhague donde, en 1910, en la celebración de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, se aprobó por unanimidad el establecimiento del Día Internacional de la Mujer Trabajadora como método de lucha por la causa de la mujer. Esto fue gracias a la propuesta hecha por una mujer socialista y alemana, Clara Zetkin.

Con respecto al incendio anteriormente mencionado: sí ocurrió, pero no en 1857, ni en 1908, sino el 25 de marzo de 1911, pocos días después del primer encuentro internacional y en la fábrica “Triangle Shirtwaist Company” de Nueva York, donde murieron más de un centenar de trabajadoras. La relevancia que se le otorga es debida a que se hizo referencia a él en muchos de los encuentros anuales posteriores, pero no fue el origen del Día Internacional de la Mujer. Del mismo modo se sabe que sí ocurrió una manifestación del sector textil, pero el 27 de septiembre de 1909, y la huelga se prolongó durante 13 semanas (hasta el 15 de febrero de 1910), pero tampoco tuvo parte en la instauración de la celebración del 8 de marzo.”

Resalta el mismo artículo citado:

“Fue el 8 de marzo de 1917 en Rusia donde, como consecuencia de la escasez de alimentos, las mujeres se amotinaron. Este importante acontecimiento marcó el comienzo de la Revolución Rusa, que derivó en la caída del Zar y en el establecimiento de un gobierno provisional que por primera vez concedió a la mujer el Derecho a Voto. Por la relevancia de este suceso, y sobre todo porque fueron las mujeres quienes lo llevaron a cabo parece ser que se situó definitivamente en el día 8 de marzo del calendario gregoriano el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.”



Consultadas otras páginas, dicen más o menos lo mismo. Entonces, si vamos a conmemorar, ¿cómo hacerlo? Propongo que sea a través de la conversación sobre las condiciones de desigualdad en que viven las mujeres actualmente. Por nombrar, sólo algunas:

-         La mujer que trabaja fuera de la casa, regresa a ella para seguir trabajando; los hombres, mayoritariamente no hacemos eso.
-         Muchas mujeres viven bajo la tutela masculina y deben solicitar autorización a su pareja, cuestión que a nosotros no se nos pasa por la cabeza.
-         Los hombres, ya en nuestro primer pololeo estamos condicionando a nuestras mujeres acerca de qué puede o no puede hacer. Es un fenómeno mayoritario.
-         Las mujeres logran sueldos más bajos que nosotros, de acuerdo a datos oficiales. Lo mismo ocurre con las pensiones.
-         Nuestras mujeres – las mapuche – viven la doble discriminación.
-         Y un largo etcétera.



Si los mapuche nos vamos a sumar, hagámoslo a través de nuestras figuras emblemáticas, las de antes y las de ahora. Por eso, se me viene a la memoria nuestra machi Millaray Huenchulaf, prisionera del Estado chileno. La primera machi –en nuestros tiempos – que es llevada a prisión acusada de manera falsa, creo, por estar liderando la recuperación legal de un espacio sagrado que nunca dejó de pertenecer a la comunidad que representa. ¿Qué hay más allá de esa detención? Los intereses de empresarios privados por instalar en esa región un proyecto energético que dañará el espacio sagrado que la machi pretende no sea tocado. Detrás de todo eso está el interés común dirá el Estado y que paradójicamente nos excluye.

A esta mujer y a muchas otras como ellas son las que debemos llevar en nuestro pensamiento, no sólo en este día, sino todo el tiempo que tengamos.